EMPODERAT SERIES #003: ¿A QUÉ ESPERAS?

¿A qué esperas para empezar a vivir?

¿La siguiente paga?, ¿las siguientes vacaciones?, ¿la lotería?, ¿el aguinaldo? ¿aprender otro idioma?, ¿sacarte la carrera?, ¿perder peso?, ¿ganar peso?, ¿la jubilación?, ¿la herencia?, ¿a curarte?, ¿a enfermar?, ¿un hijo?, ¿un nieto?, ¿un perro?, ¿la mayoría de edad?, ¿el ascenso?, ¿el descenso?, ¿que te estimen?, ¿que te respeten?, ¿que te respetes?, ¿qué te ayuden?, ¿que te ignoren?, ¿que te aplaudan?

Basta.

Te pasas la vida esperando. Esperando a que llegue el momento adecuado. Esperando ésta o aquella condición que lo cambiará todo.

El estado de espera perpetua es la muerte en vida. Ya no estás vivo. No lo estás desde hace tiempo. Ahora caminas entre los muertos.

Tu misión aquí es vivir, pero esperar y vivir no son miscibles.

Vivir es presente y esperar es futuro.

Cuando esperas, no vives, porque tu mente está ligada a un hipotético evento que lo cambiará todo.

Solo que no lo cambiará.

Esperar es un estado mental: cuando llegue la lotería, las vacaciones, tu título, el dinero, seguirás esperando a la siguiente mentira.

Cuando tengas el yate, la isla desierta y te rezume el caviar por los labios, seguirás esperando.​

Habrás podido comprar todo eso, pero no podrás comprar tiempo en el supermercado. No puedes pedir por Amazon 3 días más de tiempo, ni canjear tu Mercedes en el concesionario por una semana más. Tu Rolex no vale ni un maldito segundo.

La vida se te escapa entre los dedos. Y mira, estúpido, que la tienes cerca.

Engreído bastardo, empieza a vivir, porque muchos vividores se fueron antes de tiempo, y tú, que estás muerto, desperdicias una preciosa vacante.​

Vivir es para valientes, no es tarea fácil. Es más sencillo esconderse.

Esconderse de uno mismo, de tus anhelos, de tu potencialidad, esconderse de quien realmente eres. Mejor no mirar adentro. Es acojonante hacerlo. Mejor taparse la cabeza con la manta.

De lo contrario, estarías afrontando la vida misma. Estarías tomando el riesgo de vivir. Dejarías de esperar.

Amigo mío, esperar es muy fácil, pero muy peligroso.

Tu ego cree que vivir es dañino, que exponerse a las hienas puede acabar contigo. Pero tú sigue esperando, ya verás que ocurre.

El que mucho espera solo conoce la muerte. El que mucho espera no difiere mucho del cadáver en descomposición. El que mucho espera, al final del camino, paga las consecuencias de su espera.

Y no hay más amargo pago en la vida de una persona.

La espera ha terminado, ahora toca ser valiente.

La vida es ahora.

Comparte la información con tus amigosShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageEmail this to someone
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *