¿SIRVE LA VITAMINA D PARA PREVENIR EL CÁNCER?

La vitamina D, u hormona D, como se está empezando a llamar por sus diversas e importantes funciones, ha dado mucho que hablar y ha sido justificación de múltiples artículos en los últimos 20 años.  Algunos la han tachado de hormona milagrosa y han cantado al cielo sus efectos positivos sobre la mayoría de las enfermedades de la civilización.

Otros, más cautos, tratan de dilucidar cuál es su rol real dentro del compendio salud-enfermedad, y cómo funciona este secosteroide más allá de sus acciones en el hueso y metabolismo fosfo-cálcico.

Y es que esta molécula, que inicialmente se consideraba como reguladora del metabolismo calcio-fósforo y poco más, ha demostrado tener mucho que decir sobre una de las epidemias más dañinas del siglo que nos ha tocado vivir: el cáncer.

En el post de hoy vamos a repasar cuáles son las principales fuentes de vitamina D y a analizar en detalle si la vitamina D pudiera frenar, prevenir o tratar varios tipos de cáncer, entre ellos mama, próstata, gástrico,  colon y cáncer de cabeza y cuello (laringe, lengua, etc.).

Vamos a ello.

FUENTES DE VITAMINA D

Existen dos formas conocidas de vitamina D: vitamina D2 y vitamina D3. La primera es de origen vegetal, y se encuentra en alimentos como setas y hongos. La segunda, la que más nos interesa, se obtiene mediante una reacción fotoquímica que tiene  lugar en la piel, además de en algunos alimentos de origen animal, como la yema de huevo, el aceite de hígado de bacalao, el pescado azul o el queso.

La radiación UVB (290-315 nm) produce la conversión de un compuesto que se encuentra en la piel, el 7-dehidrocolesterol, a pre-vitamina D3 (9,10-secosterol) y esta posteriormente se isomeriza a vitamina D3 (colecalciferol). Por lo tanto, la radiación UVB procedente del sol es el primer paso en esta cadena de acontecimientos y es esencial para que ocurra la transformación a vitamina D3.

Esta vitamina D3 pasa a la sangre y llega al hígado, donde es hidroxilada (una reacción enzimática producida por enzimas llamadas hidroxilasas) y transformada a 25-hidroxi-vitamina D (o calcidiol), que es precisamente lo que medimos en sangre para saber si una persona tiene un buen estatus de vitamina D o no.

En los riñones, el calcidiol sufre otra transformación por otra hidroxilasa, transformándose finalmente en su forma activa, la que produce las acciones biológicas, la que nos sirve: el 1,25-8OH)2-vitamina D o calcitriol.

EL RECEPTOR DE VITAMINA D

La vitamina D no nos sirve para mucho sin su VDR, el receptor de vitamina D, un receptor nuclear que se une a los llamados VDRE (vitamin D response elements) o elementos de respuesta a vitamina D, que son regiones dentro de los genes que al unirse al VDR regulan la expresión o no expresión de estos mismos genes.

Algo que empieza con la luz del sol termina con la expresión de tus genes.

 

¿QUÉ NIVELES TENGO QUE TENER?

Según varias guías clínicas, entre ellas la de la US Endocrine Society, niveles de Calcidiol <20 ng/ml se considerarían DEFICIENCIA de vitamina D, mientras que niveles de 20-30 ng/ml se considerarían INSUFICIENCIA de vitamina D. Ojito, que existen otras unidades, los nmol/L, que utilizan otros laboratorios. Hay que saber en qué unidad estamos midiendo la vitamina, y  normalmente es en ng/ml (1).

¿Y CUÁLES SON LOS NIVELES ÓPTIMOS?

No lo sabemos. Así de claro, no podemos afirmar cuáles son los niveles óptimos. Pero si echamos manos de la fisiología, los niveles de vitamina D en el contexto de una reposición con suplementos, empiezan a estabilizarse y tienden a no subir mucho más de 50-60 ng/mL. Es decir, el organismo se opone a subidas mucho mayores poniendo en marcha la maquinaria enzimática encargada de que los niveles de esta hormona-vitamina no sean demasiado altos.

Otros trabajos con tribus cazadoras-recolectoras modernas concuerdan con esta observación y apuntan a que niveles de 40-60 ng/mL parecen los más adecuados. No obstante, tenemos que seguir aportando datos que nos ayuden a responder esta pregunta.

EFECTOS DE LA VITAMINA D COMO ESTRATEGIA PREVENTIVA EN DIFERENTES PATOLOGÍAS

En este ensayo clínico controlado a doble ciego se suplementó a sujetos deficientes en vitamina D y se comprobó como dicho gesto modificaba sustancialmente la expresión de genes involucrados en la patogenia de enfermedades como cáncer, enfermedad autoinmune o enfermedad cardiovascular (2).

No sólo se trata de cáncer, estamos hablando de que se ha podido relacionar la deficiencia de vitamina D con la mayoría de enfermedades de la civilización, enfermedades no transmisibles o enfermedades occidentales.

Pero la pregunta es siempre la misma: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

¿La deficiencia de vitamina D favorece la aparición de dichas enfermedades o priva a los pacientes de su rol protector, o bien esas enfermedades dañan el sistema de la vitamina D una vez desarrolladas, con lo cuál cuando vamos a medir la vitamina en dichas patologías, ya esta baja?

Esta es la pregunta esencial, básica y fundamental en el terreno de la vitamina D. Y no es fácil de contestar. Necesitaríamos mejores ensayos clínicos: más largos y mejor diseñados.

No obstante, el sentido común me hace pensar que ambas vías ocurren de forma convergente y simultánea: un mal estatus de vitamina D debilita líneas de defensa celulares encargadas de mantener a raya eventos patogénicos, mientras que una vez instaurada la enfermedad, mediante mecanismos genómicos y epigenómicos, el sistema de la vitamina D y su receptor se ve debilitado. De esto mismo hablo en este artículo  publicado por nuestro grupo (3).

 

EFECTOS ANTICÁNCER TRANSVERSALES DEL CALCITRIOL

Cuando estudiamos los efectos de la vitamina D en un entorno aislado, en estudios experimentales pre-clínicos, nos llevamos una grata sorpresa: la vitamina D y su receptor el  VDR ejercen potentes y coordinadas acciones antineoplásicas. Quedan resumidas aquí:

  • Inclusión de células cancerosas en senescencia celular (fase G0/G1 del ciclo) y regulación de kinasas dependientes de ciclinas (CDKs) como p21 y p27. Estamos hablando de que la VD/VDR dan las señales necesarias para que esas células que se han vuelto locas entren en modo “stand by” o se apaguen y no molesten más a las demás.
  • Inducción de apoptosis, el proceso por el que las células que no ayudan al organismo mueren. Esto lo consiguen incrementando el ratio BAX/BCL-2 (proteínas encargadas del proceso de apoptosis). Es decir, indican a las células malignas que es hora de morir.
  • Supresión de moléculas pro-proliferativas como P-MAPK o P-AKT
  • Inducción del homólogo de p53, el p73. Se trata de una proteína encargada de que el genoma se mantenga estable siendo una de las principales proteínas supresoras de tumores.
  • Inhibición de angiogénesis. Sabéis que el cáncer necesita comida para prosperar. Comida que viene dada por vasos sanguíneos.
  • Inhibición de invasión vascular de células cancerosas. Uno de los principales factores pronósticos adversos de cualquier cáncer es precisamente este: que invada los vasos. Esto es así porque dicho gesto daría vía libre al tumor para expandirse por todo el organismo.
  • Inducción de diferenciación celular. Recordemos que cuanto más diferenciada una célula, menos probabilidad de volverse agresiva y cancerosa.
  • Regulación de la expresión de factores de crecimiento asociados al tumor.

