INOSITOL: Lo que tienes que saber para beneficiarte de él

Introducción: ¿qué es el Inositol?

En el año 1850 el Doctor alemán Johannes Joseph Scherer aisló un compuesto procedente del músculo que llamaría Inositol. La molécula, con un parecido razonable al azúcar, acabó siendo incluida en la familia de los azúcares.

Podemos ver a la izquierda un ejemplo de estructura de un ciclitol (familia del Inositol) y a la derecha la estructura de un azúcar.

El Inositol es un Hexahidroxiciclohexano si nos ponemos las gafas de profes de química y consta de nueve isómeros de los cuales el más conocido por ser el más abundante en nuestro organismo y fisiología es el mio-inositol.

No obstante, tenemos el Scyllo, muco, D-Chiro, L-Chiro, Allo, Epi y Cis-Inositol como los otros isómeros existentes.

Esta familia de compuestos puede ser denominada Ciclitoles.

Además, existen moléculas de origen vegetal muy similares al inositol que derivan del mismo: secuoyitol, bornesitol, ononitol, brahol y mi favorito: el pinpollitol.

El Inositol forma parte de las membranas de nuestras células y como decíamos, en el organismo tenemos en un 99% Mio-Inositol y en un 1% D-Chiro-Inositol.

Por ello y para simplificar el asunto, cuando nos refiramos únicamente a “Inositol” podemos dar por hecho que mencionamos el Mio-Inositol (MI), uno de los ciclitoles.

Otro dato clave que tenemos que conocer es que el Inositol es una falsa vitamina o pseudovitamina del grupo B, pues existe síntesis endógena a partir del ácido fítico por enzimas fitasas (1).

Fuentes de Mio-Inositol

Podemos encontrar MI en fuentes dietéticas de lo más variopintas, como cítricos, granos enteros, frutos secos, germen de trigo, legumbres (1)(2).

Además, algunas bacterias saprofíticas de nuestra microbiota lo producen (1).

¿Qué beneficios para la salud tiene el Inositol?

Al ser parte de las membranas celulares el MI tiene un papel importante en múltiples procesos fisiológicos y cascadas de señalización celular.

Algunas de estas moléculas, como el D-Pinitol, D-Chiro-Inositol o el Secuoyitol tienen un papel insulin-mimético, lo cual abre la puerta a su utilización en pacientes insulinopénicos o con falta o disminución de esta hormona, como los diabéticos (3).

Muchos de estos ciclitoles actúan, por tanto, como insulin-sensibilizadores (4).

Además, el Inositol produce un incremento de la osteogénesis, el proceso según el cual se produce creación de hueso, y de la densidad mineral ósea. Esto lo consigue disminuyendo la osteoclastogénesis, es decir, activando menos las células que “comen” huesos u osteoclastos (5)(6).

De forma adicional, esta familia de moléculas tienen, in vitro e in vivo, un papel antioxidante, aintiinflamatorio y anti-neoplásico (7)(8), lo cual deja la puerta abierta a su uso en multitud de enfermedades crónicas. Queda por determinar, por lo tanto, la extensión de su utilidad y efectividad como suplemento. … si quieres seguir leyendo y te interesa, puedes pasarte por mi Patreon pulsando el siguiente enlace

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ANTICONCEPTIVOS ORALES: ¿SUPERAN LOS BENEFICIOS A LOS RIESGOS?

Has empezado a tomar pastillas anticonceptivas por recomendación de tu Ginecólogo o Ginecóloga pero no tienes muy claro los potenciales riesgos y beneficios. O bien has comenzado a notar cambios en tu organismo y no estás segura de si las anticonceptivas pueden justificarlos.

En ese caso, este artículo te interesa.

¿Merece la pena tomar anticonceptivos orales? ¿Existen alternativas mejores? ¿Estoy poniendo en riesgo mi salud por tomarlos? ¿Producen cambios en mi fisiología? ¿Suben de peso? ¿Impiden la pérdida de grasa? ¿Me ponen en riesgo de X?

Son varias las preguntas que recibo a diario, frecuentemente mediante DM de IG, sobre esta temática. Es poco práctico contestarlas todas con un post, pero vamos a intentar aclarar algunas dudas.

Anticonceptivas orales: qué son y para qué sirven

Los contraceptivos orales combinados o anticonceptivas orales son los fármacos de elección y más utilizados como método anticonceptivo en países desarrollados, con popularidad creciente y un uso cada vez más extendidos entre las jóvenes.

Se llaman anticonceptivos porque esa es si misión principal y por la cual se les conoce, aunque realmente cumplen un papel más amplio.

Y se llaman combinados porque son una combinación de estrógenos (normalmente etinilestradiol) y gestágenos (levonorgestrel u otros) a una dosis determinada.

Como decíamos, son una excelsa opción anticonceptiva para mujeres sexualmente activas que no desean embarazo, con un % de éxito que excede el 99%.

Existen diferentes formulaciones, siendo las más utilizadas y el objeto de este post las que aúnan estrógenos y gestágenos a dosis bajas (las llamadas anticonceptivas orales combinadas).

Además de las ACOC, encontramos formulaciones de únicamente gestágenos, preparados inyectables, dispositivos intrauterinos o parches de liberación diferida, con la que seguro que muchas de vosotras estáis familiarizadas.

Constantemente salen al mercado nuevas preparaciones, posologías y compuestos que prometen menor efecto secundario y misma eficacia, pero no nos pararemos a analizar los diferentes ACO.

¿Cómo funcionan?

El funcionamiento de estos fármacos reside en que, al aportar una dosis exógena de hormonas ováricas (estrógenos y gestágenos), se anula el eje hipotálamo-hipófisis-ovario y por lo tanto se suprimen hormonas encargadas de orquestar el ciclo menstrual como son la GnRH y las gonadotropinas LH y FSH. Así, quedaría inhibida la ovulación periódica, siendo éste el principal mecanismo contraceptivo de los ACOC, aunque también se postula que tienen un efecto anti-implantación y anti-migración espermática (1).

De esta manera podemos ejercer un control artificial sobre el ciclo menstrual consiguiendo armonizarlo en diferentes situaciones donde es necesario o beneficioso hacerlo.

Otros beneficios

Además del beneficio anticonceptivo, los ACO producen una mejora en diferentes condiciones, derivada en la mayoría de los casos de la regulación conseguida en el ciclo menstrual.

  • Dismenorrea. Chicas que tienen una menstruación muy dolorosa y duradera pueden beneficiarse de los ACO.
  • Metrorragia. Son sangrados uterinos no coincidentes con el ciclo menstrual.
  • Hiperandrogenismo: condiciona un exceso de vello en zonas no masculinas y es secundario a un incremento en los andrógenos u hormonas sexuales masculinas. Para controlar este aspecto, el gestágeno utilizado debería ser anti-androgénico.
  • Síndrome pre-menstrual. Es por todas conocidos los cambios psicológicos y físicos que ocurren en los días previos al comienzo del ciclo. En algunas chicas, estos cambios son verdaderamente disruptivos y pueden mermar la calidad de vida mucho.
  • Síndrome de Ovario poliquístico. Trastorno relacionado con alteraciones morfológicas ováricas, hiperandrogenismo y resistencia a la insulina que posee una gran parte de la población femenina.
  • Endometriosis. Se trata de una condición en la que el tejido endometrial se localiza en áreas ectópicas produciendo dolor pélvico, dismenorrea y otros problemas que a veces son complicados de atajar.
  • Disminuye el riesgo de algunos cánceres (endometrio, colon, ovario), sin embargo, parece incrementar el de otros.

Efectos secundarios

Y vamos ahora con el otro lado de la balanza. Los efectos secundarios están presentes en prácticamente cualquier intervención en Medicina, ya sea con fármacos, cirugía u otro procedimiento. El profesional que te prescribe el fármaco debería explicarte o responder a tus dudas respecto a ellos, y no debería ser el prospecto del medicamento el que te informe de estas cosas.

  • Efecto sobre el peso y el balance hídrico. Muchas mujeres atribuyen un incremento de peso y grasa o una mayor dificultad en la pérdida de este mientras están tomando ACO. Reiteradas veces, la ciencia ha tratado de comprobar en estudio si esta observación empírica se cumplía, sin éxito (2)(3). Es evidente, por otro lado, que en algunas chicas existe un efecto, normalmente moderado, de alteración en el balance hidrosalino (se notan más hinchadas) en determinados momentos del ciclo al comenzar la medicación, lo cual no siempre se traduce en “mayor dificultad en la pérdida de grasa”. Es difícil evaluar estos cambios de forma seria en estudios y probablemente haya un componente de variabilidad interindividual muy importante, por lo que el único consejo que podemos dar es que pruebes y utilices el ensayo y error, a la espera de más y mejores estudios.
  • Mayor resistencia a la insulina. La resistencia a la acción de la hormona insulina es un elemento presente en multitud de enfermedades de la civilización como Obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y muchos tipos de cáncer. Como comprenderás, no es algo deseable. Los ACO han demostrado en numerosas ocasiones empeorar el perfil cardiometabólico y ocasionar un incremento en la resistencia a la insulina. Como siempre, el contexto decidirá si esto es importante. Si eres una mujer con sobrepeso y malos hábitos, estas pastillas empeorarán un ya de por sí negativo estado basal. Si eres deportista, delgada y comes de maravilla, probablemente el efecto de los ACO sobre la sensibilidad a insulina no sea muy manifiesto (4)(5).
  • Incremento del riesgo de tromboembolismo venoso. El gran caballo de batalla de las hormonas anticonceptivas es el gran incremento de riesgo de enfermedad tromboembólica venosa, que se puede duplicar y triplicar en algunas series. Me remito a lo dicho en el epígrafe anterior: si no tienes otros factores de riesgos, no fumas, eres activa, delgada y fuerte, el riesgo de ETEV sigue siendo bajo. Pero si tienes >35 años, sobrepeso u obesidad y fumas, el riesgo se va por las nubes.

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¿SIRVE LA VITAMINA D PARA PREVENIR EL CÁNCER?

La vitamina D, u hormona D, como se está empezando a llamar por sus diversas e importantes funciones, ha dado mucho que hablar y ha sido justificación de múltiples artículos en los últimos 20 años.  Algunos la han tachado de hormona milagrosa y han cantado al cielo sus efectos positivos sobre la mayoría de las enfermedades de la civilización.

Otros, más cautos, tratan de dilucidar cuál es su rol real dentro del compendio salud-enfermedad, y cómo funciona este secosteroide más allá de sus acciones en el hueso y metabolismo fosfo-cálcico.

Y es que esta molécula, que inicialmente se consideraba como reguladora del metabolismo calcio-fósforo y poco más, ha demostrado tener mucho que decir sobre una de las epidemias más dañinas del siglo que nos ha tocado vivir: el cáncer.

En el post de hoy vamos a repasar cuáles son las principales fuentes de vitamina D y a analizar en detalle si la vitamina D pudiera frenar, prevenir o tratar varios tipos de cáncer, entre ellos mama, próstata, gástrico,  colon y cáncer de cabeza y cuello (laringe, lengua, etc.).

Vamos a ello.

FUENTES DE VITAMINA D

Existen dos formas conocidas de vitamina D: vitamina D2 y vitamina D3. La primera es de origen vegetal, y se encuentra en alimentos como setas y hongos. La segunda, la que más nos interesa, se obtiene mediante una reacción fotoquímica que tiene  lugar en la piel, además de en algunos alimentos de origen animal, como la yema de huevo, el aceite de hígado de bacalao, el pescado azul o el queso.

La radiación UVB (290-315 nm) produce la conversión de un compuesto que se encuentra en la piel, el 7-dehidrocolesterol, a pre-vitamina D3 (9,10-secosterol) y esta posteriormente se isomeriza a vitamina D3 (colecalciferol). Por lo tanto, la radiación UVB procedente del sol es el primer paso en esta cadena de acontecimientos y es esencial para que ocurra la transformación a vitamina D3.

Esta vitamina D3 pasa a la sangre y llega al hígado, donde es hidroxilada (una reacción enzimática producida por enzimas llamadas hidroxilasas) y transformada a 25-hidroxi-vitamina D (o calcidiol), que es precisamente lo que medimos en sangre para saber si una persona tiene un buen estatus de vitamina D o no.

En los riñones, el calcidiol sufre otra transformación por otra hidroxilasa, transformándose finalmente en su forma activa, la que produce las acciones biológicas, la que nos sirve: el 1,25-8OH)2-vitamina D o calcitriol.

EL RECEPTOR DE VITAMINA D

La vitamina D no nos sirve para mucho sin su VDR, el receptor de vitamina D, un receptor nuclear que se une a los llamados VDRE (vitamin D response elements) o elementos de respuesta a vitamina D, que son regiones dentro de los genes que al unirse al VDR regulan la expresión o no expresión de estos mismos genes.

Algo que empieza con la luz del sol termina con la expresión de tus genes.

 

¿QUÉ NIVELES TENGO QUE TENER?

Según varias guías clínicas, entre ellas la de la US Endocrine Society, niveles de Calcidiol <20 ng/ml se considerarían DEFICIENCIA de vitamina D, mientras que niveles de 20-30 ng/ml se considerarían INSUFICIENCIA de vitamina D. Ojito, que existen otras unidades, los nmol/L, que utilizan otros laboratorios. Hay que saber en qué unidad estamos midiendo la vitamina, y  normalmente es en ng/ml (1).

¿Y CUÁLES SON LOS NIVELES ÓPTIMOS?

No lo sabemos. Así de claro, no podemos afirmar cuáles son los niveles óptimos. Pero si echamos manos de la fisiología, los niveles de vitamina D en el contexto de una reposición con suplementos, empiezan a estabilizarse y tienden a no subir mucho más de 50-60 ng/mL. Es decir, el organismo se opone a subidas mucho mayores poniendo en marcha la maquinaria enzimática encargada de que los niveles de esta hormona-vitamina no sean demasiado altos.

Otros trabajos con tribus cazadoras-recolectoras modernas concuerdan con esta observación y apuntan a que niveles de 40-60 ng/mL parecen los más adecuados. No obstante, tenemos que seguir aportando datos que nos ayuden a responder esta pregunta.

EFECTOS DE LA VITAMINA D COMO ESTRATEGIA PREVENTIVA EN DIFERENTES PATOLOGÍAS

En este ensayo clínico controlado a doble ciego se suplementó a sujetos deficientes en vitamina D y se comprobó como dicho gesto modificaba sustancialmente la expresión de genes involucrados en la patogenia de enfermedades como cáncer, enfermedad autoinmune o enfermedad cardiovascular (2).

No sólo se trata de cáncer, estamos hablando de que se ha podido relacionar la deficiencia de vitamina D con la mayoría de enfermedades de la civilización, enfermedades no transmisibles o enfermedades occidentales.

Pero la pregunta es siempre la misma: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

¿La deficiencia de vitamina D favorece la aparición de dichas enfermedades o priva a los pacientes de su rol protector, o bien esas enfermedades dañan el sistema de la vitamina D una vez desarrolladas, con lo cuál cuando vamos a medir la vitamina en dichas patologías, ya esta baja?

Esta es la pregunta esencial, básica y fundamental en el terreno de la vitamina D. Y no es fácil de contestar. Necesitaríamos mejores ensayos clínicos: más largos y mejor diseñados.

No obstante, el sentido común me hace pensar que ambas vías ocurren de forma convergente y simultánea: un mal estatus de vitamina D debilita líneas de defensa celulares encargadas de mantener a raya eventos patogénicos, mientras que una vez instaurada la enfermedad, mediante mecanismos genómicos y epigenómicos, el sistema de la vitamina D y su receptor se ve debilitado. De esto mismo hablo en este artículo  publicado por nuestro grupo (3).

 

EFECTOS ANTICÁNCER TRANSVERSALES DEL CALCITRIOL

Cuando estudiamos los efectos de la vitamina D en un entorno aislado, en estudios experimentales pre-clínicos, nos llevamos una grata sorpresa: la vitamina D y su receptor el  VDR ejercen potentes y coordinadas acciones antineoplásicas. Quedan resumidas aquí:

  • Inclusión de células cancerosas en senescencia celular (fase G0/G1 del ciclo) y regulación de kinasas dependientes de ciclinas (CDKs) como p21 y p27. Estamos hablando de que la VD/VDR dan las señales necesarias para que esas células que se han vuelto locas entren en modo “stand by” o se apaguen y no molesten más a las demás.
  • Inducción de apoptosis, el proceso por el que las células que no ayudan al organismo mueren. Esto lo consiguen incrementando el ratio BAX/BCL-2 (proteínas encargadas del proceso de apoptosis). Es decir, indican a las células malignas que es hora de morir.
  • Supresión de moléculas pro-proliferativas como P-MAPK o P-AKT
  • Inducción del homólogo de p53, el p73. Se trata de una proteína encargada de que el genoma se mantenga estable siendo una de las principales proteínas supresoras de tumores.
  • Inhibición de angiogénesis. Sabéis que el cáncer necesita comida para prosperar. Comida que viene dada por vasos sanguíneos.
  • Inhibición de invasión vascular de células cancerosas. Uno de los principales factores pronósticos adversos de cualquier cáncer es precisamente este: que invada los vasos. Esto es así porque dicho gesto daría vía libre al tumor para expandirse por todo el organismo.
  • Inducción de diferenciación celular. Recordemos que cuanto más diferenciada una célula, menos probabilidad de volverse agresiva y cancerosa.
  • Regulación de la expresión de factores de crecimiento asociados al tumor.

 

VITAMINA D Y CÁNCER DE MAMA

Este meta-análisis de Nature Scientific Reports va en dirección de validar la hipótesis que apoya que niveles más altos de vitamina D tienen un efecto protector en el riesgo de Cáncer de mama en mujeres premenopáusicas. Además, en mujeres post y pre-menopáusicas, niveles más elevados de vitamina D se correlacionaban inversamente con la agresividad de la enfermedad. No sólo tienes menos riesgo de que aparezca la enfermedad; una vez aparecida, tienes mayor probabilidad de superarla (4).

No obstante, recuerdan que no podemos concluir que la ingesta de vitamina D mediante suplementación consiga los mismos efectos puesto que los estudios al respecto son más que limitados (5).

Parece que el patrón se repite, al igual que con el Omega-3, multivitamínicos y otros suplementos: en su forma natural parecen ejercer su efecto beneficioso; cuando el ser humano los aísla y utiliza, no tanto.

Creemos conocer más que la naturaleza, pero nos equivocamos.

 

CÁNCER GÁSTRICO

La vitamina D3 inhibe la proliferación de células cancerosas gástricas estimulando la proteína p21 y suprimiendo CDK2 (6).

VITAMINA D Y CÁNCER DE PRÓSTATA

En el cáncer de próstata, también aporta su granito de arena, por ejemplo suprimiendo NF-kB, un factor pro-angiogénico y pro-inflamatorio (7).

Hay bastantes datos que apuntan a la importancia de la señalización producida por la vitamina D y VDR en el cáncer de próstata y en las diferentes cohortes poblacionales estudiadas se sigue relacionando niveles bajos de esta hormona con mayor incidencia de esta neoplasia y una naturaleza más agresiva del tumor (8).

VITAMINA D Y CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO

En este estudio, niveles más altos de vitamina D plasmáticos se correlacionaron con menor probabilidad de recidiva (recaída) de tumores del área ORL (cabeza y cuello) (9).

CÁNCER DE PULMÓN

En este estudio prospectivo de cohortes se concluyó que niveles > 30 ng/mL se asocian a un menor riesgo de neoplasias asociadas al tabaco en fumadores, que os recuerdo que no únicamente son las pulmonares, también las laríngeas, de lengua, boca, vejiga y otros muchos (10).

VITAMINA D Y CÁNCER DE COLON

Tanto estudios básicos como epidemiológicos sugieren un papel protector de la vitamina D en la carcinogénesis colorrectal. En este estudio en el que se estudiaron 17 cohortes de pacientes, niveles más altos de Calcidiol se relacionaban de forma estadísticamente significativa con menor riesgo de cáncer colorrectal en mujeres y de forma no estadísticamente significativa en hombres. Los niveles que producían protección del riesgos estaban entre 75-100 nmol/L, más altos que las recomendaciones del IOM americano (Institute Of Medicine) (11).

En este estudio prospectivo en el que se siguieron a los pacientes durante 19 años se reportó una correlación inversa entre el estado de la vitamina D, la ingesta de calcio y el riesgo de aparición de cáncer colorrectal (12).

ENTONCES, ¿PREVIENE LA VITAMINA D EL CÁNCER O NO?

Sí, sé lo que estáis pensando: “Estos estudios epidemiológicos y clínicos están muy bien Borja, pero lo que yo quiero saber es si puedo hacer algo para prevenir contraer un cáncer, o para curarme si ya lo tengo”.

Esta pregunta es la que queremos responder todos. Por el momento sabemos varias cosas:

  1. Un estatus de vitamina D deficiente se relaciona con múltiples patologías
  2. Es sencillo corregir un déficit de vitamina D, y barato
  3. Los estudios pre-clínicos apuntan en la misma dirección: esta molécula es clave para evitar carcinogénesis
  4. Los estudios de intervención arrojan resultados contradictorios

Por lo tanto, ¿puedes hacer algo al respecto para minimizar el riesgo de aparición de cáncer o mejorar su pronóstico?

¡Por supuesto!, pero no busques soluciones mágicas.

  • Vigila tus niveles de vitamina D, y mantenlos si es posible por encima de 30-40 ng/mL
  • Evita tóxicos a toda costa como alcohol, tabaco y el resto
  • 5 porciones de fruta y verdura al día son LO MÍNIMO QUE DEBERÍAS TOMAR.
  • Ejercítate a diario, tanto desde el punto de vista cardiovascular como muscular
  • Si puedes, ten contacto a menudo con la naturaleza y evita vivir en ciudades muy contaminadas
  • No delegues toda la responsabilidad en un suplemento concreto o en una acción circunscrita. Disminuir el riesgo de enfermedad conlleva un entramado de hábitos imposibles de separar y desmenuzar.

Espero que os haya servido de ayuda. Nos vemos en el próximo post y a seguir empoderando!

BIBLIOGRAFÍA

 

  1. Holick MF, Binkley NC, Bischoff-Ferrari H a, Gordon CM, Hanley D a, Heaney RP, et al. Evaluation, treatment, and prevention of vitamin D deficiency: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab [Internet]. 2011;96(7):1911–30. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21646368
  2. Hossein-nezhad A, Spira A, Holick MF. Influence of Vitamin D Status and Vitamin D3 Supplementation on Genome Wide Expression of White Blood Cells: A Randomized Double-Blind Clinical Trial. PLoS One. 2013;
  3. Bandera Merchan B, Morcillo S, Martin-Nuñez G, Tinahones FJ, Macías-González M. The role of vitamin D and VDR in carcinogenesis: Through epidemiology and basic sciences. J Steroid Biochem Mol Biol [Internet]. 2016;167:203–18. Available from: http://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0960076016303375
  4. Buono G, Giuliano M, De Angelis C, Lauria R, Forestieri V, Pensabene M, et al. Pretreatment Serum Concentration of Vitamin D and Breast Cancer Characteristics: A Prospective Observational Mediterranean Study. Clin Breast Cancer. 2017;
  5. Estébanez N, Gómez-Acebo I, Palazuelos C, Llorca J, Dierssen-Sotos T. Vitamin D exposure and Risk of Breast Cancer: a meta-analysis OPEN. [cited 2018 Jul 6]; Available from: www.nature.com/scientificreports
  6. Li M, Li L, Zhang L, Hu W, Shen J, Xiao Z, et al. 1,25-Dihydroxyvitamin D3suppresses gastric cancer cell growth through VDR- and mutant p53-mediated induction of p21. Life Sci. 2017;
  7. Bao BY, Yao J, Lee YF. 1α, 25-dihydroxyvitamin D3 suppresses interleukin-8-mediated prostate cancer cell angiogenesis. Carcinogenesis. 2006;
  8. Ahn J, Park S, Zuniga B, Bera A, Song CS, Chatterjee B. Vitamin D in Prostate Cancer. 2016;
  9. Yokosawa EB, Arthur AE, Rentschler KM, Wolf GT, Rozek LS, Mondul AM. Vitamin D intake and survival and recurrence in head and neck cancer patients. Laryngoscope [Internet]. 2018 May 14 [cited 2018 Jul 7]; Available from: http://doi.wiley.com/10.1002/lary.27256
  10. Deschasaux M, Souberbielle JC, Latino-Martel P, Sutton A, Charnaux N, Druesne-Pecollo N, et al. Prospective associations between Vitamin D status, Vitamin D-related gene polymorphisms, and risk of tobacco-related cancers. Am J Clin Nutr. 2015;
  11. A. Z-J, L. G, V. H, K.J. H, R. H, M.L. M, et al. Circulating 25-hydroxyvitamin D and risk of endometrial cancer: Results from the Cohort Consortium Vitamin D Pooling Project of Rarer Cancers. Cancer Research. 2010.
  12. Garland C, Shekelle RB, Barrett-Connor E, Criqui MH, Rossof AH, Paul O. Dietary vitamin D and calcium and risk of colorectal cancer: a 19-year prospective study in men. Lancet. 1985;

 

LA CONQUISTA DE LA LUZ POR EL SER HUMANO: CÓMO PERDIMOS LA SINCRONÍA

A la conquista de la naturaleza

El ser humano es un animal curioso. A la vez que hemos aumentado nuestra esperanza de vida en décadas con nuestros propios medios (no, los aliens no nos ayudaron), hemos creado un ambiente autodestructivo en el que vivimos y morimos a diario.

Primero, nos dimos la oportunidad de vivir más. Después, durante el proceso, minamos el camino de peligros que nos están causando problemas.

Una máxima ha caracterizado al homo sapiens desde que tenemos razón de ser: el afán por controlar, manipular y beneficiarnos de la naturaleza. En un momento dado, olvidamos que nosotros también somos naturaleza, y pasamos a buscar desenfrenadamente su sometimiento.

Naturaleza que somete a naturaleza. No sé si será algún tipo de broma divina o algo por el estilo, pero en términos evolutivos es bastante llamativo.

Esta disrupción poco explicable es algo que siempre me llamó poderosamente la atención.

En su afán empedernido, el homo sapiens llegó a dominar técnicas de cocina y caza rudimentarias, pasó a dominar técnicas agrícolas, más tarde formó grupos humanos complejos, creó máquinas para hacer el trabajo sucio, controladas por ser humanos que controlaban a esas máquinas haciendo también trabajo sucio.

Nos ensuciamos las manos, ensuciamos nuestro mundo, pero conseguimos nuestro cometido.

Procesamos los alimentos para tener mayor disponibilidad de los mismos, diseñamos máquinas más inteligentes que nosotros, adiestramos a otros animales y matamos muchos más, organizamos nuestra sociedad de manera que el trabajo físico cada vez es más infrecuente.

Hasta nos propusimos visitar presencialmente satélites y otros planetas. Ahora muchos miran a Marte como potencial nuevo hogar, sin echar la vista a la Tierra y sus problemas.

