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8 herramientas inmediatamente accionables para dejar de hablar y empezar a cambiar

Cambiar: en el último post explorábamos el por qué resulta tan difícil y cómo el desconocimiento de nuestros sistemas mentales se opone a tal hazaña.

En definitiva, analizamos por qué del dicho al hecho hay un buen trecho.

Pero un análisis no va a cambiar la cosa. Necesitas herramientas prácticas para empezar a pringarte las manos.

Repasemos rápidamente. Nuestra maquinaria mental se compone de dos sistemas complementarios pero muy distintos:

  • Un sistema consciente y voluntario que nos permite tomar decisiones, planear o imaginar, con asiento en la corteza prefrontal, dueña de la función ejecutiva. A éste le llamamos el jinete. Creemos que es el que manda, pero nos equivocamos.
  • Un sistema inconsciente e involuntario, mucho más poderoso y con varios millones de años más de recorrido evolutivo. Su asiento neurológico está en otras estructuras subcorticales menos definidas. Lo definíamos como el caballo. Y controla el 95% de tus acciones inconscientemente. Por ello, nuestra misión era domarlo.

[upside_blockquote] “El ser humano no es un ser racional, es un ser racionalizador”[/upside_blockquote]

¿Te has planteado por qué la mayoría de programas y cursos de autoayuda y coaching fracasan estrepitosamente?

Pretenden modificar las conductas inconscientes, condicionadas a lo largo de muchos años en una sesión de dos o tres días como mucho. Después te quedas solo.

¿El problema de este enfoque?

[upside_alert class=»alert alert-green alert-dismissable» font_awesome_icon=»fa fa-pencil»]Si quieres cambiar una conducta debes involucrar al individuo a medio-largo plazo[/upside_alert]

Es la única forma de trabajar con el caballo, tu sistema inconsciente. Es la única forma de crear una nueva identidad. Es la única forma de “pavimentar” nuevas redes neuronales, establecer nuevas conexiones sinápticas y deshacer otras.

El conocer y poner en práctica las siguientes herramientas te dará poder para establecer los cambios que desees o necesites, aunque solo si estás dispuesto a trabajar largo y tendido.

#1 Meditación

 

Funcionamos según un “programa mental por­ defecto “ (1). Ciertas áreas cerebrales son más activas cuando nuestro cerebro “reposa” que cuando realizamos tareas cognitivamente demandantes.

Este programa mental nos lleva compulsivamente al pasado, donde están las preocupaciones, remordimientos o recuerdos y al futuro donde igualmente habitan preocupaciones en potencia o multitud de “tengo que”. Compruébalo por ti mismo, monitoriza la voz que hay en tu cabeza y verás la certeza de lo dicho.

La puntilla es que tal programa es un caldo de cultivo para que las conductas inconscientes condicionadas (tu caballo) tomen las riendas de tu vida, perpetuándose una y otra vez.

¿El antídoto?: la meditación

Con meditación nos referimos a un estado mental consciente y presente mantenido en el tiempo. Estando alineado con el presente eres capaz de observar al caballo y sus movimientos, es decir, tus reiteradas conductas inconscientes que quieres cambiar (adicciones alimentarias poco saludables, mala higiene de estudio, adicción a la red, impulsividad emocional, etc.).

Desde esta aventajada perspectiva creas el espacio necesario para tener la capacidad de elegir tu conducta. Observas la emoción surgir en el momento en el que lo hace y justo en ese instante te das cuenta del comienzo de tu conducta inconsciente, pero… ¡voilá!

Puedes elegir realizarla o no.

En este GAP entre pensamiento-emoción y respuesta se encuentra la puerta hacia el cambio.

#2 Acción y repetición

 

[upside_blockquote]“Para ser, uno tiene primero que hacer”[/upside_blockquote]

 

El tozudo caballo solo responde a la acción. Cada vez que realizas una repetición de la conducta a implementar le estás enseñando al jamelgo el camino. Y solo así aprenderá.

La práctica hace al maestro, pero vamos explicar qué ocurre en el órgano chisporroteante.

Las neuronas no hacen su trabajo solitas. Tienen a su disposición dos formidables tipos celulares llamados astrocitos y oligodendrocitos. Estas células gliales conforman la glía o soporte estructural de las neuronas, pero hacen mucho más que soportar neuronas.

En respuesta a estímulos eléctricos neuronales desencadenados por una acción determinada (véase, tocar el piano, un tiro libre, leer, estudiar, una flexión de bíceps, etc.) los astrocitos liberan una molécula llamada LIF (Leukemia Inhibitor Factor) con la capacidad de decirle al oligodendrocito que forme mielina (2).

¿Mieliqué?

Ese recubrimiento asalchichado que veis rodeando el "cableado" neuronal es la mielina.

El recubrimiento asalchichado que veis alrededor del cableado neuronal corresponde a la mielina.

La mielina es el recubrimiento que poseen los axones de las neuronas para aumentar su velocidad de conducción nerviosa, y te hacen más eficiente en cualquier acción. Imagínatela como el material aislante que recubre un cable pelado.

[upside_alert class=»alert alert-green alert-dismissable» font_awesome_icon=»fa fa-pencil»]Acción y repetición equivale a mayor mielinización de las vías neuronales utilizadas.[/upside_alert]

Imagina un bosque lleno de maleza. Conforme haces camino al andar por el bosque, el camino se va marcando más y más. Conforme más definido el camino, más sencillo es caminar por él. Por tanto, más rápido llegas a tu destino.

Pasa igual con las neuronas, lo cual se traduce en la vida real como:

“ya le he cogío el truquillo”

La práctica hace el maestro, pero a través de la mielinización neuronal.

Otro consejo. No le des sugerencias al caballo. Está sordo. No le ofrezcas, preguntes o negocies.

El caballo solo responde a las órdenes. Y según la ciencia, para que responda es necesario un promedio de 66 días recibiendo dichas órdenes (3), como analizamos este post sobre hábito y disciplina.

Si quieres cambiar NO pienses, actúa. Dejar de pensar en la acción a realizar es el primer paso para hacerla.

Pensamiento y acción son inversamente proporcionales.

Piensa menos en lo que tienes que hacer y lanza la orden a tu sistema nervioso. Responderá si no le das tiempo a tu corteza prefrontal a inventar mil y una excusas o razones por las que puede salir mal o el cambio no merecerá la pena.

#3 Exposición ambiental consciente

 

Telemierda. Cambiar. EPB

 

Has escuchado mil veces que eres el resultado de las cinco personas con las que más tiempo pasas. Esto es así porque influencian al caballo. Esto es así porque son tu ambiente.

Pero hay más.

Los cuatro asesinatos y dos violaciones que te tragaste (innecesariamente) en las noticias de las tres también son ambiente. La discusión que tuviste ayer con tu novio/a por cualquier gilipollez mundana también es ambiente. El enfado que pillaste cuando no obtuviste la nota que esperabas en ese examen también es ambiente. El pensamiento rumiativo que te dice en tu cabeza que no eres demasiado bueno o deberías ser mejor también es ambiente.

[upside_alert class=»alert alert-green alert-dismissable» font_awesome_icon=»fa fa-pencil»]Somos muy selectivos con lo que comemos (algunos) pero no con la información que consumimos.[/upside_alert]

Y la información que consumes moldea tu conducta inconsciente constantemente. Son las directrices a las que expones a tu caballo 24*7*365.

Puedes elegir exponerte a un donete muy esporádicamente y perjudicarte solo entonces, pero…

Estás constantemente expuesto a información. Imagínate estar expuesto constantemente a donetes.

Los inputs (entradas) ambientales a los que te expones son transformados por tu sistema nervioso en outputs (salidas) psico-neuro-endocrino-metabólicos que condicionan tu biología.

Si estás luchando por ser, digamos, un culto profesor en una respetada institución científica, debes ser muy selectivo con los inputs a los que te expones, los cuales deberían estar en perfecta armonía con tu objetivo.

Esto significa, sí, exponerte a ciertos programas, personas, canciones, páginas web, libros, estudios, pensamientos, emociones, conversaciones determinados. Y no otros. No todo vale en la persecución de tus sueños.

El ambiente al que te expones determina tu conducta inconsciente, tus decisiones y tu vida.

#4 Escribir

 

Cualquier autor de autoayuda estará de acuerdo en que hay cierta magia en escribir en un papel quién quieres ser, dónde quieres ir y que quieres hacer en tu vida.

Parece como si tu mente inconsciente (el caballo) fuera sordo a nuestras palabras pero captara muy bien los mensajes escritos.

Escribe siempre tus metas a corto, medio y largo plazo. Mi momento favorito es justo antes de dormir, cuando el jinete ya reventado tiene poco comentario que hacer y el caballo está más receptivo.

Describe en presente, no en futuro, la persona que quieres llegar a ser y los pasos que vas a dar en el camino.

De alguna forma, el caballo escuchará, y mañana quizás te sorprendas emprendiendo alguna acción que te acerque a tu objetivo.

#5 Afirmar

 

Afirmar es otra herramienta muy a mano para domar a nuestro sordo caballo. Nuestro trabajo es que, por pesados, acabe escuchando.

Estamos entrenados para que se nos caiga la cara de vergüenza por decir algo bueno de nosotros mismos. Esa es la cultura en la que nos hemos criado. Confundimos humildad con falta de autoestima y confianza en nosotros.

Y es por ello que nos sentimos tan estúpidos si recitamos en nuestra cabeza “soy excelente, muy inteligente y puedo conseguir aquello que me proponga”.