 

VITAMINA D Y CÁNCER DE MAMA

Este meta-análisis de Nature Scientific Reports va en dirección de validar la hipótesis que apoya que niveles más altos de vitamina D tienen un efecto protector en el riesgo de Cáncer de mama en mujeres premenopáusicas. Además, en mujeres post y pre-menopáusicas, niveles más elevados de vitamina D se correlacionaban inversamente con la agresividad de la enfermedad. No sólo tienes menos riesgo de que aparezca la enfermedad; una vez aparecida, tienes mayor probabilidad de superarla (4).

No obstante, recuerdan que no podemos concluir que la ingesta de vitamina D mediante suplementación consiga los mismos efectos puesto que los estudios al respecto son más que limitados (5).

Parece que el patrón se repite, al igual que con el Omega-3, multivitamínicos y otros suplementos: en su forma natural parecen ejercer su efecto beneficioso; cuando el ser humano los aísla y utiliza, no tanto.

Creemos conocer más que la naturaleza, pero nos equivocamos.

 

CÁNCER GÁSTRICO

La vitamina D3 inhibe la proliferación de células cancerosas gástricas estimulando la proteína p21 y suprimiendo CDK2 (6).

VITAMINA D Y CÁNCER DE PRÓSTATA

En el cáncer de próstata, también aporta su granito de arena, por ejemplo suprimiendo NF-kB, un factor pro-angiogénico y pro-inflamatorio (7).

Hay bastantes datos que apuntan a la importancia de la señalización producida por la vitamina D y VDR en el cáncer de próstata y en las diferentes cohortes poblacionales estudiadas se sigue relacionando niveles bajos de esta hormona con mayor incidencia de esta neoplasia y una naturaleza más agresiva del tumor (8).

VITAMINA D Y CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO

En este estudio, niveles más altos de vitamina D plasmáticos se correlacionaron con menor probabilidad de recidiva (recaída) de tumores del área ORL (cabeza y cuello) (9).

CÁNCER DE PULMÓN

En este estudio prospectivo de cohortes se concluyó que niveles > 30 ng/mL se asocian a un menor riesgo de neoplasias asociadas al tabaco en fumadores, que os recuerdo que no únicamente son las pulmonares, también las laríngeas, de lengua, boca, vejiga y otros muchos (10).

VITAMINA D Y CÁNCER DE COLON

Tanto estudios básicos como epidemiológicos sugieren un papel protector de la vitamina D en la carcinogénesis colorrectal. En este estudio en el que se estudiaron 17 cohortes de pacientes, niveles más altos de Calcidiol se relacionaban de forma estadísticamente significativa con menor riesgo de cáncer colorrectal en mujeres y de forma no estadísticamente significativa en hombres. Los niveles que producían protección del riesgos estaban entre 75-100 nmol/L, más altos que las recomendaciones del IOM americano (Institute Of Medicine) (11).

En este estudio prospectivo en el que se siguieron a los pacientes durante 19 años se reportó una correlación inversa entre el estado de la vitamina D, la ingesta de calcio y el riesgo de aparición de cáncer colorrectal (12).

ENTONCES, ¿PREVIENE LA VITAMINA D EL CÁNCER O NO?

Sí, sé lo que estáis pensando: “Estos estudios epidemiológicos y clínicos están muy bien Borja, pero lo que yo quiero saber es si puedo hacer algo para prevenir contraer un cáncer, o para curarme si ya lo tengo”.

Esta pregunta es la que queremos responder todos. Por el momento sabemos varias cosas:

  1. Un estatus de vitamina D deficiente se relaciona con múltiples patologías
  2. Es sencillo corregir un déficit de vitamina D, y barato
  3. Los estudios pre-clínicos apuntan en la misma dirección: esta molécula es clave para evitar carcinogénesis
  4. Los estudios de intervención arrojan resultados contradictorios

Por lo tanto, ¿puedes hacer algo al respecto para minimizar el riesgo de aparición de cáncer o mejorar su pronóstico?

¡Por supuesto!, pero no busques soluciones mágicas.