“Para lo que me queda en el convento me cago dentro”. Perdónenme, pero esa frase define a la perfección el impulso egoísta por el que nos hemos movido generaciones y generaciones.

Siempre hemos ambicionado el control de la naturaleza. Siempre. Y cada una de las victorias por parte del hombre por dicho control, ha tenido sus consecuencias. Consecuencias que, en la mayoría de ocasiones, son diferidas, maquilladas, difuminadas. Eso sí, hasta que son reconocidas, estudiadas y dadas a conocer.

Hoy vivimos rodeados de una epidemia de productos ultraprocesados que dominan nuestras decisiones alimentarias y nos acercan un paso más a las plantas de Cardiología o consultas de Endocrinología de cualquier hospital de nuestro territorio.

Vivimos en un entorno contaminado que hace que se estén disparando enfermedades pulmonares, asma y otros cuadros que estamos empezando a entender.

La incidencia de muchos tipos de cáncer crece. ¿Será porque vivimos más? ¿Porque diagnosticamos más? ¿Porque curamos más? Puede ser, pero hay que dejar la puerta abierta a otras respuestas.

Hemos diseñado trabajos muy cómodos, tan cómodos que nuestros cuerpos se atrofian. En algunos países, el exceso de adiposidad alcanza una prevalencia del 80%. Esto significa que nuestra composición corporal cambia a nivel poblacional de forma silenciosa: se desvanece nuestra musculatura mientras que incrementamos nuestros depósitos grasos sin siquiera advertirlo.

Entre todas estas conquistas, hay una que poca conciencia social ha creado por el momento: el ser humano también ha dominado la luz.

La luz es información

Piensa en tus ancestros. No, no imagines cuevas. Imagina a los abuelos de tus abuelos.

Ellos se levantaban por la mañana, al igual que tú. Pero no con un despertador digital taladrándoles los oídos. Se despertaban, probablemente debido al incremento de luminosidad y a los haces de luz que entraban por entre las cortinas, por el gallo que cantaba a las 6 de la mañana o simplemente, porque sus relojes internos, bien sincronizados, les daban la noticia de que una noche más, habían dormido las horas necesarias para comenzar el día de nuevo.

Cuando los abuelos de tus abuelos habían concluido su jornada laboral, en el campo, en la ciudad o en el pueblo, volvían a sus casas, normalmente después de una exposición a luz solar bastante mayor de lo que acostumbramos nosotros. El contraste entre el día y la noche era bastante intenso.

Eso sí, nada de bikinis o bañadores, siempre bien tapaditos. Lo de achicharrarse al sol no se estilaba.

A la vuelta de la jornada, el divertimento consistía en reunirse con la familia, cenar, hablar. Un licor por allí, una copa de vino por allá, pensar en la siguiente jornada, encerrar a los animales, organizar un poco el hogar.

Poco más.

El sol cae. Nada de Call of Duty a las 9 de la noche. Al Sálvame le quedaba más de una centuria para aparecer en escena. Esas cajas emisoras de luz azul que llamamos televisión no eran más que una fantasía.

Nada de contestar emails de última hora. Lo más excitante que podía ocurrir a partir de la puesta de sol era el sexo. Y a la luz de las velas o del candelabro, nada de LEDS de alta intensidad.

Nada de ver Netflix en la Tablet. Y por supuesto, nada de redes sociales en tu smartphone. Las redes sociales eran las que establecían día a día esos abuelos con sus iguales de forma presencial. Las redes sociales estaban formadas por Antonia, que vendía Pan; Paco, el del aceite; María la charcutera y Manolo el cabrero.

Llegaba el momento de dormir. Una jornada de trabajo intensa a sus espaldas. La glándula pineal sabe lo que debe hacer: ha caído la noche y empieza a secretar la hormona melatonina. El sueño los atrapa.

Cronodisrupción

El ser humano moderno: tú y yo, para que nos entendamos, tenemos acceso no sólo a todos los productos ultraprocesados que queramos. También tenemos acceso a toda la luz que queramos.

La comida es información. Las relaciones sociales son información. El ejercicio físico es información. Y la luz, aunque no la puedas tocar, también es información para tu cuerpo, que evolucionó según una periodicidad exquisita de luz-oscuridad, ejercicio-descanso y ayuno-alimentación.

Sí, nos hemos cargado esa periodicidad.

La hemos reventado.

¿Qué tienes sed a las 3 de la mañana? Le das a un interruptor y bum! Luz azul. ¿Una partida a las 10 pm con los amigos? Cronodisrupción. ¿Contestar mails a las 1 de la mañana? Cronodisrupción.

Vivimos en un entorno en el que mantener la sincronicidad circadiana con la que evolucionamos es harto difícil.

Nuestra sociedad nos ha permitido trabajar 24 horas y tener ocio 24 horas. El problema es que hemos olvidado de dónde venimos.

Pero lo hemos olvidado nosotros, nuestro cuerpo no.

Tu cuerpo tiene varios relojes: un reloj central dominado por el núcleo supraquiasmático y cuyo principal sincronizador (o Zeitgeber) es la luz azul, y otros tantos relojes periféricos constituidos por las diferentes células de los diferentes órganos.

Tienes por tanto relojes hepáticos, pancreáticos, intestinales, inmunológicos o cardiacos. Estos diferentes relojes responden y se sincronizan ante determinados tipos de inputs: ejercicio físico, luz, alimentación, ciertos tipos de nutrientes o interacción social.

El problema es que nuestra sociedad facilita enormemente la contradicción entre diferentes sistemas.

Ejemplos:

  • Tu núcleo supraquiasmático dice que es de noche (porque es de noche), pero atracas la nevera. Esto conlleva que tu reloj periférico intestinal, pancreático o hepático responda con un patrón diurno de comportamiento. Ya la hemos liado.
  • Tu NSQ dice que es de día (porque es de día), pero has trabajado toda la noche y no te queda otra que descansar.
  • Tu jefe te ha mandado a hacer un viaje de última hora a Singapour. Cuando llegas tu reloj biológico señala horario diurno. Pero son las 3 am.

 Peligros

Si las consecuencias de esta disrupción de ritmos internos-externos fueran nulas, no estaría escribiendo este post. Pero hemos demostrado y continuamos haciéndolo que la cronodisrupción es agente causal de:

  • Enfermedades cardiometabólicas
  • Aumento de incidencia de diversos tipos de cáncer
  • Aumento de incidencia de enfermedades psiquiátricas
  • Disregulación inmunológica
  • Menor rendimiento físico y mental

Aunque me atrevo a señalar que el principal riesgo es otro. El principal riesgo recae en la poca conciencia social de este problema. No nos imaginamos que la luz pueda en alguna forma incidir en nuestros procesos de salud-enfermedad.

¿La luz? ¿Me voy a preocupar también por la luz? ¿No tengo suficiente con pagar las facturas, el colesterol, las pastillas que me tengo que tomar, dar de comer a mis hijos y aguantar a los vecinos?

Es más, los que tenemos conciencia de ello, tenemos grandes dificultades poniendo remedio a este problema. Porque esta es una sociedad puñetera. Porque te arrastra y no te das cuenta.

¿Me ayudas a resincronizar a la población?

Con difundir este post me vale.

¡Un abrazo y nos vemos en el siguiente!

10 MOTIVOS POR LOS QUE LAS URGENCIAS SON TAN DURAS.

Las Urgencias son un lugar hostil. Un lugar donde ocurren cosas feas. Un sitio donde pocas veces se lo pasa uno bien.

Las Urgencias son difíciles para todos. Médicos, enfermeros, celadores y hasta para el personal de limpieza.

Probablemente hayas visitado un Servicio de Urgencias y sepas de lo que estoy hablando.

Si no lo has hecho, espero que NUNCA tengas que visitarlo.

INTRO: Aquí Borja Bandera, bienvenidos a mi canal, aquí se habla de MEDICINA, NUTRICIÓN y ENTRENAMIENTO.

La vida del médico residente es bastante bonita. Conocer gente nueva, nuevas responsabilidades, mayor sensación de propósito, por fín empiezas a ayudar gente y empiezan a agradecertelo, muchas fiestas, muchos congresos. Novedad, risas, COSAS BUENAS.

PERO, y es un gran pero, las Urgencias. El gran reto del residente es enfrentarse a las Urgencias. Mucha gente no entiende el por qué trabajar en Urgencias es tan difícil, extenuante y demandante.

He visto a compañeros llorar de impotencia y estrés. He visto gente agredir a otra gente. He visto crisis de ansiedad, y no sólo de pacientes. He visto a la policía tener que intervenir.

Hoy vamos a ver 10 motivos por los que las Urgencias son tan duras.

1.- La salud es importante, y como tal, el ser humano se toma la salud muy en serio.

Cuando una persona va a Urgencia porque tiene una dolencia o piensa que la tiene, quiere salir de ese establecimiento sin la dolencia o pensando que ya no la tiene. Esa persona invertirá esfuerzo y pondrá toda su energía en que eso sea así. Pero la Medicina es compleja y limitada y a veces, simplemente, y por muy avanzados tecnológicamente que estemos, no se puede hacer nada. La Medicina llega hasta donde llega. Hablo de cefaleas refractarias, trastornos funcionales, dolores osteomusculares incoercibles y similares.

2.- Tomar decisiones y pensar es difícil en Urgencias.

Durante una guardia en Urgencias se tienen que tomar muchas decisiones, muy rápidamente y con consecuencias muy importantes para el paciente y su familia. Cuando tienes 7 familiares enfadados porque llevan esperando 3 horas en la puerta, 5 pacientes por ver esperando, 7 analíticas pendientes, 3 TCs que pedir y un paciente vomitando en tu consulta, creedme, es difícil tomar decisiones.

3.- Estrés.

El estrés se palpa en las Urgencias. Se mastica. Te aprieta la cabeza. La ansiedad se respira ahí dentro. No he tenido tinnitus nunca, excepto en las Urgencias. Nunca me duele la cabeza, excepto en las Urgencias. Duermo como una roca, excepto en las dos horas que tenemos para dormir en las Urgencias. El estrés te debilita por fuera y por dentro, te drena de energía. Saca lo peor de tí. Todos los médicos hemos contestado mal a un paciente alguna vez por el estrés. Y en Urgencias, o aprendes a convivir con el estrés o estás muerto.

4.- Exigencias.

Vivimos en una sociedad medicalizada donde las exigencias por parte de los pacientes y familia son cada vez más y más difíciles de cumplir. Exigir te van a exigir que les veas pronto, que no tengan dolor ni un momento, y que les hagas las pruebas que ellos quieran. Si les dices que no muchos te dirán que ellos pagan sus impuestos y que tienen derecho a que se les haga lo que ellos quieran. Ellos, no el médico. Entonces es cuando tu tragas salivas y respiras hondo.

5.- Agresividad.

El carácter de cada tipo de persona se ve agudizado en situaciones de estrés. Esto es naturaleza humana. Por esto mismo, gente agresiva, se volverá más agresiva. Las agresiones a profesionales existen y no son infrecuentes. Y no, no suelen provenir de pacientes psiquiátricos únicamente. En otro vídeo os contaré cómo prevenir estas agresiones.

6.- Horarios.

Los horarios de trabajo en las Urgencias son simplemente demenciales y difíciles de sobrellevar. Trabajar 24 horas seguidas durmiendo, si tienes suerte, dos horas en condiciones pésimas, es un maltrato psicológico y físico al que pocos se acostumbran. Trabajar en estas condiciones pasa factura.

7.- Pelearte con profesionales.

El estrés en las Urgencias no viene dado únicamente por el trato con los pacientes, los tiempos de espera y las limitaciones del sistema. También viene dado porque en muchas ocasiones tienes que lidiar con criterios de compañeros que son diferentes a los tuyos y el paciente queda en medio. Ejemplo: crees que tu paciente debe pasar a Observación o Ingresar en planta, o hacerse una ecografía, sin embargo, el profesional que está al otro lado cree lo contrario. Esta es una situación muy estresante en la que, como digo, el paciente queda en medio.

8.- Trabajar al día siguiente.

Muchos profesionales no sólo tienen que aguantar trabajar las 24 horas en condiciones tercermundistas. También tienen que aguantar ir a trabajar el día siguiente. Es decir, trabajar 32 y 34 horas sin descanso.

9.- Las limitaciones del sistema son consideradas tus limitaciones.

Cuando no puedes hacer más por el paciente debido a las limitaciones del sistema, estas limitaciones del sistema serán vista como limitaciones de tus capacidades como médico. La gente pondrá sobre tus hombros algo que es totalmente ajeno a tí y depende de otras esferas. Cuando un paciente lleva esperando 3 o 4 horas para ser atendido, la mayor parte de las veces no es culpa del médico que lo atiende sino de un sistema que no es capaz de adaptarse a una sobrecarga asistencial por mala gestión o simplemente, pocos recursos.

10.- Sociedad medicalizada que se siente cada vez más enferma.

Los pacientes cada vez solicitan más fármacos, más exploraciones, más pruebas complementarias. ¿Pero no me vas a hacer un TC? Ser visto por más profesionales. La sociedad se siente cada vez más enferma, es más hipocondriaca y demanda más asistencia médica. Si eres médico, tendrás que lidiar con ello.

Todos estos son factores que hacen de trabajar en urgencias una de las experiencias más estresantes que he conocido. No obstante, el ser humano tiene una capacidad de adaptación apabullante y todos los días, miles de profesionales como la copa de un pino se visten para ir a trabajar a los servicios de urgencias de toda españa en condiciones deplorables. Desde aquí les comunico mi más profundo respeto. Si eres paciente, como probablemente seas en algún momento de tu vida, ten muy en cuenta este video antes de maltratar a unos profesionales ya maltratados por el sistema que solo quieren ayudarte.

Esto ha sido todo por hoy chicos. Muchas gracias por estar ahí detrás. Nos vemos en el siguiente vídeo y A SEGUIR EMPODERANDO.

¿Son mejores las dietas bajas en carbohidratos para la pérdida de peso?║Science Veredict

PRESENTACIÓN Y BIENVENIDA.

Vivimos en la era de la información. Todo el mundo puede aprender aquello que se proponga, el conocimiento está más a nuestro alcance que nunca. Sin embargo, paradójicamente, resulta cada vez más difícil acceder a información de calidad. Nuestros sentidos, sobrestimulados por el alud informativo, no son capaces de distinguir el trigo de la paja y encontrar información veraz y de calidad es cada día más difícil. Pero vivimos también en una era donde el egoísmo, la avaricia y los intereses comerciales priman por encima de los valores tradicionales. El control de la sociedad por ciertos poderes sigue estando vigente, no hemos cambiado tanto como creemos, solo que ahora se disfraza ese control, que llega a ser inaparente. Todo ello contribuye a disminuir nuestra capacidad de decisión. Y si le quitas al ser humano la capacidad de decisión le quitas poder. Pero claro, eso tiene beneficios colaterales. Para algunos.

El problema

En mi ámbito, la salud, y en concreto la Medicina, el control de la población es máximo y creciente. Empezamos la carrera de Medicina con la idea de que tan noble quehacer no puede sino tener por objetivo la primacía del bienestar y salud de la persona por encima de cualquier cosa. No es así. No siempre. Hay muchos intereses enturbiando esa pulcra enmienda. El resultado es mala Medicina, mala Ciencia, ergo, malos resultados y una salud que empeora pese a que cada vez gastamos más en Ciencia y en Medicina. Un ejemplo de ello es la siguiente imagen:

PIBpc y GSPpc en España

El gasto sanitario público per cápita en España ha aumentado un 700% en los últimos 30 años. La pregunta es: ¿estamos hoy un 700% más sanos que entonces? Reflexionen.

El antídoto

Por todo ello creemos plenamente que el papel del buen sanitario hoy día, además de saber diagnosticar y tratar problemas médicos con soltura, es el de empoderar al individuo, es decir, reducir su vulnerabilidad. La R.A.E define acertadamente el verbo empoderar como:

Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”

En el ámbito de la promoción de la salud con empoderar nos referimos a capacitar al individuo, entrenarlo para que adquiera el máximo control posible sobre aquellas decisiones y  hábitos que afecten a su estado de salud física, mental, social y espiritual. Capacitamos al individuo para prevenir la enfermedad y cuando esta ya ha sucedido enseñamos a manejar el problema de la mejor manera posible.

En el ámbito del desarrollo personal empoderar a personas consiste en crear individuos independientes y libres, capaces de avanzar decididamente hacia sus metas y sueños, autosuficientes, con un máximo control de sus pensamientos, sentimientos, acciones y decisiones, capaces de sobreponerse a los reveses de la vida y a sus miedos. Pero sobre todo, capaces de contribuir a la sociedad de una forma positiva.

En Empoderamiento por Bandera trataremos de aportar lo mejor de los dos mundos.

Y esto, ¿Cómo se consigue?:

  • Sintetizando conocimiento de calidad, refrendado por evidencia científica o empírica constatada y actualizada, y poniéndolo a disposición de la persona con una exposición clara e individualizada.
  • Desarrollando herramientas y técnicas prácticas y sencillas de utilizar y aprender, que otorguen al individuo poder sobre su vida, autocontrol y  capacidad de decisión.
  • Motivando al sujeto a la continua y progresiva mejora en todos los aspectos de su vida y especialmente en lo concerniente a su salud. Desarrollaremos la figura del Médico-motivador.
  • Ser un ejemplo a seguir y ejercer liderazgo

¿A quién va dirigido el blog?

  • A toda aquella persona que desee crecer, progresar, evolucionar, mejorar en uno o varios aspectos de su vida.
  • Personas con problemas de salud, que aburridos del sistema médico actual dedicado casi en exclusividad a tratar síntomas están dispuestos a tomar un papel activo y trabajar por su salud y su vida.
  • Aquellos que quieran desarrollar una serie de hábitos y obtener herramientasque les posicionen en un lugar de poder con respecto a su salud y su vida.
  • estudiantes de Medicina, puesto que lo que aquí lean no lo aprenderán en la facultad.
  • A personas que aun conociendo sus metas y ambiciones en la vida no se atreven a dar el primer paso.
  • A personas que no conocen su propósito y necesitan inspiración para encontrarlo.

¿Qué ofrecerá la plataforma? ¿Qué temas se expondrán?