Pero siéntete estúpido. Crea tu afirmación favorita y repítela alto y claro en tu cabeza. No lo hagas como un robot, involucra emoción. La emoción es el idioma del caballo, recuerda. Si nuestros pensamientos crean nuestra realidad, al menos que creen una realidad positiva. Ya estamos expuestos a suficiente basura fuera de nuestras cabezas como para seguir contaminando el interior de nuestro cráneo voluntariamente.

Sin embargo, precaución. Tus afirmaciones no te llevarán por si solas a dónde quieres estar si no te ensucias las manos un día detrás de otro.

#6 Crear y reforzar una nueva identidad

[upside_blockquote]“No actúas como quieres, o cómo crees que debes. Actúas como eres.”[/upside_blockquote]

Todas estas herramientas funcionan porque progresiva y lentamente crean una nueva identidad.

Tu identidad es el marco de referencia de tu vida. Es el entramado profundo de creencias auto-referenciales que te permiten manifestar, hacer o tener ciertas cosas y no otras.

[upside_alert class=»alert alert-green alert-dismissable» font_awesome_icon=»fa fa-pencil»]Tus creencias son la materia prima de tu realidad.[/upside_alert]

Si a un nivel profundo (subcortical, inconsciente, involuntario) no te consideras buen padre, tus acciones reflejarán esa misma creencia.

Esto ocurrirá incluso si tus palabras dicen que eres un buen padre.

Nuestras palabras y nuestras creencias frecuentemente toman caminos divergentes. Es por ello que la simple palabrería positiva (si no hacemos nada más) ayuda más bien poco en el cambio.

Mohamed Ali, por ejemplo, usaba esa palabrería constantemente (vídeo) gritando alto y claro “¡soy el mejor del mundo!”. Hoy día casi le apedrearían por ello.

Sin embargo, acompañando a esta palabrería se encontraban miles de horas de trabajo honesto (acción), las cuales ayudaron a crear una identidad que, finalmente, sinergizó con esa palabrería y le convirtió en el mejor del mundo en lo que hacía.

#7 Sugestión

 

Existen formas menos conocidas de modificar la conducta del caballo.

La hipnosis es una de ellas, y al margen de la farándula hipnótica que vemos en la TV puede ser de utilidad como coadyuvante de las herramientas anteriores a la hora de modificar tu conducta.

Es más, la evidencia apoya su efectividad en el abordaje de problemas tan variopintos como: adicciones, fobias, ansiedad, dolor crónico, trastorno de estrés postraumático o ansiedad.

Respondemos constantemente a auto y heterosugestiones a lo largo de cualquier día de nuestra vida. La hipnosis solo pretende utilizar esas sugestiones conscientemente para ayudarte.

¿Y cómo funciona?

Pues de alguna forma consigue acallar al jinete (mente consciente) y permitir que el caballo escuche atentamente.

La hipnosis no es más que un placebo en forma de palabras que todos tomamos constantemente. El «I’m the greatest» de Ali era su mejor placebo.

¿Cuál es el tuyo?

#8 Lectura

 

Si me preguntaran cual es la actividad que mayor impacto positivo ha tenido sobre mi vida en los últimos 7 años lo tengo claro: leer.

¿Te gustaría tener a Marco Aurelio, Sócrates o Platón dándote consejos sobre filosofía de vida en tu propia casa? ¿Qué tal Warren Buffet enseñándote cómo invertir tu dinero? ¿Y si Arnold Schwarzenegger te instruyera sobre entrenamiento físico? ¿Te molaría que el mismísimo Jamie Oliver te enseñara a cocinar?

Eso es solo una minucia de lo que puedes conseguir leyendo. Sin embargo, por razones que escapan mi entendimiento, la gente prefiere seguir pegado a una caja emisora de imágenes que les roba tiempo y poder (AKA, televisión).

Haz una lista inmediata de los 10 próximos libros que leerás. Plantéate títulos acordes a tus objetivos. Acto seguido, bloquea un periodo de tiempo, el que sea, para leer diariamente.

Bloquear tiempo para algo significa que, ya caiga una bomba nuclear en el país vecino o Donald Trump gane las elecciones, ese tiempo será sagrado. Y violarlo, sacrilegio. Ese es el nivel de compromiso que debes alcanzar.

Identifica aquellos que son líderes en tu ámbito y busca sus publicaciones. Todo está escrito, y a un click. Miles de personajes a lo largo de la historia se han enfrentado a los problemas a los que tú te enfrentas hoy.

[upside_alert class=»alert alert-green alert-dismissable» font_awesome_icon=»fa fa-pencil»]Simple y claro: si quieres cambiar, lee.[/upside_alert]

 

¿Te ha sido de utilidad? ¿Crees que puedes aportar alguna otra herramienta? ¿Quieres compartir aquello que te ha permitido cambiar en algún aspecto de tu vida?

See you in the comments 🙂

  1. Greicius MD, Krasnow B, Reiss AL, Menon V. Functional connectivity in the resting brain: a network analysis of the default mode hypothesis. Proc Natl Acad Sci U S A [Internet]. 2003 Jan 7 [cited 2016 May 5];100(1):253–8. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12506194
  2. Ishibashi T, Dakin KA, Stevens B, Lee PR, Kozlov S V, Stewart CL, et al. Astrocytes promote myelination in response to electrical impulses. Neuron [Internet]. 2006 Mar 16 [cited 2016 May 2];49(6):823–32. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16543131
  3. Lally P, Van Jaarsveld CHM, Potts HWW, Wardle J. How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. Eur J Soc Psychol. 2010

Meditación básica: la guía del principiante

En la última entrada presentábamos la atención plena como práctica meditativa y discutíamos los prejuicios, mitos y creencias que circulan  en la sociedad alrededor de la meditación.

Vimos como su práctica es una forma directa de mejorar capacidades cognitivas cruciales como concentración o memoria, tomar mejores decisiones, reducir estrés y mejorar condiciones médicas de una prevalencia y repercusión social enorme. Pero estos son solo “efectos secundarios”. La verdadera esencia de la meditación consiste en vivir nuestra vida como si de verdad nos importase. Es decir, alinearnos con lo único que existe, el momento presente.

La teoría sin aplicación es totalmente estéril. Por ello, hoy damos un paso más y describimos un proceso simple y práctico para que te pongas manos a la obra, conviertas la meditación en un  aspecto más de tu persona y rentabilices al máximo la práctica.

De esta forma, queremos ofrecer una simplificación máxima, exenta de lenguaje técnico donde prima lo práctico sobre lo exacto. No esperes un manual de budismo tibetano redactado por un Dalai. Pretendo elaborar una guía sencilla basada en mi experiencia y el conocimiento que he tenido oportunidad de adquirir hasta hoy.

A todos aquellos que sienten curiosidad y están dubitativos sobre cómo empezar a meditar y a conocer su propia mente les damos la bienvenida.

MEDITACIÓN FORMAL

 

Podríamos dividir (artificialmente) la práctica de la meditación en meditación formal e informal. Con la primera me refiero a la práctica tal y como la conocemos: la meditación deliberada y volitiva llevada a cabo durante un periodo de tiempo concreto, con una técnica y metodología específicas. Simple y llanamente: sentarse a meditar.

Con meditación informal hago referencia a la transformación de cualquier situación o actividad que la vida nos ponga por delante en una práctica meditativa. La abordaremos brevemente en el siguiente epígrafe.

La actividad de la no-actividad

 

La meditación es una labor activa. Otro de los innumerables prejuicios que existen sobre la práctica es que es un proceso pasivo, durante el que nos sentamos y vemos pasar la vida. Error. Tu cerebro hace chiribitas mientras meditas. Es una actividad tremendamente demandante para tu  sistema nervioso. La amplitud de las ondas cerebrales encontrada en meditadores experimentados es de varios órdenes de magnitud mayor que la de nosotros los mortales (1).

Mantener la atención supone hackear el software que todos llevamos de serie. Ese software que nos conduce compulsivamente al pasado y al futuro. Y esto requiere de esfuerzo, motivación y hábito.

Por lo tanto, como actividad que es, tiene una forma de hacerse bien, una técnica. Pero no te desanimes, no es difícil, un mono es capaz de aprenderla correctamente.

Los preparativos

  1. El momento adecuado. Elegir cuándo meditar es una de las primeras preguntas que podemos responder. Mi consejo y el de muchos maestros con más experiencia es que medites nada más levantarte. ¿Por qué? Recién levantado aún no has adquirido la inercia mental en la que te verás envuelto/a cuando empieces a pensar en las miles de tareas que tienes que hacer. Es un gran momento para establecer un set-point mental de calma y perspectiva que dure toda la jornada, una especie de “puesta a punto” mental llevada a cabo todas las mañanas que te permita afrontar el día con recursos, calma y serenidad. Muchos coinciden en que la interfase sueño-vigilia y vigilia-sueño son estados de mayor receptividad psíquica. Podríamos decir que aún la mente no se ha puesto “contestona” y por lo tanto será más dócil y mansa. Esto nos permitirá mayor facilidad para establecer cambios a nuestra voluntad. Si bien la mayoría de meditadores prefieren la frescura de la mañana, muchos otros prefieren la calma de la noche y meditan justo antes de irse a dormir. Sea cual sea el momento elegido debes procurar silencio absoluto y evitar que te molesten. Si con una periodicidad de dos minutos están entrando en tu cuarto para ver qué estás haciendo o si te has metido en una secta no avanzarás.
  2. El lugar adecuado. No hay lugar más adecuado para meditar que aquel en el que te sientas cómodo. Tu lugar de meditación, de reflexión o de estudio debe ser tu “cuartel general”. Debe ser un punto desde el que puedas planear, dirigir y construir tu vida. Debe ser tu templo más sagrado. Utiliza todo aquello que te haga sentir bien y rodéate de ello. La figura de un Buda, la foto de tu novio/a, flores, tu poster favorito, lo que sea. El ambiente no debería ser excesivamente cálido ni excesivamente frío. Ni excesivamente luminoso ni totalmente oscuro. Una vez más, comodidad ante todo. Un punto importante: medita siempre en el mismo lugar. La familiaridad con el entorno es importante para la creación de un hábito, lo cual a fin de cuentas es lo que pretendemos con aquellos no-iniciados: establecer el hábito de la meditación diaria. La sistematización de la práctica y el entorno donde se realiza son importantes.
  3. La ropa adecuada. Ropa cómoda, ni más ni menos. No hace falta sotana, poncho ni nada por el estilo. Lo que buscas es comodidad ante todo. Usa ropa de algodón. Idealmente usa el pijama de algodón que amorosamente te regala todos los años tu madre. Si te aprieta el cinturón o te estás clavando la hebilla del sujetador tu mente tendrá otra excusa más para parlotear sin parar.
  4. La postura adecuada. La postura es uno de los puntos más controvertidos y donde frecuentemente se tienen más dudas. No necesitas ser contorsionista ni conseguir realizar las extrañas posturas que frecuentemente aparecen en los medios. Es muy sencillo, ya verás.

Típicamente meditamos en dos posiciones:

  • Sentados con las piernas cruzadas: es algo exigente para aquellos que, como yo, tienen el fenotipo Playmobil o su análogo, el fenotipo Pinocho. Sí, me refiero a la flexibilidad. Para los aventajados que se sientan cómodos cruzando las piernas esta es la postura ideal para meditar. Con la espalda totalmente recta cruza las piernas colocando la pierna derecha sobre la izquierda. Sentarte en la parte de delante de un cojín puede ayudarte a adoptar la postura adecuada. Las manos caen sobre el regazo, colocándose igualmente la derecha sobre la izquierda. Los pulgares se tocan suavemente. La cabeza adopta una leve inclinación hacia abajo, de forma que tu barbilla y esternón realizan un ángulo agudo. La sensación a buscar para tener la columna totalmente recta es la de un hilo que nos tira del occipital (coronilla) hacia arriba, como si fuésemos marionetas. Los ojos quedan cerrados o semiabiertos. La lengua queda justo detrás de los incisivos superiores (las paletas), en contacto con el paladar. Idealmente no deberías estar resfriado, pues vamos a realizar una respiración nasal. En tal caso puedes respirar por la boca. La pelvis queda en una suave anteversión y la espalda una lordosis no muy acentuada. A ella anteversión pélvica y lordosis puede contribuir el cojín que hemos mencionado antes. Buscamos un tono muscular relajado que nos permita mantener la postura correcta. Estamos relajados pero firmes en nuestra posición de meditación. Con el paso del tiempo esta postura que ahora tan exótica te parece te resultará totalmente natural.
Document 1

Este pacífico colaborador nos ejemplifica una postura perfecta de piernas cruzadas (flor de loto). No tratéis de hacer rimas. Es la postura más clásica y utilizada.

  • Sentados y solamente sentados. Se trata de la alternativa igualmente válida para los fenotipos Playmobil. Siéntate en una silla cómoda, apoya ambos pies en el suelo, relaja la musculatura y adopta exactamente la misma postura que acabamos de describir en el punto anterior (a excepción de la posición de las piernas). La recordamos:
    1. Musculatura relajada, pero con aquel tono muscular que nos permita mantener la postura
    2. Espalda completamente recta, leve lordosis y anteversión pélvica.
    3. Siéntate sobre la parte delantera de un cojín
    4. Mano derecha sobre la izquierda, con las palmas mirando hacia arriba y los pulgares tocándose suavemente
    5. Cabeza muy ligeramente inclinada hacia abajo. Barbilla y esternón realizan ángulo agudo.
    6. Ojos cerrados o entrecerrados.
    7. Lengua en contacto con incisivos superiores y paladar (no le deis más vueltas, es una forma de sistematizar la práctica y dejar la lengua tranquilita en un sitio).
    8. Sensación de que un hilo tira de nosotros hacia arriba desde la coronilla
meditando-sentados

Sentados en una silla. Se trata de la alternativa sencilla. Espalda recta en todo momento y postura relajada. Fuente: Google Images.

 

Las cinco fases

 

Cuando el momento, el lugar, la indumentaria y la postura ya no son un problema nos ponemos manos a la obra.

  1. Buscar. Una vez sentados y con los ojos cerrados/semicerrados vamos a tratar de llevar nuestra conciencia al proceso respiratorio. Como debemos ser concretos, vamos a buscar exactamente aquella sensación que produce el aire al recorrer nuestras fosas nasales en cada inspiración y en cada espiración. También podríamos concentrarnos en el vaivén del abdomen a la entrada y salida del aire, pero elige un solo objeto. Como advertirás, este no es un paso muy difícil. La respiración siempre está ahí, solo hay que darse cuenta de que está.
  2. Permanecer. Una vez nuestra conciencia (sujeto) reposa sobre el objeto de meditación (la respiración) hacemos un esfuerzo consciente por mantener nuestra atención en la sensación del aire discurriendo por las fosas nasales. Tu trabajo en esta fase es mantener una atención consciente y constante durante el periodo de tiempo que vayas a meditar: mantener la fusión de sujeto y objeto. Una buena práctica para los iniciados es contar 21 respiraciones sin perder la atención. No te preocupes si a la respiración nº3 tu mente ya está pensando en el desayuno o el examen que tienes en tres días, es totalmente normal.
  3. Monitorizar. Tu mente no tratará en desviarte del objeto de meditación. El modo mental por defecto del que hablábamos se pondrá en marcha pronto y llevará tu mente a cualquier trivialidad mundana en escasos instantes. Ocurrida tal cosa, tu tarea, nada fácil a veces, es darte cuenta de tal divagación mental. Para ello debes adoptar una actitud de vigilancia a la vez que tratas de permanecer (punto anterior) sobre el objeto. La conciencia de la deriva mental es el primer paso para redirigir nuestra atención. Para el no entrenado es muy sencillo estar 3,4 o 5 minutos pensando en otra cosa sin darnos cuenta de ello. Es, reitero, totalmente normal y natural que esto ocurra. No eres un mal meditador o un despistado. Eres humano.
  4. Manejar-Conducir. Existen muchas metáforas para describir la actitud que debemos tener ante los innumerables pensamientos que pasan por nuestra conciencia durante el periodo de meditación. Las veremos en seguida.
  5. Redirigir. Una vez la deriva mental se haya producido, nos hayamos dado cuenta de ello y hayamos aprendido a actuar sabiamente ante el torrente de pensamientos, nuestra tarea es redirigir nuestra conciencia al objeto de meditación, que en nuestro caso era el proceso respiratorio. El ciclo descrito se repetirá tantas veces como la extensión del periodo de meditación te permita. Con el tiempo, las distracciones se espaciarán cada vez más y la atención será más firme y atenta.

Antes de pasar a ver las útiles metáforas, quiero que tengas claro el concepto de conciencia como contenedor que alberga pensamientos, emociones y cualquier experiencia psíquica o sensorial que puedas experimentar (descrita en profundidad en la entrada I de esta serie). En este contenedor, la conciencia, es donde queremos descansar. Queremos convertirnos en la conciencia misma, sea ésta lo que sea. La conciencia tiene la capacidad de observar los pensamientos y sentimientos que surgen en ella. Eso mismo es lo que queremos hacer. Normalmente, en nuestra vida cotidiana, nos identificamos con tales pensamientos sin darnos cuenta de que los podemos observar desde la distancia. Tú no eres tus pensamientos ni tus emociones. De otra forma, no podrías observarlos. Y puedes. Queremos crear una distancia entre la conciencia y pensamiento-sentimiento. Un GAP de observación. Se trata de observar tus pensamientos desde la conciencia. Este espacio es el que te va a permitir mayor libertad e independencia en tu vida.

Ahora sí, vamos a ver algunas metáforas que nos indiquen cómo debemos comportarnos ante la vorágine incesante de pensamientos que ha surgido en nuestra cabeza al minuto 1 de ponernos a meditar:

  1. El cielo y las nubes: trata a tus pensamientos, emociones e inputs sensoriales como nubes que discurren por el cielo (la conciencia). Tales nubes están en constante movimiento, son dinámicas. Tu tarea es la de observar sin pararte a opinar sobre las nubes. Evita comentarios del tipo “¡Qué nube tan bonita!”, o “¡Esa tiene forma de churro!”. Evita también engancharte a las nubes e irte con ellas. Esto no es nada sencillo porque las nubes (los pensamientos) son tremendamente pegajosos y trataran de llevarte con ellos.
  2. El niño de las pataletas: trata a tus pensamientos y sentimientos como tratarías a un niño con una pataleta. Demuestra amabilidad, aceptación y firmeza pero no te dejes llevar por la pataleta (los pensamientos), de otro modo la estarás perpetuando. No entres en el juego del pensamiento. Obsérvalos desde la distancia y con actitud amable déjalos ir.
  3. La catarata y la cueva: imagínate que te sitúas en una bonita cueva alojada detrás de una esplendorosa catarata. La catarata, como estarás previendo, son tus emociones y pensamientos, que caen con estruendo. Tu, sin embargo, te sitúas sentado detrás del torrente de agua y lo ves caer, sin acercarte demasiado pues de otro modo te arrastrarían hacia abajo.
  4. El escaparate y los coches. De la misma forma imagina que estás sentado detrás de la cristalera de un escaparate y en el otro lado hay un desfile de coches, cada uno de una forma, color y precio. Unos más atractivos y otros menos. Observa atentamente a los coches (pensamientos-sentimientos) desde la seguridad del escaparate y de la vitrina (conciencia). No trates de hacer comentarios sobre qué coche te gusta más o a cuál te subirías. Solo, observa atententamente.

Nota: ante la meditación es necesaria una actitud de aceptación con lo que ya es. La aceptación (no resignación) es uno de los pilares de la meditación. El “forzarte a” es generalmente contraproducente. No trates de evitar las distracciones y derivas, las perpetuarás y se harán más frecuentes. En cambio, acéptalas y abrázalas tal y como aparecen. De ese modo se irán antes. ¿Recuerdas el axioma: aquello a lo que te resistes, persiste? Esto no es diferente. No te castigues cada vez que te distraes, el distraerse es el proceso natural del entrenamiento en meditación. Para los más exigentes generará frustración el darse cuenta de lo jodidamente salvaje que puede llegar a ser la mente y la conciencia que adquirimos con el tiempo de cómo nos puede llegar a controlar es espeluznante. Pero mantén siempre esta actitud de aceptación con lo que ya es. Lo que ya es no debes (ni puedes) cambiarlo, debes trabajar para cambiar lo que aún no es.  Por lo tanto si tu mente da brincos y parece indomable, está bien. Estás trabajando para que con el tiempo se amanse. Todo llegará.

 

Diagrama: las fases de la meditación. Observa que aunque aparezcan secuencialmente, a la vez que permaneces en el objeto de meditación deberías tener una actitud de monitorización del pensamiento que te permita cazar las desviaciones mentales para poder manejarlas adecuadamente y redirigir eventualmente tu atención al objeto de meditación.

Diagrama: las fases de la meditación. Observa que aunque aparezcan secuencialmente, a la vez que permaneces en el objeto de meditación deberías tener una actitud de monitorización del pensamiento que te permita cazar las desviaciones mentales para poder manejarlas adecuadamente y redirigir eventualmente tu atención al objeto de meditación.

Tipos de meditación

 

Existen innumerables tipos de meditación, varias escuelas e infinitas variables. Pero lo que pretendo describir en esta entrada son tres modalidades básicas y sencillas de realizar para que el principiante pueda ponerse manos a la obra. La simplicidad es amiga de la acción. La complejidad es amiga de la apatía.

  • Meditación centrada en la respiración: la hemos descrito en el ejemplo superior. Es un tipo de meditación concentrativa (nos concentramos en algo) en el que el objeto (el sujeto es siempre tu conciencia) es el proceso respiratorio en alguno de sus puntos: bien las sensaciones que produce el paso del aire al discurrir por las fosas nasales o bien los movimientos abdominales producidos al subir y bajar el diafragma. Busca el objeto, permanece en él, monitoriza las distracciones y redirige tu atención cuando te hayas cazado distraído. Unos pocos minutos al día te convertirán en otra persona.
  • Meditación de la presencia abierta: este subtipo es de mis favoritos. El objeto de meditación aquí no es, ni más ni menos, que el momento presente. Una vez sentado y dispuesto tratas de mantener tu conciencia alerta y presente, tratas de percibir cualquier sensación que entre por cada uno de tus sentidos (hormigueo en tus piernas, dolor en la espalda, picor en la nariz, el canto de los pájaros, tus vecinos peleándose, el ruido de una persiana al subir en la lejanía, etc.), así como los pensamientos y sensaciones que surjan en el periodo. Pero tratas de hacerlo de una forma abierta y no-juiciosa. Una vez más, aléjate de las etiquetas que tanto le gustan a la mente. El canto del pájaro no es ni bonito ni feo, ni molesto ni agradable, simplemente es, y tú lo percibes como tal. Eres conciencia y nada más, no una máquina de poner etiquetas estériles a la realidad. Haz esto durante un par de minutos y a ver qué pasa, no te voy a adelantar nada.
  • Meditación basada en el sentimiento positivo. Quizás un poco más avanzada en cuanto a dificultad para su desempeño. Se trata de generar un sentimiento positivo mediante las herramientas que creas oportunas y focalizar tu conciencia en ese sentimiento y su expansión durante el mayor tiempo posible. Sí, igual que puedes concentrarte en una vela o tu respiración puedes concentrarte en un sentimiento que nace generalmente en la región precordial (la zona del corazón) y tiene un sustrato neurohormonal (las emociones no nacen del éter). Algunas de las herramientas más utilizadas para la génesis del sentimiento son frases cortas (“Que tú y tu familia tengáis máxima salud, bienestar y seáis felices”), los famosos “mantras”, que no son más que sílabas o pequeñas frases con un significado especial repetidas una y otra vez, imágenes mentales (visualizar, por ejemplo, la escena en que le das un abrazo o un beso a alguien a quien quieres mucho). ¿Y cuáles son los sentimientos a generar? Pues aquellos sentimientos que son naturalmente fuente de felicidad y salud: amor, compasión o bondad. Por ello muchas veces en la literatura anglosajona se refieren a este tipo de meditación como “Loving-kindness meditation”. ¿Y qué pasa si realizas este tipo de meditación durante un periodo largo de tiempo? Pues que estás, literalmente, moldeando tu sistema nervioso para que te lleve a ser una persona más bondadosa y compasiva (2), lo cual, dadas las circunstancias del mundo actual, no nos vendría nada mal.

 

MEDITACIÓN INFORMAL

 

“There is nothing either good or bad but thinking makes it so”

                                                                               William Shakespeare

 

Hemos hablado de la meditación tal y como se conoce normalmente: el sentarnos a meditar durante unos minutos de la misma forma que nos sentamos a ver la tele o a leer. Es decir, como una actividad puntual y concreta. Sin embargo, cuando la meditación va calando en tu vida y en tu forma de ser es posible (y deseable) hacer una transferencia de esta “cualidad meditativa” que estamos desarrollando a las distintas situaciones y experiencias en la que nos vida nos sitúa.

¿Qué sentido tiene estudiar y practicar durante cientos de horas en privado, digamos, técnicas de comunicación  y oratoria si después no las ponemos en práctica en situaciones reales de la vida? ¿Adquirirías el carnet de conducir simplemente por tenerlo en tu cartera? Creo que no. Con la meditación pasa lo mismo.

La belleza de esta práctica es que la puedes practicar 24 horas al día, de manera gratuita, en tu bañera plácidamente o siendo fruto de torturas en un campo de concentración. La puede practicar Stephen Hawking en su silla de ruedas y la puede practicar Obama en su despacho (y apuesto que lo hace). Es apta para el niño de 4 años y para el anciano de 97. Solo necesitas una conciencia y si estás leyendo esto ya la tienes.

¿Cómo? Volvemos a repetir los pilares de la meditación: alinéate con el momento presente. Observa tus pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales en el mismo momento en que nacen. Observa cómo surge la ira cuando discutes con tu novia en el mismo momento en el que surge. Observa lo fácilmente que puede manipularte y llevarte a decirle, por ejemplo, que es gilipollas (algo que en otra situación  ciertamente no dirías pues eres consciente de las consecuencias y dolores de cabeza que puede traerte a posteriori). No pongas etiquetas, percibe y nada más. Acepta todo lo que surge en el campo de la conciencia pero no te aferres a ello. Monitoriza esos cambios y decide volver al momento presente cuando, involuntariamente, te encuentres pensando en lo pérfido del comentario que te acaban de soltar o lo víctima que eres por tener que trabajar tanto en un trabajo que no te gusta. Actúa para cambiar lo que aún no es. Lo que ya es, es tu amigo.

Alguna de las infinitas situaciones en las que podemos utilizar lo aprendido en privado y transferirlo al ámbito público son:

  • Caminando hacia un lugar determinado
  • Comiendo, lo cual contribuye a evitar el comer compulsivamente
  • Conversando con tu pareja
  • Ejercitándote en el gimnasio o en tu box de crossfit
  • En el coche durante un atasco
  • Durante una clase infumable (fíjate en quién ha puesto dicha etiqueta) de un profesor infumable (¡otra vez!)
  • De pie en quirófano durante 5 horas seguidas
  • Haciendo la compra
  • Haciendo un examen
  • Jugando con tus hijos

PROBLEMAS FRECUENTES

 

Algunos de los problemas a los que se enfrentan los no iniciados son los siguientes:

  • Dolor y molestias. La postura a adoptar en meditación es muy fisiológica para nuestra especie. Sin embargo, no es infrecuente sentir ciertas molestias, sobre todo cuando nos sentamos con las piernas cruzadas y llevamos meditando un buen rato. Las principales dianas del dolor son las rodillas y la región del trapecio (espalda alta). Mi consejo es que evites el dolor franco con modificaciones posturales o utilización de cojines, pero que utilices la molestia como parte de la meditación. Aprehéndela, obsérvala y no te quejes mentalmente. Simplemente es una sensación más, como el cosquilleo o la sensación de calor. Si eres capaz de observarla de esta forma neutra la molestia se transformará en otra cosa. Te invito a descubrir en qué.
  • Falta de flexibilidad. Los Pinocchios tenemos dificultades sobreañadidas a la hora de sentarnos con las piernas cruzadas. Ante este impedimento solo puedo aconsejarte trabajar tu flexibilidad diariamente durante 5-10 minutos. Como cualquier otra aptitud física la flexibilidad es ampliamente mejorable, aunque tendemos a dejarla de lado injustamente. Prioriza el desarrollo de tu flexibilidad en tren inferior y no le des nunca la espalda. Ser flexible, física y mentalmente, es señal de salud.
  • Falta de motivación. En la sociedad del “hacer” en la que vivimos el sentarnos para “ser” y “no hacer nada” es imponentemente difícil sino tenemos una motivación clara y concisa. Esta motivación puede venir de una necesidad vital (una enfermedad grave, por ejemplo), un dolor crónico (3), el deseo de mejorar tus habilidades cognitivas, ansias de mejora personal o autoconocimiento, la paz que te proporciona el meditar o comentarios positivos de colegas que te comentan que el yoga o la meditación les ha cambiado tu vida. Venga de donde venga, busca tu motivación. En próximas entradas haremos una revisión de lo que la ciencia ha dicho en los últimos 20 años de la meditación. El constatar que la ciencia más rigurosa valida, promociona e impulsa esta práctica es muy motivador. A fin de cuentas, una de las preguntas e inseguridades que nos asaltan la mente cuando empezamos a meditar es: ¿y si estoy perdiendo mi preciado tiempo y esto no sirve de nada? La validez científica te comunica de ante mano que no vas a perder tu tiempo, y esto es muy tranquilizador. Por lo tanto, busca tu motivación, intrínseca o extrínseca y utilízala como combustible para sentarte diariamente 3, 10, 15 o 30 minutos a meditar.
  • Pereza. La pereza y la apatía son las grandes enemigas del cambio. Hace poco tiempo analizamos los secretos del cambio y lo que la ciencia tenía que decir sobre cómo instaurar hábitos. Vimos que, en término medio, son necesario unos 66 días para llevarnos puestos un hábito. Te animo a que tengas claro el por qué lo haces. El por qué es el enemigo número uno de la pereza. Te levantas todas las mañanas a las 6 a.m. porque deseas tener éxito en esas oposiciones, signifique lo que signifique éxito para ti. Entrenas diariamente una hora porque la salud y el bienestar son tu prioridad. Trabajas también por la tarde porque quieres darles a tus hijos una mejor educación. Siempre hay un por qué. Cuanto más poderoso sea tu por qué, menos vulnerable eres a la pereza y la apatía.

 

FAQs (Preguntas frecuentes)

¿Durante cuánto tiempo debo meditar?

 

No hay un número mágico. 2 minutos son mejor que 0 y 60 minutos no son siempre mejor que 10. Lo que quiero decir es que cualquier práctica es buena y te reportará beneficios, pero no debes forzarte a practicar si no te sientes cómodo o estás hasta el gorro de estar ahí sentado. Dosis pequeñas y continuadas son más efectivas que dosis grandes y esparcidas en el tiempo. Debes aprender a generar un sentimiento positivo hacia aquellas actividades que quieres implementar en tu vida, ya sea meditar, estudiar o comer bien. ¿Mi experiencia? 15-30 minutos es el intervalo de tiempo que mejor me funciona, tras haber experimentado sesiones más largas o sesiones más cortas. ¿Resulta que hoy tengo contado hasta los minutos que debo pasar sonándome los mocos? Pues con más motivo debes meditar. No importa que sean 3 minutos, pero hazlo. Cuanta más inercia llevemos más importante es pararse unos minutos. El “no tengo tiempo” no es ninguna excusa. El tiempo no se tiene, se crea. Tú, yo, Pierce Brosnan y Carmen de Mairena tenemos 24 horas al día, ni una más ni una menos.

¿Cuándo veré los resultados?

Los resultados vienen en forma de pequeños cambios que van surgiendo cuando menos te lo esperas. De repente te notas más calmado, la ansiedad va desapareciendo y sientes una especie de paz extraña que te invade. O te cazas siendo capaz de dar una contestación amable ante un comentario que en una época anterior hubiera suscitado un exabrupto de consecuencias nefastas. O te sientes más tolerante con los demás. O eres capaz de disfrutar de cosas que antes te resultaban nimiedades sin importancia. O eres capaz de concentrarte mejor y  durante más tiempo. O te sientes más lúcido (4) (5). O eres más efectivo tomando decisiones acertadas (6). O te sientes con más energía y más optimista. O eres un poquito más feliz y no sabes por qué. Por no hablar de beneficios biológicos como la génesis de una eficiencia inmunológica (7). Todos son cambios que entran en la cartera de servicios de lo que la meditación tiene que ofrecerte.

Pero cuidado, son efectos secundarios. No los busques activamente. Primero medita y no pidas nada a cambio. La actividad meditativa per se debe ser tu objetivo, aunque secundariamente haya una motivación práctica subyacente. Con el tiempo tales cambios emergerán en tu vida como respuesta a tu fidelidad y constancia. Tampoco debemos pasarnos a un  extremo sensacionalista o triunfalista y pensar que la meditación va a acabar con todos nuestros males o nos va a transformar intelectualmente en Richard Feynman. No es así.

¿Puede esto de la meditación irse de las manos?

 

No. No te vas a convertir en monje/a si no quieres. No vas a volverte un paria o un raro. No vas a dejar de lado actividades “esenciales” pues no hay nada más esencial que aprender a vivir de una vez por todas. No hay nadie que meditando se haya convertido en peor persona jamás de los jamases. Así que tranquilo/a. Estas aquí para mejorar tu experiencia vital sin dejar de ser tú en ningún momento.

¿Son útiles las meditaciones guiadas?

 

Son útiles en el sentido de que pueden ser un soplo de aire fresco. Realízalas de vez en cuando si te gustan para salir de la monotonía, pero no te acostumbres a ellas. De otro modo acabarías meditando “pasivamente”, volviéndote cómodo y dejando tu transformación en manos de la persona que graba el audio. Y recordemos que la meditación debe ser un proceso activo.

¿Puedo meditar con música?

Sí puedes. La música puede actuar como facilitador de la calma mental y promotor de la concentración. Hay innumerables canales en Youtube de muchísima calidad que ofrecen música de meditación-relajación. A continuación nombro los que más me gustan. La música también ayuda a enmascarar ruidos externos cuando el ambiente no es lo calmado que nos gustaría. Sin embargo, usa solo música instrumental que ayude a concentrarte. No vas a avanzar demasiado meditando con Nirvana.

 

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  1. Lutz A, Greischar LL, Rawlings NB, Ricard M, Davidson RJ. Long-term meditators self-induce high-amplitude gamma synchrony during mental practice. Proc Natl Acad Sci U S A. 2004;101(46):16369–73.
  2. Cheshin A, Wager T, Jayne Liddell B, Fox GR, Kaplan J, Damasio H, et al. Neural correlates of gratitude. Artic Front Psychol. 2015;6(6).
  3. Nakata H, Sakamoto K, Kakigi R. Meditation reduces pain-related neural activity in the anterior cingulate cortex, insula, secondary somatosensory cortex, and thalamus. Frontiers in Psychology. 2014.
  4. Chiesa A, Calati R, Serretti A. Does mindfulness training improve cognitive abilities? A systematic review of neuropsychological findings. Clinical Psychology Review. 2011.
  5. Zeidan F, Johnson SK, Diamond BJ, David Z, Goolkasian P. Mindfulness meditation improves cognition: Evidence of brief mental training. Conscious Cogn. 2010;
  6. Tomasino B, Fukuyama H, Goolkasian P, Yu R, Sun S, Yao Z, et al. Calm and smart? A selective review of meditation effects on decision making. Front Psychol. 2015;6.
  7. Davidson RJ, Kabat-Zinn J, Schumacher J, Rosenkranz M, Muller D, Santorelli SF, et al. Alterations in brain and immune function produced by mindfulness meditation. Psychosom Med. 2003;65(4):564–70.

Lecturas recomendadas:

  • La práctica de la atención plena-Jon Kabat-Zinn

Canales de Youtube recomendados:

  • YellowBrickCinema-Relaxing Music
  • Body Mind Zone
  • Brainwave Power Music
  • Nature Relaxation
  • The Honest Guys

Atención plena en el ámbito de la salud (I): Definición, mitos y aplicaciones.

Comenzamos la primera de una serie de entradas sobre atención plena (mindfulness), disciplina meditativa de más de dos milenios de antigüedad que ha ganado tremenda notoriedad en occidente durante las últimas décadas.

La primera entrada será una toma de contacto dirigida a la exposición clara y aséptica de lo que la meditación de la atención plena es. Junto a tal definición, pretendemos hacer una descripción de los comúnmente encontrados mitos o medias verdades  sobre dicha disciplina que andan por ahí sueltos. Tras ello, prestaremos atención a la cada vez más prominente necesidad del desarrollo de la atención plena en nuestra sociedad. Y finalmente, cerraremos con una breve descripción de las infinitas posibilidades de auto-mejora y perfeccionamiento que esta práctica nos ofrece.

En futuras entradas desarrollaremos un manual tipo “how to” para aquellos que quieran iniciarse en la práctica formal, así como una revisión sistemática de los efectos positivos demostrados hasta hoy de la meditación en salud y enfermedad.

LA ATENCIÓN PLENA: CUALIDAD BÁSICA DE LA CONCIENCIA ENTRENADA

 

La facultad de dirigir deliberadamente nuestra atención errante, una y otra vez constituye el fundamento mismo del juicio, el carácter y la voluntad.

Nadie puede ser dueño de sí mismo si carece de ella. Cualquier educación que mejore esta facultad será una educación hacia la excelencia.

Pero, obviamente, es más sencillo definir este ideal que proporcionar las instrucciones prácticas necesarias para desarrollarla.

                                                                               William James, Principios de la psicología (1890)

William James, uno de los padres de la psicología moderna, fundador de la psicología funcional y difusor del pragmatismo, remarcaba en el extracto anterior hace ya 125 años la necesidad de una disciplina capaz de entrenar la atención. Queda patente el hecho de que en ese momento el autor desconocía la meditación de la atención plena, pues de haberlo hecho, se hubiera puesto a meditar en seguida.

Pero esto del mindfulness o atención plena, ¿qué es  exactamente? ¿Se trata de otra moda? ¿Por qué está hasta en la sopa? ¿Es realmente útil? Vamos a tratar de responder algunas de estas preguntas en las líneas siguientes.