  • Vigila tus niveles de vitamina D, y mantenlos si es posible por encima de 30-40 ng/mL
  • Evita tóxicos a toda costa como alcohol, tabaco y el resto
  • 5 porciones de fruta y verdura al día son LO MÍNIMO QUE DEBERÍAS TOMAR.
  • Ejercítate a diario, tanto desde el punto de vista cardiovascular como muscular
  • Si puedes, ten contacto a menudo con la naturaleza y evita vivir en ciudades muy contaminadas
  • No delegues toda la responsabilidad en un suplemento concreto o en una acción circunscrita. Disminuir el riesgo de enfermedad conlleva un entramado de hábitos imposibles de separar y desmenuzar.

Espero que os haya servido de ayuda. Nos vemos en el próximo post y a seguir empoderando!

BIBLIOGRAFÍA

 

  1. Holick MF, Binkley NC, Bischoff-Ferrari H a, Gordon CM, Hanley D a, Heaney RP, et al. Evaluation, treatment, and prevention of vitamin D deficiency: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab [Internet]. 2011;96(7):1911–30. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21646368
  2. Hossein-nezhad A, Spira A, Holick MF. Influence of Vitamin D Status and Vitamin D3 Supplementation on Genome Wide Expression of White Blood Cells: A Randomized Double-Blind Clinical Trial. PLoS One. 2013;
  3. Bandera Merchan B, Morcillo S, Martin-Nuñez G, Tinahones FJ, Macías-González M. The role of vitamin D and VDR in carcinogenesis: Through epidemiology and basic sciences. J Steroid Biochem Mol Biol [Internet]. 2016;167:203–18. Available from: http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0960076016303375
  4. Buono G, Giuliano M, De Angelis C, Lauria R, Forestieri V, Pensabene M, et al. Pretreatment Serum Concentration of Vitamin D and Breast Cancer Characteristics: A Prospective Observational Mediterranean Study. Clin Breast Cancer. 2017;
  5. Estébanez N, Gómez-Acebo I, Palazuelos C, Llorca J, Dierssen-Sotos T. Vitamin D exposure and Risk of Breast Cancer: a meta-analysis OPEN. [cited 2018 Jul 6]; Available from: www.nature.com/scientificreports
  6. Li M, Li L, Zhang L, Hu W, Shen J, Xiao Z, et al. 1,25-Dihydroxyvitamin D3suppresses gastric cancer cell growth through VDR- and mutant p53-mediated induction of p21. Life Sci. 2017;
  7. Bao BY, Yao J, Lee YF. 1α, 25-dihydroxyvitamin D3 suppresses interleukin-8-mediated prostate cancer cell angiogenesis. Carcinogenesis. 2006;
  8. Ahn J, Park S, Zuniga B, Bera A, Song CS, Chatterjee B. Vitamin D in Prostate Cancer. 2016;
  9. Yokosawa EB, Arthur AE, Rentschler KM, Wolf GT, Rozek LS, Mondul AM. Vitamin D intake and survival and recurrence in head and neck cancer patients. Laryngoscope [Internet]. 2018 May 14 [cited 2018 Jul 7]; Available from: http://doi.wiley.com/10.1002/lary.27256
  10. Deschasaux M, Souberbielle JC, Latino-Martel P, Sutton A, Charnaux N, Druesne-Pecollo N, et al. Prospective associations between Vitamin D status, Vitamin D-related gene polymorphisms, and risk of tobacco-related cancers. Am J Clin Nutr. 2015;
  11. A. Z-J, L. G, V. H, K.J. H, R. H, M.L. M, et al. Circulating 25-hydroxyvitamin D and risk of endometrial cancer: Results from the Cohort Consortium Vitamin D Pooling Project of Rarer Cancers. Cancer Research. 2010.
  12. Garland C, Shekelle RB, Barrett-Connor E, Criqui MH, Rossof AH, Paul O. Dietary vitamin D and calcium and risk of colorectal cancer: a 19-year prospective study in men. Lancet. 1985;

 

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