Ésta plataforma ostenta a:

  • Hacer una síntesis del conocimiento concerniente a mis dos pasiones: la salud y el crecimiento/desarrollo personal, respaldado por evidencias tanto científicas como empíricas. Se harán revisiones de libros o secciones de libros leídos y se traducirán los a veces complejos papers científicos a un lenguaje llano y accesible a toda la población. Por supuesto, aportaré además opiniones y puntos de vista totalmente personales.
  • Dentro del área de crecimiento personal, tratar ámbitos como MotivaciónMeditación (Mindfulness, entre otros tipos), Visualización o cómo nos limitan nuestras creencias.
  • Desmitificar recomendaciones obsoletas, contraproducentes o directamente perjudiciales.
  • Denunciar los problemas de la Medicina moderna, ofreciendo una crítica constructiva siempre que sea posible.
  • Conciliar Ciencia y Espiritualidad, no son tan incompatibles como puede parecer a priori.
  • Tratar sobre Filosofía de vida y Mentalidad
  • Y sobre Nutrición y Entrenamiento físico

En definitiva: todo aquello que pueda EMPODERARTE.

Agradecimientos

Termino la presentación del Blog mostrando mi enorme agradecimiento a una serie de personas determinadas a marcar una diferencia en el mundo haciendo aquello que aman. Trabajadores incansables y líderes en su ámbito, son un claro ejemplo de lo que la sociedad necesita hoy día. Recomiendo encarecidamente visitar sus contenidos, pues rebosan calidad. Ellos son:

  • Marcos Vázquez. Autor de Fitness Revolucionario y principal culpable de que me haya lanzado a esta aventura. Referente en nutrición y entrenamiento físico, se apoya en un paradigma evolutivo para aportar información y contenido de una calidad y sencillez extraordinarias. Lo podéis encontrar en Twitter (@FITrebelde), en fitnessrevolucionario.com, y más recientemente, liderando una nueva iniciativa: www.vidarevolucionaria.com
  • Alfonso Bordallo. Fisioterapeuta, autodidacta y depositario de un amplísimo conocimiento multidisciplinar en Investigación científica, Sociología, Nutrición deportiva, Neurociencias, por mencionar algunas áreas. Autor de muscleblog.com, denuncia incansablemente la mala medicina (a pesar de que a veces le llueven piedras) y la medicalización de la salud y sociedad. Lo podéis encontrar también en Twitter: @_muscleblog.
  • Carlos Ríos: dietista nutricionista. Joven, y con ganas de comerse el mundo. De los pocos profesionales que se actualizan y estudian diariamente. Sin duda, le espera un futuro profesional brillante. Además, es andaluz. Lo podéis seguir en: @nutri_rivers.
  • David Marchante: poca presentación necesita. David se ha ganado estar en lo más alto del sector de Entrenamiento físico, concretamente el entrenamiento de la fuerza, su pasión. Ha sabido destacar y diferenciarse aportando valor desde el primer momento con sus geniales vídeos y su blog. Su web: powerexplosive.com, en Twitter: @explosiv0 y en Youtube: Powerexplosive.
  • Álvaro D. Beltrán: compañero de una batalla que comenzó hace 6 años y gran amigo. Aspirante a Neurólogo y apasionado de la Neurociencia. Compartir intereses y tener la oportunidad de filosofar sobre ciencia y vida con él es un enorme privilegio. Contaremos con su participación activa en este proyecto.
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NUESTRO MANIFIESTO: LAS 10 DECLARACIONES DE EMPODERAMIENTO POR BANDERA

Empoderamiento por Bandera, plataforma dedicada al empoderamiento del individuo en el contexto de la salud y el crecimiento personal, publica su manifiesto: un conjunto de 10 declaraciones que reúnen nuestra filosofía y forma de ver al ser humano y la medicina. Sin más dilación, ¡comenzamos con nuestros 10 mandamientos!

1. La información veraz y contrastada es nuestro principal activo

“Knowledge is power. Information is liberating. Education is the premise of progress in every society, in every family”

Kofi Annan (Nobel Peace Prize Laureate)

En 2011, Eric Schmidt, el por entonces CEO de Google, afirmaba que la humanidad, hasta 2003, había generado 5 Exabytes de información (1 Exabyte equivale a 1 millón de Terabytes, que son cada uno 1000 Gb, es decir 10^9 Gb).

Hoy, esta cantidad se genera en 48 horas.

Con semejante alud informativo generándose continuamente es comprensible que el rigor y la calidad de la información hayan disminuido dramáticamente.

Todo el mundo crea, todo el mundo opina, todo el mundo parece tener conocimientos de ingeniero, arquitecto o médico, y da consejos como tales.

Por otro lado, la manipulación de la información sigue estando más vigente que nunca. El precio a pagar es la desinformación en la era de la información.

Por ello, el adecuado procesamiento, manejo, filtro, síntesis y exposición clara y honesta de la información es una necesidad de primer orden. Este es nuestro propósito, ser artesanos del conocimiento y entregarte información de calidad, entregarte poder. Empoderarte.

Priorizaremos lo práctico sobre lo exacto, si bien algunos artículos serán necesariamente más profundos y detallados.

Priorizaremos también la calidad ante la cantidad. No queremos un ritmo de publicaciones frenético, pero si queremos que cada entrada aporte algo de valor y conocimiento.

De lo contrario sería esfuerzo tirado a la basura.

Y sobre todo, escucharemos a nuestros lectores a la hora de generar contenido. La razón de existir de una plataforma virtual siempre será el público que se beneficia de su existencia.

2. El empoderamiento para la salud y el crecimiento personal es una necesidad

“The truth is like a lion. You don’t have to defend it. Let it loose. It will defend itself”

Saint Agustin

El concepto de empoderamiento no es una entelequia o una utopía.

Es una necesidad en la medicina y la sociedad.

En 2012 se celebró la primera conferencia europea sobre empoderamiento en Copenhague, Dinamarca (1). En dicha conferencia, llevada a cabo por la ENOPE o European Network on Patient Empowerment y organizada por la oficina europea de la OMS, se reunieron especialistas en salud pública, ministros de sanidad, médicos y más importante, pacientes. El objetivo era debatir y compartir experiencias sobre empoderamiento para la salud.

A la cabeza del evento, Ilona Kickbusch define el Empoderamiento como un proceso que ayuda a las personas a ganar control, llevar la iniciativa, solventar problemas y tomar decisiones, y que puede aplicarse en diferentes ámbitos, entre ellos el de la salud.

Robert Johnstone, presidente de la Asociación Internacional de Pacientes, no lo puede dejar más claro:

“Los médicos deberían bajarse de sus pedestales y los pacientes levantarse y dejar de arrodillarse”.

La enfermedad cardiovascular, el cáncer, la diabetes, la obesidad y las enfermedades respiratorias crónicas causan un 77% de la carga de enfermedad en Europa (medida por años de vida ajustados a discapacidad, es decir, años de vida durante los que una persona sufre una dolencia que disminuye de alguna forma su calidad de vida).

De todos los años de vida “manchados” por alguna enfermedad, un 77% de ellos están causados por las dolencias citadas arriba.

Y este porcentaje no disminuirá gastando aún más en pastillas, hospitales y tecnología biomédica.

Parece razonable entonces que invertir esfuerzos en aportar a la persona las herramientas que le permitan 1) optimizar su estado actual de salud para prevenir la enfermedad crónica, mantenerla lejos y 2) aprender a manejar adecuadamente la enfermedad una vez contraída, es una buena inversión de futuro.

En definitiva, el actual sistema “medicalizador” de la sociedad y “expropiador” de la salud se derrumba, no se sostiene en pie.

Las urgencias se desbordan, la satisfacción del personal sanitario cae en picado, el gasto público en salud es dantesco y peor aún, los beneficios en cuanto a salud que estos gastos generan dejan mucho que desear.

El consumo inapropiado de fármacos sigo disparándose. En España, ya somos subcampeones del mundo en consumo de fármacos, inapropiadamente en más del 50% de los casos según la OMS (2).

Malos resultados por doquier. Algo estamos haciendo mal. El cambio de paradigma es necesario.

Y como todo cambio de paradigma que haya merecido la pena suscita mucha oposición por oponerse a los poderes consolidados. Algunos argumentan que la deriva de poder hará que los gobiernos no se responsabilicen económicamente como deberían en cuanto a políticas de salud. Otros son presa de su propio ego y temen perder el poder que les confiere la bata blanca. Porque el control de algo tan íntimo y preciado como la salud confiere mucho poder, y eso es innegable.

Damos gracias por tener médicos, medicinas yhospitales pero buscamos un correcto uso de ellos, porque la dosis en Medicina es clave. Poca Medicina hace daño. Demasiada Medicina también.

Sin duda el empoderamiento afronta numerosos retos: reformas políticas, sociales, de salud pública, vencer la inercia del paternalismo médico, domesticar egos, identificar y llegar a los más desfavorecidos o entrenar a profesionales y pacientes son algunos de ellos.

Pero el mayor reto es el cambio de mentalidad que todo ello supone. Puede sonar a blasfemia, pero en esta sociedad no todos quieren independencia y libertad. Bien lo describe el psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm, en su libro El miedo a la libertad.