Podríamos definir la meditación de la atención plena de mil formas distintas pero siendo prácticos nos centraremos en unas pocas:

  • La meditación de la atención plena es una práctica meditativa basada en el cultivo deliberado y sistemático de la presencia atenta y a través de la misma, de la sabiduría, la compasión y cualquier otra cualidad de la mente que nos libere del dolor-sufrimiento inherente a toda vida humana.
  • La meditación es la mejor forma de seguir el famoso consejo de Sócrates: “conócete a ti mismo”. Esta inscripción, grabada en el templo de Apolo en Delfos, es una de las mejores directrices para vivir una vida plena.
  • La atención plena es la llave maestra y el punto de partida para el conocimiento de la mente, la herramienta perfecta y el punto focal para desarrollarla, la manifestación más elevada y el punto culminante de la libertad mental.
  • La meditación es la conciencia que emerge al prestar atención deliberada, mantenida y sin juicios a nuestra experiencia vital momento a momento (Kabat-Zinn, 2003).
  • La atención plena es la cualidad de la mente que está presente sin juicio ni interferencia alguna, como un espejo que refleja todo aquello que se le pone por delante sin alterar la imagen (Joseph Goldstein).

Antes de continuar es necesario sumergirnos en uno de los aspectos más profundos del psiquismo humano: la definición de conciencia.

CONCIENCIA: EL CONTINENTE DE LA VIDA

 

“Lo que observas es lo mismo que está observando”

                                                                                   

Ninguna definición de conciencia a la que hayamos llegado puede considerarse válida en términos absolutos. Es el término más escurridizo del que se pueda decir algo. Es, junto con el origen del universo y el origen de la vida, uno de los tres mayores misterios jamás descifrados. Nadie puede definir con exactitud del 100% lo que la conciencia es o dónde surge. Incluso alguien la definió alguna vez como: “aquello sobre lo que nada de lo que se haya dicho vale un carajo”. Sin embargo, podemos apuntar hacia ella de una manera bastante aceptable.

La conciencia es el campo que abarca todas las experiencias vividas a lo largo del tiempo y el espacio. No se trata únicamente de los pensamientos: los pensamientos están incluidos dentro de tu conciencia, son parte de ella, pero la conciencia es infinitamente más amplia. La conciencia tampoco son las emociones, pero ellas también forman parte de tu conciencia. No constituye las imágenes mentales o las impresiones sensoriales, ellas son su contenido.

Conciencia 2

La conciencia es el continente y  tus pensamientos, emociones, sensaciones y acciones el contenido.

Tu conciencia en este mismo instante se compone de las palabras que estás leyendo y probablemente oyendo en tu mente, las imágenes que estás viendo, quizás las que te estés imaginando, y el resto de sensaciones que estés sintiendo. En definitiva, todos lo que puedas experimentar en un instante.

Distinción conciencia-mente

 

La mente es conceptual, siempre echa mano de las áreas semánticas cerebrales para manifestarse. Le encantan las palabras, los conceptos, las etiquetas. Disfruta poniéndole nombre a las cosas, categorizando, clasificando. La mente vive en el mundo de lo blanco y negro. También es cobarde, busca siempre el inminente peligro. Aunque bien es cierto que lo hace para protegerte, no tiene malas intenciones. Es algo así como una madre sobreprotectora.

La conciencia, sin embargo, infinitamente más sabia, es no conceptual, no categórica y conoce sin la necesidad de poner etiquetas, de manera directa y no mediada por nada más. Y conocer precisamente es lo que mejor se le da, es su principal trabajo.

De manera que en el momento que vislumbras un paisaje esplendoroso la conciencia conoce, percibe, aprehende de forma no conceptual todos los detalles. Y tú con ella, solo que no te das cuenta.

El “problema” viene cuando la charlatana mente, instantes después de esa “percepción primaria” comienza a ponerle nombre y comentarios a todo: ¡qué árbol tan bonito! ¡Esto está lleno de basura! ¡Vaya cabrón el que ha aparcado en doble fila! ¡Qué pintas más raras lleva ese!, y un infinito etcétera. La mente es adicta a los juicios. Los necesita porque es su forma de evaluar el mundo, de ofrecerte un marco de referencia en el que puedas moverte.

No obstante, en la mayoría de ocasiones tales juicios no se ajustan a la realidad lo más mínimo. La mente desentrenada tiende a ofrecer una visión muy limitada y egoísta de la realidad, así como a identificarse y aferrarse a aquello (y aquellos)  que deseamos o alejarnos de lo que tememos. Y claro, las consecuencias las pagas tú.

La mente es una herramienta de supervivencia y presta atención, de manera natural, a todo indicio de peligro, comentario o acción que pueda arañar su  integridad.

Cuando acallamos la mente mediante la reconexión con el aquí y ahora nos liberamos del sufrimiento y de la angustia derivadas de nuestra interpretación, frecuentemente errónea, de la naturaleza de la realidad.

El objetivo del desarrollo de la atención plena es la potenciación de la conciencia atenta como facultad humana. Lo que pretendemos es la hipertrofia de esa percepción no conceptual, no juiciosa, libre de etiquetas y sin aderezos. Pretendemos eliminar el velo de pensamientos y juicios  que interponemos entre la realidad y nosotros.

De tal forma, acertaríamos mucho más en la interpretación de la realidad (de nuestra realidad humana) y nos ahorraríamos mucho, mucho, mucho sufrimiento.

En definitiva: nuestros juicios reflejos, automáticos, distorsionan el rango de lo real, limitando nuestra visión. Mediante la meditación de la atención plena podemos hipertrofiar la conciencia no juiciosa y no conceptual que nos libera de la esclavitud de la mente.

“No hay cuchara”

 

-No trate de doblar la cuchara, es imposible. En vez de eso, solo trate de ver la verdad.

-¿Qué verdad?

-Que no hay  cuchara. La cuchara no se dobla. Se dobla usted.

                                                                                    Matrix, 1999

Spoon_Boy_Neo_Bends

Poderosa metáfora de la película The Matrix

Ahora mismo estás observando lo que consideras una pantalla de ordenador (o de móvil o de tablet). Piensas que la pantalla está ahí, y que seguirá estándolo cuando tu no mires. Piensas que la pantalla existe y ya está, no hay más. Pero la verdad es que la pantalla está ahí porque tú estás ahí observándola.

La pantalla sin tu conciencia observándola no existe, porque tu conciencia forma parte de la pantalla. Observador y objeto observado son las dos caras de la misma moneda. Sin la fuerza moldeadora que supone tu conciencia la pantalla no es más que una nube de átomos inconexos. Y un átomo está compuesto en un 99% de espacio vacío.

A esto nos referíamos al comienzo del apartado. Por eso no vemos el mundo como es, sino como somos. Existe un interplay entre nuestra conciencia y el mundo material de forma que ambos elementos interaccionan entre sí de formas que aún no comprendemos. Este concepto, tan contraintuitivo, tan ridículo, tan absurdo  está siendo estudiado y evaluado en condiciones de laboratorio en todo el mundo. Algo está cambiando en nuestra concepción de la interrelación mente-materia.

 

El mundo de Aristóteles y el mundo de Buda

 

Nuestros sistemas de creencias son andamiajes mentales que dictaminan las reglas de nuestra experiencia y el cómo vamos a percibir nuestro mundo. Nuestra amiga la mente, es propensa a caer en la tentación de mostrarnos el  mundo en categorías absolutas. Nos muestra el mundo en blanco o en negro.

Éste es antipático. Esto está bueno. Esa está buena. Una vez más, nos entrega una ilusión que nos comemos con papas sin mayor análisis. Este es el mundo tal y cómo lo veía Aristóteles. El mundo de las categorías, de las clasificaciones, de los absolutos.

Pero mundo de los absolutos no existe. Vivimos en un universo interrelacional y relativo, donde nada tiene existencia por sí mismo. Por ello hemos comentado que tu pantalla de ordenador no existe sin tu capacidad de observarla. El mundo en el que vivimos es más parecido al mundo que una vez imaginó el Buda, donde una infinita escala de grises se expone ante nuestros sentidos. Cada vez que te descubras realizando un juicio categórico del tipo: “este es un mamón”, pregúntate: ¿mamón con respecto a qué o quién? Analiza lo que tu mente te entrega. Pon siempre tus juicios en tela de juicio. Desarrolla el hábito.

Caer en los absolutismos es tremendamente fácil y también tremendamente peligrosO, pues tus sistemas mentales no saben discernir si lo que le cuentas es real o no y por lo tanto tratará al mamón como a un mamón, y liberará las sustancias químicas y encenderá las redes neuronales correlacionadas con “la conciencia de un mamón”. Y claro, todo ello tiene sus consecuencias en tu vida y en tu salud. Mejor aún: quizás,  con un poco de entrenamiento de tu conciencia y una reinterpretación más calibrada de la realidad, todo eso despliegue neurohormonal hubiese sido prescindible.

La ilusión del yo

 

La neurociencia nos lo confirma recientemente: no hay lugar alguno en nuestro sistema nervioso que pueda considerarse hogar del yo. El yo es más parecido a una ilusión generada por el cerebro como mecanismo de supervivencia. Una “separación necesaria” pero irreal.  No existe nada como “yo” o “mío” a lo que aferrarse.

Paco Ramírez no eres tú, son 11 letras, que no tienen nada que ver contigo. No es más que una etiqueta. “Portero de discoteca” tampoco es algo que te define como ser en el mundo, no es más que otra etiqueta que pones a aquello a lo que te dedicas profesionalmente. Recuerda que el lenguaje es un invento  humano, y como tal no puede definirte. Todo lo que puedas considerar ser tú no son más que instrumentos mentales  para la supervivencia y desarrollo de la vida en sociedad. Recursos lingüísticos prácticos pero irreales.

Piénsalo, ¿cómo 4 letras (Paco) pueden definir la inmensa complejidad que supone la vida?

Tú tampoco eres la voz que suena en tu cabeza. Dicha voz, tus pensamientos, funcionan de forma parecida a una grabadora que se reproduce automática y constantemente sin previo aviso. ¿Qué es lo que graba? Graba tus experiencias, todo lo que has vivido, y te las suelta en forma de juicios, palabras o melodías cuando menos te lo esperas. Pero esas palabras resonantes no tienen nada que ver contigo.

Si tú fueras tus pensamientos, no tendrías la capacidad de observarlos, igual que no puedes observarte el ojo derecho con el ojo derecho o tocarte la yema del dedo índice de la mano derecha con la yema del dedo índice de la mano derecha. Y de esa observación consciente trata precisamente la meditación. Tú eres el que observa esas palabras. El conocedor. La conciencia.

Cuando descansamos en la conciencia la visión centrada en el yo se disuelve y te acercas a tu verdadera naturaleza.

MEDITACIÓN EN MEDICINA: JOHN KABAT-ZINN Y EL PROGRAMA REBAP (MBSR)

 

Kabat-Zinn

El doctor Kabat-Zinn es uno de los principales impulsores del Mindfulness en occidente y la figura que implementó la práctica en el ámbito médico.

El mindfulness como práctica es tan valioso no porque haya sido estudiado en condiciones de laboratorio, avalada por los mejores neurocientíficos o practicada por los más respetados líderes espirituales. Es valioso porque es práctico y simple. Puede ser llevado a la vida diaria. Puede mejorar tu vida. Y puede usarse todo momento y en cualquier lugar.

John Kabat-Zinn, médico y profesor emérito de la facultad de medicina de Massachusets es el principal responsable de la aplicación del mindfulness al ámbito clínico en occidente. Este hombre implementó la atención plena en los hospitales como complemento al tratamiento médico convencional de cara a la reducción del estrés y recuperación de la salud.

Y sus resultados fueron excelentes. Tan excelentes que su  conocido como Programa de Reducción de Estrés Basado en la  Atención Plena (PREBAP, o MBSR por sus siglas en Inglés) ha tenido una difusión mundial.

En la actualidad, el PREBAP se aplica desde Seattle hasta Miami, desde Worcester (Massachusets), donde comenzó, hasta San Diego (California), desde Whitehorse (Yukón) hasta Vancouver, Calgary, Toronto y Halifax. Desde Hong Kong hasta Gales y desde México hasta Buenos Aires. También se lleva a cabo en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), en Australia y en Nueva Zelanda y, desde hace mucho tiempo, en los centros médicos de Duke, Stanford, Wisconsin, Virginia, y otros importantes centros médicos estadounidenses.

Aquí, en España, durante la carrera de Medicina, ni una sola palabra. Al menos en Málaga. ¿Esa es la formación actualizada y vanguardista que quieren conseguir?

Cada vez hay más terapias en psicología clínica basadas en la meditación de la atención plena, como la terapia cognitiva basada en la atención plena (MBCT), muy eficaz, por ejemplo, en evitar recidivas en trastornos depresivos.

Hay programas de atención plena dirigidas a los “sin techo”, a los barrios más conflictivos, a los pacientes con cáncer, al tratamiento del dolor o a cardiópatas. Incluso hay programas dirigidos a futuros padres.

La atención plena se enseña hoy en bufetes de abogados y se imparte a alumnos de varias facultades de derecho americanas. Las fuerzas militares americanas lo usan.  CEOs de todo el mundo asisten a retiros de meditación. Escuelas públicas y privadas están poniendo en marcha programas de meditación en primaria y secundaria.

Hasta Phil Jackson cuando entrenaba a los Chicago Bulls practicó la atención plena junto a su equipo. Más tarde, entrenando a los Lakers hizo lo mismo, y no les fue nada mal. En el ámbito del deporte de élite, pocos atletas son ya los que no se benefician de la práctica continuada de este arte.

La meditación ya no es cosa de unos pocos locos o raros. Estamos empezando a darnos cuenta de la capacidad del momento presente para aumentar la claridad y la comprensión mental, la estabilidad emocional y nuestra calidad de vida.

Y nos hemos dado cuenta en el mejor momento

BUDISMO: LA CIENCIA DE LA MENTE

 

Si bien los primeros indicios de prácticas meditativas quedan recogidos en los textos Vedas hindúes, es el budismo el gran impulsor de la meditación y a través del cual es generalmente reconocida. Las escuelas budistas llevan practicándola dos milenios y medio. Con todo y con eso, no es hasta hace unos años (años 60) cuando el mundo occidental empezó a interesarse por tales prácticas.

Siempre trato de ofrecer el budismo a quien se interesa por él, no como una religión o dogma, ni siquiera como una doctrina, sino como una ciencia. De la misma forma, considero al Buda como un gran  científico de su época que a diferencia de nosotros, no contaba con la Resonancia Magnética (RM), la espectrometría de masas en tándem, la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) o la pirosecuenciación génica para ejercer sus mediciones. Su único instrumento era su propia mente.

Dalai

«Si la ciencia prueba alguna creencia del Budismo como falsa, entonces el Budismo tendrá que cambiar». Ningún dogma religioso realizaría jamás tan humilde y noble afirmación. Esto posiciona al Budismo más cerca de una práctica filosófica que de una religión.

Como toda ciencia, debe tener un objeto de estudio y una metodología definida, plantear hipótesis, refutarlas o validarlas y ante todo, generar conocimiento útil para la humanidad. El budismo cumple con todos los criterios.

Siendo su objeto de estudio la mente en su estado natural, su método científico se ajusta mucho a los estándares de la ciencia. Se trata de un método siempre en proceso de cambio y desarrollo, compuesto de un cuerpo central de procedimientos y establecimiento de leyes naturales destiladas a lo largo de miles de años de investigación en el mundo interno de la psique humana.

Tales procedimientos metodológicos son la observación, autoindagación e introspección sumamente disciplinadas, el registro preciso, la cartografía de las experiencias relativas a la naturaleza de la mente y la verificación y confirmación empírica y directa de los resultados puestos de relieve a lo largo de todo el proceso.

El laboratorio de experimentación eres tú y los recursos necesarios para la investigación son la motivación y unos cuantos minutos al día. Los beneficios de tal investigación duran toda la vida y son el mejor pasaporte hacia un conocimiento profundo de uno mismo y la antesala a una vida de carácter, juicio y voluntad.

Dos formas de ver la meditación

 

De forma práctica pero artificial, podemos considerar dos tipos distintos de meditación atendiendo a su esencia y propósito. Los nombres son totalmente inventados. Solo pretendo que se entienda el concepto:

  • Meditación utilitarista. Se trata de aquella meditación que realizamos por algo, con un fin en mente. Ese fin puede ser la reducción de estrés o ansiedad, conseguir mayor capacidad de concentración o simplemente la mejora personal en el sentido en el que Abraham Maslow la entendía: la auto-actualización. Es aquella que solemos practicar en occidente.
  • Meditación esencial. Podríamos llamar meditación esencial al perfil de meditación que se realiza sin ningún tipo de pretensión. El método del no-método o de la inacción. Es más cercana a un estilo de vida, a una forma de ser, que a una práctica. Dicha meditación entiende que no hay nada que perseguir porque todo lo que necesitas ya está aquí. Es una forma más profunda y espiritual de ver la meditación que abraza la plenitud de todo lo que es y todo lo que hay en tu vida.

La primera forma de ver la meditación es la más popular en occidente y la que se suele practicar. Las personas suelen interesarse por la atención plena y meditación ante alguna promesa de que pueden mejorar ciertos aspectos de sus vidas. Muchos adeptos comienzan la práctica a raíz de una crisis personal, ya sea una enfermedad amenazante para la vida, una ruptura amorosa o cualquier situación que genere un dolor intenso. Esta manera “interesada” de inmiscuirse en la meditación es totalmente natural, comprensible y aceptable.

De alguna forma, nuestra mente  occidental tiene problemas entendiendo que es posible realizar una actividad sin ningún fin predeterminado. La actividad es el fin en si mismo y así lo entienden en oriente.

Pero se que alguno se preguntará: ¿Por qué tendría que emplear mi esfuerzo, disciplina y tiempo en realizar una actividad sin pretensiones de conseguir nada? La respuesta a esta pregunta no existe en forma de palabras. Tan solo podría decir que “la mejor forma de aprender el juego es jugándolo”.   Es la experiencia de la práctica la que contesta la pregunta. Y aquellos que consiguen hacer de la meditación una práctica diaria suelen estar de acuerdo en que implementarla en sus vidas fue una decisión más que acertada.

LA MEDITACIÓN NO ES LO QUE PIENSAS: MITOS Y MEDIAS VERDADES

 

A la hora de aprender una disciplina se corre el riesgo de “desinformarnos” sobre ella y llevarnos una impresión poco ajustada a la realidad. Esto mismo ocurre con la meditación. La concepción popular de la meditación y los estigmas que sufre frecuentemente la distorsionan. Por ello vamos a dedicar algo de tiempo a definir aquello que la meditación NO es.