La salud, como casi todo en la vida, no funciona según la “ley del blanco y negro” sino según la “ley de los infinitos grises”.

Si el 0 es muerte, el 100 es la máxima salud posible en función del potencial biológico de cada uno y 50 es el comienzo de la enfermedad, es sensato pensar que merece la pena trabajar por un 100, o al menos un 98 o 99, ¿verdad que sí?

¿Quiere decir esto, que si estoy en el 100 no puedo enfermar?

No, pero será mucho más difícil.

Incluso si lo consigues (enfermar), como tu cuerpo está acostumbrado a un estado de salud 100 y no a un 60, se recuperará antes. Ni que decir tiene que tus posibilidades de llegar al tenebroso 0 también disminuyen.

Cuando trabajamos con sistemas vivos no hay certezas, tenemos que jugar con probabilidades, con papeletas. Pero trabajar para que esas papeletas nos favorezcan siempre es bueno.

El problema, una vez más, es que el sistema de salud actual es muy bueno para sacarte del estado de enfermedad (y gracias al cielo por ello) y dejarte, llamémosle así, en un estado de “salud mínima” (un 50-60) donde puedes volver a la comunidad y ser más o menos funcional.

Pero más allá de este estado “borderline” estamos solos. Nuestra tarea es posicionarnos, con nuestros propios medios, habilidades y esfuerzos, lo más cercano a 100 que nos sea humanamente posible.

Y para esto no hay pastillas, operaciones, milagros ni unicornios que te ayuden. Para emprender el camino hacia la salud máxima se necesita conocimiento, motivación y trabajo, mucho trabajo.

Expuesto el problema y el camino a seguir solo queda hacer un llamamiento a vosotros, los efectores de este cambio de paradigma.

Paradigma que solo cambiará con nuestro esfuerzo continuado. Por tanto, avancemos con paso firme y decisión, queda mucho trabajo por hacer.

3. Nuestra visión del ser humano es integrativa

En el paradigma empoderador el ser humano no puede abordarse desgranando cada una de sus partes, estudiándolas minuciosamente y después sacando conclusiones.

Creemos que el ser humano es un todo integrado por al menos cuatro dimensiones: biológica, psicológica, social y espiritual.

Cada una de estas dimensiones es afectada por e influye en las otras tres. Si ignoras una de ellas, estás afectando negativamente a las otras. Si potencias una, las otras tres se fortalecen.

Problemas del modelo médico actual

  • Biologicista en exceso. Aunque a nivel teórico el llamado modelo biopsicosocial haya ganado fuerza en la última década, a nivel práctico la dimensión biológica, con brillantes excepciones, es prácticamente la única tomada en consideración por el personal sanitario. Doy fe de ello.
  • La hiperespecialización, un cuchillo de doble filo. La especialización in extremis ha llevado a poder conocer y solventar problemas muy concretos y a un gran desarrollo de la ciencia médica sin lugar a dudas. Pero por otro lado es fácil, tremendamente fácil, perderse en el árbol (o el arbusto) y dejar de ver el bosque. Si perdemos de vista las cuatro dimensiones de las que hablamos, la calidad de la asistencia se resiente. Siempre.
  • Ignora por completo la dimensión espiritual. La espiritualidad, que nada tiene que ver con la religión, el adoctrinamiento y el dogmatismo, es una parte insalvable de nuestras vidas y una fuente de bienestar muy denostada hoy en día. La espiritualidad nace de la necesidad del ser humano de hacerse preguntas y buscar respuestas, nace del sentimiento de conexión con algo mayor a nosotros que ha acarreado la especie humana desde que se bajó de los árboles, nace de la fascinación por lo intangible y la necesidad de trascendencia, sentido y propósito. La compleción y satisfacción de esa necesidad humana es un paso más en el camino hacia una experiencia vital plena.
  • Inflexible con las nuevas perspectivas. Algunos llevan a tachar acercamientos más globales al ser humano y que se salen de los estándares, como la psiconeuroinmunología, de pseudociencia. Para tirarles un libro a la cabeza.

4. El crecimiento personal es nuestro marco teórico

Hasta ahora hemos tratado el empoderamiento desde una perspectiva sanitaria. Sin embargo, me gustaría expandir el concepto, aumentar sus límites al ámbito del desarrollo y crecimiento personal. Lo que Bruce Lee conocía por “self-actualization”(también fue desarrollado por Abraham Maslow y otros profesionales de la psicología, pero Bruce mola más).

Esto es, la búsqueda activa e intencionada de la mejora continua y progresiva de todas las esferas que conforman nuestra vida. La única certeza que tenemos la especie humana es que en breve estaremos en la caja (o la urna). ¿Por qué no explorar al máximo, tratar de rendir al máximo, contribuir al máximo y aprender todo lo posible? ¿Tenemos acaso algo que perder? ¿Por qué quedarse agazapados, paralizados por nuestros miedos e inseguridades toda una vida para que al final del camino, cuando la caja se acerca, nos mate el arrepentimiento de no haber vivido en absoluto?

Para mí, progreso=felicidad, espero que para ti también.

Ahora lanzamos otra pregunta al aire: ¿pueden ser la autoestima, la motivación, el tener un propósito definido en la vida, el autocontrol mental y emocional o la creación de hábitos, poderosos determinantes de la salud? ¿Está una persona motivada, realizada, resiliente y con alta capacidad de autocontrol más sana que otra desmotivada, sin propósitos que seguir, inestable emocionalmente o incapaz de sobreponerse a las adversidades?

En empoderamiento por Bandera creemos que SÍ.

Por lo tanto, si consideramos a estos “determinantes de poder” como elementos generadores de salud, ¿Por qué no enseñarlos, promoverlos, estudiarlos de igual forma que se le enseña a un diabético a controlar la cantidad insulina que necesita?

5. Utilizamos lo que sirve y desechamos lo que no

En esta plataforma adoptamos una actitud eminentemente práctica.

No nos gustan los antis y los pros. Nos movemos en la gama de grises.

Hoy en día abundan las clasificaciones dicotómicas: antivacunas/provacunas, antiaborto/proaborto, de derechas/de izquierdas y un largo etcétera.

Parece que tenemos la necesidad de clasificarnos eternamente hasta extremos casi negligentes. Pero en ocasiones tanta identificación conlleva cierta pérdida de libertad.

Poner etiquetas e identificarse puede ser sumamente contraproducente a veces. Si me nombras, me niegas, decía Søren Kierkegaard.

Obviamente, tenemos inclinaciones claras y definidas, que quedan recogidas en éste manifiesto. Pero huimos del dogmatismo.

Nuestro modus operandi será analizar, escoger aquello que funciona (o analizar si funciona si no se conoce su efectividad), y desechar lo que no funciona.

Sin egos por medio. Sin posiciones “cientificistas” que dejen de lado otras doctrinas igualmente eficaces, lo cual es a fin de cuentas, perseguir un dogma.

La ciencia no debe nunca convertirse en un dogma. La ciencia es una herramienta de análisis inquisitivo del universo, no la verdad universal.

La ciencia es un método más para llegar a conocer la verdad, no la verdad.

Si funciona y es útil para mejorar nuestras vidas, bienvenido sea.

6. Defendemos la salud desde una perspectiva evolutiva

“Nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”

Theodosius Dobzhansky

Lo que viene a decirnos Dobzhansky en esta cita, explotada hasta la saciedad, es que los sistemas biológicos actuales son el fruto de cientos de miles de años de evolución durante los cuales genoma y epigenoma han interactuado con el ambiente mediante continuas adaptaciones para generar lo que somos hoy día.

Somos el resultado de lo que nuestros ancestros comieron, respiraron, pensaron, sintieron, de cómo se movían y cómo se interrelacionaban con sus iguales.

Y parece ser que todas esas actividades eran muy diferentes a las que hoy día llevamos a cabo. Las claves ambientales que hoy recibimos no permiten una expresión génica armoniosa, dejándonos mucho más susceptibles a las enfermedades modernas.

Nuestro trabajo será entonces estudiar qué inputs ambientales recibió el ser humano durante la mayor parte de su historia como cazadores-recolectores y aplicarlos a la actualidad con los ajustes necesarios.

Estos inputs, si bien son muy variados, siguen una serie de patrones generales:

  • Escasez alimentaria y periodos de ayuno frecuentes
  • Alimentos REALES, ofertados por la naturaleza, no por una fábrica.
  • Actividad física de intensidad moderada-alta con cierta periodicidad y actividad física de baja intensidad a diario.
  • Ausencia de exposición a contaminantes ambientales y xenobióticos
  •  Gran sentido de la comunidad, de la unidad (el bienestar de la tribu era lo más importante)
  •  Mayor conexión con la naturaleza
  •  Mayor espiritualidad

Sin embargo, creemos que la teoría Darwinista de la evolución deja algunas preguntas sin responder. No somos partidarios de poner todos los huevos en la misma cesta. En ciencia, esto suele llevar a error la mayoría de las veces. Las verdades accesibles por el hombre son relativas, no absolutas.

7. Potenciamos la figura del médico-coach o médico-motivador

En la línea de la declaración Nº4, creemos que el desarrollo de la figura del médico-coach o médico motivador va a ser decisiva en la instauración de un nuevo paradigma en medicina.