  • NO es una forma de esoterismo o misticismo. La meditación no tiene nada que ver con comportamientos sectarios, brujería ni las cartas del tarot. Si meditas no te vas a convertir en mago, por muy raro que seas o mucha barba que tengas.
  • NO es un método para convertirte en “Jedai” y alcanzar la imperturbabilidad emocional. Muchos piensan que meditando quince horas al día se van a convertir en el último Samurai y hacer macedonias con su Katana. Siento decepcionarte si es tu caso.
  • NO es una forma de huir del mundo cruel. La meditación no es para pusilánimes o pobres de espíritus que, incapaces de afrontar el mundo exterior se encierran en una segura realidad interior. Si esa es tu idea de la meditación, estás muy equivocado. De hecho, la meditación es un ejercicio de libertad, voluntad y buen criterio.
  • NO es un método para dejar la mente en blanco. Este es uno de los mitos más arraigados. La meditación no consiste en dejar la mente en blanco “todo el tiempo que puedas”. Si tratas de hacer eso te volverás loco, porque es imposible. La meditación trata de observar el contenido de tu conciencia sin juzgarlo y sin dejarte llevar por él. Observar sin juzgar, no dejar en blanco.
  • NO es una técnica de relajación. Si bien uno de los principales “efectos secundarios” de las distintas prácticas meditativas es un estado de relajación profunda, paz y serenidad, no es el objeto primordial de la meditación.
  • Una práctica religiosa o un rezo. Desasocia ahora mismo la meditación con la religión. La meditación y en concreto la atención plena es una característica universal de la mente humana y no entiende de razas o culturas. ¡Estamos hablando del cultivo de la atención! Por favor, descambia la sotana y el turbante ahora mismo.

El siguiente paso es acercarnos a lo que la meditación SÍ es:

  • Una forma de ser y de percibir. La meditación no se desempeña únicamente 15 minutos por la mañana. Es una característica de tu conciencia que te acompañará durante toda la vida si tienes el valor de implementarla.
  • Una herramienta de conocimiento. Y una herramienta muy poderosa. La percepción aséptica, neutra, no juiciosa de la realidad tanto externa como interna hipertrofiará ese conocimiento no conceptual que todo ser humano tiene. Llámalo intuición, inteligencia universal, inteligencia innata o “no sabía por qué, pero era esa respuesta”. Da igual, es lo mismo.
  • Una herramienta de análisis de la mente. Lo hemos comentado antes: la ciencia de la mente. La calidad de tu mente determina la calidad de tu vida. El estudio y cultivo del factor que determina la calidad de tu vida, a mi parecer, merece todo el esfuerzo y dedicación del mundo.
  • Un intento humano por eliminar el sufrimiento. La meditación no cambia tus circunstancias externas, pero te permite cierta “inmunidad” ante aquellas circunstancias que de otro modo serían dolorosas. La meditación es un colchón emocional que te permitirá afrontar los reveses de la vida de una forma más serena y profunda. Y aquellos que la practican te confirmarán que funciona.
  • Un gran entrenamiento de la conciencia. En la línea de lo que hemos comentado hasta ahora.
  • Una herramienta de autocontrol. Es poderosamente provechosa cuando tratamos de instaurar o eliminar hábitos. Ya hablamos recientemente sobre la importancia de permanecer despiertos en el proceso de creación de hábitos. La meditación te hace consciente y por lo tanto menos susceptible a ceder a los impulsos. Te permite observar el impulso a distancia y te da espacio para tomar una decisión u otra.
  • Una herramienta para restaurar la homeostasis y con ella la salud. Intensifica la respuesta inmune, reduce el estrés y se ha demostrado efectivo en una miríada de situaciones clínicas distintas que analizaremos en otra entrada.
  • Una forma de «entrenar» la felicidad. La meditación desarrolla aquellas características mentales que son causa de felicidad: compasión, empatía, bondad, amor, conexión, etc.
  • Un catalizador de la transformación interna y externa. Se trata sin duda de un camino apasionante hacia el perfeccionamiento progresivo de uno mismo. Y no olvidéis nunca que progreso = felicidad.

TIPOS DE MEDITACIÓN

 

Siendo muy prácticos y reduccionistas podríamos considerar tres tipos básicos de meditación:

Meditación concentrativa

Consiste en mantener el foco sobre un elemento específico, ya sea el proceso de respirar, un mantra o un objeto físico. La única regla: volver a llevar voluntariamente la mente al objeto de meditación cuando nos demos cuenta de que hemos divagado. Simple. Efectivo.

Meditación de la atención plena

Esta técnica no utiliza un elemento en el que concentrarse, sino que promueva la exploración atenta de la cambiante experiencia vital según se desarrolla en el tiempo. También es conocida como presencia abierta. Las reglas: presta atención no conceptual y no juiciosa a cada elemento que aflora en tu conciencia en el momento en que lo hace: pensamientos, sentimientos, sensaciones, imágenes, etc.  Trata cada uno de esos elementos como nubes que pasan por el cielo. Observa las nubes pero no te enganches a ellas porque tirarán de ti y te arrastrarán.  También puedes tratarlas como a un niño emberrinchado: obsérvalo amablemente pero no le hagas caso ni le sigas el juego. Mantén tu conciencia en el ahora.

Meditación del amor-bondad

Dicha meditación pretende la creación de un sentimiento positivo de amor, bondad o gratitud y la  focalización en ese sentimiento durante el máximo tiempo posible. El desencadenante del sentimiento puede ser una frase, un mantra o la recreación mental de una escena.

 

¿POR QUÉ MEDITAR?

 

“Solo vivimos una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente”

                                                                                                                      Gregg Plitt

El perfeccionamiento de la atención ha dejado de ser un lujo y se está convirtiendo cada vez más en una necesidad. La atención es una característica primordial y esencial de la conciencia humana. Aquello en lo que nos concentramos dirige la dirección de nuestras vidas.

Desatención como desventaja evolutiva

 

Hace 30.000 años el desarrollo de la atención era una cuestión de vida o muerte. Si te alejabas del presente durante mucho tiempo no durabas mucho: caías preso de alguno de los infinitos peligros que acechaban por aquel entonces. El déficit atencional  de aquella época se convertía en una clara desventaja evolutiva. Desventaja que en la actualidad ha desaparecido. Bien es cierto que ellos lo tenían mucho más fácil que nosotros.

¿El motivo? Nuestra sociedad se está convirtiendo en un motor perfecto del déficit de atención crónico. La velocidad que nuestros estilos de vida demandan junto a las necesidades autoimpuestas hacen que sea extremadamente difícil centrar la atención en el ahora.

Sociedad patológicamente distractora

 

Te levantas y compruebas el e-mail: 15 correos nuevos, la mayoría irrelevantes y cada uno con un asunto distinto que atender. Empieza la divagación mental. Acto seguido, te preparas el desayuno a la vez que das los buenos días por Whatsupp a cinco personas distintas, esperando por supuesto sus contestaciones. Te vistes y preparas pensando en los e-mails y en las contestaciones que tus interlocutores te han dado, pero el show continúa. En tu trabajo, sigues pendiente de la última nimiedad que tengan que contarte o del último e-mail publicitario que llegue a tu bandeja de entrada. Al llegar a casa, tu mente sigue dándole vueltas al follón que has tenido con tu jefe. Por la tarde decides dedicar tiempo a tu familia, pero aunque estás físicamente presente tu mente sigue elucubrando en su conversación mental. ¿El resultado? Se nos va la vida.

Si cogiéramos por la calle a cien personas y les preguntásemos si consideran importante la vida, todos con alguna excepción responderían que sí. Por supuesto que la vida es importante, ¿cómo podría no serlo?

Pero la realidad es que nuestros actos, actitudes y comportamientos no reflejan esa presunta importancia. Vivimos como si la vida no importase. Hasta que es demasiado tarde y te das cuenta de que no has vivido en absoluto. Existir es muy sencillo, pero vivir es un arte que muy pocos consiguen dominar. De hecho, es extremadamente raro encontrar personas vivas en el mundo en que vivimos.

Debemos hacer algo ahora mismo para despertar del este matrix. El ser humano es capaz de permanecer sumido en sus pensamientos años, incluso décadas. Décadas sin darse cuenta de que vive en una ilusión. Hasta que un día una crisis personal: enfermedad, pérdida o drama, le hacen despertar. No esperemos a que llegue la crisis, despertemos ya.

Posibilidades de mejora

 

Al margen de su beneficio principal: el ayudarnos a despertar y evitar que la vida se nos escape entre los dedos, la atención plena trae una serie de “efectos secundarios” que transformaran tu vida para bien en el ámbito biológico, psicológico y conductual.  Ellos por sí solos son motivo más que suficiente para meditar. Te dejo unos cuantos en este pequeño diagrama:

Conciencia 1

 

El pasado y futuro no existen

 

Párate a pensar en una afirmación tan sencilla que roza lo ridículo: la vida se desarrolla en el presente. ¿Cómo? Que la vida se desarrolla en el presente. Voy un paso más allá: el pasado y el futuro no existen, literalmente. Son constructos mentales, pensamientos, herramientas como el lenguaje o la imaginación. Herramientas útiles, pero solo herramientas. Lo único que existe es el infinito ahora. El tiempo, el pasado y el futuro son constructos humanos. Darse cuenta de esa distinción es profundamente transformador.

Y si la vida se desarrolla en el ahora, ¿tiene sentido hipertrofiar las habilidades que nos anclan a ese ahora? A mi parecer sí lo tiene. Monitoriza tu mente, captúrate cada vez que tu mente divague al pasado o al futuro y vuelve al presente. Es agotador, sí, pero merece la pena.

Actúa como si de verdad te importase tu vida

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¡Muchas gracias!

LIBROS RECOMENDADOS

  • La práctica de la atención plena –John Kabat-Zinn
  • 7 treasures of awakening: the benefits of mindfulness –Joseph Goldstein
  • The power of now – Eckhart Tolle
  • Focus –Daniel Goleman