Una cierta soltura y capacidad comunicativa, la capacidad de instar a la acción, de motivar, y de ejercer liderazgo son habilidades que el todo médico debería tener en su “cartilla de servicios”.

Una de las mejores formas de motivar a una persona a la acción es predicar con el ejemplo. Pero lo cierto es que la cantidad de médicos que pasan consulta con una lata de coca-cola en la mesa o que fuman como carreteros es alarmante. Doy fe de ello otra vez.

Soñamos con que en un futuro cercano en la facultad se enseñe que la figura de médico tiene que estar capacitada para impulsar el cambio en la vida de las personas, no solo para diagnosticar y prescribir u operar (la asignatura actual “Comunicación en Medicina”, muy a nuestro pesar, no cumple este sueño).

Son los hábitos de vida y los determinantes ambientales los que mayormente condicionan la salud en la población, como ya señalaba en su revolucionario informe el ministro de salud canadiense Marc Lalonde hace ya unos cuantos años (1974)(3).

Aquellos que controlen sus hábitos y su ambiente alcanzarán un buen estado de salud. ¿Tiene sentido entrenar a la población y al personal sanitario para ello? SÍ, mucho.

8. Apostamos por un modelo que integre todas las dimensiones humanas

Derivado del punto Nº 3, explicamos aquí el modelo médico que creemos más acertado. Todo modelo que tenga en consideración las cuatro esferas (biológica, social, psicológica y espiritual) mejorará en calidad al actual, pero en nuestro caso el orden de las esferas no es aleatorio. Explicamos el modelo con un mapa mental improvisado:

Mente

You have power over your mind, not outside events. Realize this and you will find strenght»

Marcus Aurelius

Creemos que el elemento con mayor poder para determinar la satisfacción de un individuo para con su vida, su felicidad y la calidad de su experiencia vital es LA MENTE.

Cuando escucháis que la mente lo es todo, no estáis escuchando un cliché más. Por ello, defendemos todas aquellas actividades que capaciten para un mayor control mental y permitan sacarle jugo a esta herramienta tan maravillosa, tan humana, tan poderosa y tan peligrosa.

Sociedad

El ser humano es un animal social. Siempre lo ha sido. Si sufres aislamiento social, te sientes solo o vives solo tus probabilidades de morir se incrementan un 30%, concluye este meta-análisis de trabajos publicados sobre el tema entre 1980 y 2014 (4).

Si no le tienes miedo a la muerte, al menos debes entender que una vida socialmente rica va a aportarte salud, satisfacción y energía. Creemos que el desarrollo de habilidades como la inteligencia emocional, potenciar emociones como la empatía y el altruismo, tener un propósito definido en la vida que aúne tu pasión y el servicio a los demás o disponer de una red social de soporte para los reveses de la vida son potentes determinantes de salud, por encima incluso de los determinantes biológicos.

Biología

En tercer lugar nos encontramos con la biología, lo tangible, lo físico. Es el área más desarrollada de todas y hemos alcanzado un conocimiento extraordinario sobre ella en la última centuria. Para optimizar esta esfera, nos centraremos desde una perspectiva evolutiva principalmente en las siguientes áreas:

  • Una correcta nutrición, basada en comida real y no comida industrial, donde priorizaremos alimentos una máxima densidad nutricional por Kcal aportada. Alimentos de valor.
  • Control, en la medida de lo posible, de los determinantes ambientales causantes de enfermedad (xenobióticos, contaminación, etc.)
  • Entrenamiento físico, priorizando el desarrollo de fuerza, el entrenamiento metabólico de alta intensidad (HIIT) y el desarrollo de otras aptitudes físicas accesorias pero igualmente importantes.

La consecuencia del trabajo de estos tres elementos son mayor vitalidad, energía y la potenciación de las otras tres esferas.

No nos olvidemos aquí de la conexión entre nuestros pensamientos, emociones, creencias y nuestra biología.

Conexión cada vez más estudiada que funciona según una bidireccionalidad de efectos: la biología afecta la mente y la mente afecta nuestra biología. Entendiendo y utilizando esta conexión podemos mejorar mucho nuestra vida.

Espiritualidad

Finalmente, no olvidamos el aspecto espiritual de nuestra existencia, que tanto bienestar puede aportar, fundamentalmente en ciertas etapas de la vida. La necesidad de encontrarle un sentido a esta vida, conocer cuál es nuestra naturaleza, por qué estamos aquí y dónde encajamos en el universo no puede ser nunca ignorada por ningún profesional. No somos menos científicos por hablar de espiritualidad.

9. Defendemos la importancia del meta-aprendizaje

En la primera declaración hablábamos del alud informativo que sufrimos hoy día. Defendemos a capa y espada que el conocimiento es poder.

Pero para que la información se convierta en conocimiento hay que trabajarla mucho. Con meta-aprendizaje nos referimos a aprender a aprender. Desarrollar técnicas y habilidades que potencien nuestra capacidad de procesamiento de información y afilen nuestras habilidades cognitivas.

Nuestro potencial cognitivo es increíblemente mayor de lo que creemos. La británica Anne Jones ostenta el record mundial de lectura y comprensión rápida con 4700 palabras por minuto. Esto equivale a leerse el último libro de Harry Potter en 47 minutos, sin perder ni un ápice de comprensión. De ella a nosotros, los mortales, que leemos a un promedio de 250 palabras por minutos hay un gap que me asombra, me fascina y me motiva a investigar cómo el ser humano puede mejorar su cognición.

No solo de lectura rápida va la cosa. Aprender a estudiar, ser más eficientes en el manejo de nuestro tiempo, mejorar retentiva, memoria, procesamiento cognitivo, concentración, capacidad de análisis, de síntesis, de crítica. Todo ello puede mejorarse. Y el meta-aprendizaje se encarga de ello. Creo que merece toda nuestra atención.

10. Primero la verdad, después la rentabilidad

Podemos explicar esta declaración en una frase: los intereses de la industria biomédica no son los intereses de la población.

El interés de una industria (de todas las industrias) es generar un beneficio económico y el interés de la población es generar salud.

Y estos dos intereses chocan flagrantemente.

El problema no es fácil de resolver en absoluto. La industria biomédica teledirige los estudios que se realizan (5), pues aporta el capital necesario para ello.

Y claro, si pueden dar un mensaje que les beneficie como compañía, ¿cómo no lo iban a hacer?

También maquillan los resultados en el caso de que el mensaje obtenido no se ciñese a los resultados esperados, o echan mano del conocido sesgo de publicación (no publicar los estudios con resultados negativos o no positivos) haciendo muy difícil el poder confiar en los trabajos publicados.

Si esto no es suficiente, también se encargan de “formar” a los profesionales de salud, ofreciéndoles suculentas ofertas que muchas veces son difíciles de rechazar (más aún en la situación de los médicos españoles), como valientemente explica el Dr. Miguel-Ángel Martínez González en esta entrevista al Mundo (6), donde habla de los “ofrecimientos” que un alto cargo de la industria de bebidas azucaradas generosamente le hizo.

“Me ofrecieron cosas apetitosas para un investigador, como dirigir el Observatorio Nacional de Obesidad, que iba a estar financiado por ellos” nos cuenta. Todo lo que haga falta por dar el mensaje que quieren dar: las bebidas azucaradas no están relacionadas con la obesidad o la diabetes. Y es que hay mucho dinero por medio.

Posteriormente, el Dr. Martínez González descubrió que aquellos trabajos financiados por la industria eran cinco veces más proclives a publicar resultados favorables a la misma que los que no estaban financiados.

En una palabra: manipulación, manipulación, manipulación. Pero es la salud lo que está en juego.

Entonces, ¿debemos echarle toda la culpa a la industria biomédica? Pues no.

No porque son una industria y no porque juegan dentro de las reglas del sistema. Muy probablemente haya que analizar más a fondo las reglas de ese sistema y ver qué se puede hacer, tratar de cambiar el proceso de innovación en la investigación farmacológica, etc.

A ello se dedica con entusiasmo la plataforma fundada por profesionales de la salud www.nogracias.com, que con paso firme avanzan hacia la consecución de un sistema donde la salud vuelva al primer puesto de prioridades.


1. Lancet T. Patient empowerment—who empowers whom? www.thelancet.com [Internet]. 2012;379. Available from: http://www.conferencemanager.

2. España, el segundo país del mundo donde se consumen más fármacos. SUR.es [Internet]. [cited 2016 Jan 1]. Available from: http://www.diariosur.es/v/20120419/malaga/espana-segundo-pais-mundo-20120419.html

3. Hancock T. Lalonde and beyond: looking back at “A New Perspective on the Health of Canadians”. Health Promot [Internet]. 1986 May [cited 2016 Jan 1];1(1):93–100. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10286856

4. Holt-Lunstad J, Smith TB, Baker M, Harris T, Stephenson D. Loneliness and Social Isolation as Risk Factors for Mortality: A Meta-Analytic Review. Perspect Psychol Sci [Internet]. 2015 Mar 11 [cited 2015 Mar 12];10(2):227–37. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25910392

5. “Hacemos los ensayos clínicos que quiere la industria farmacéutica” | Salud | EL MUNDO [Internet]. [cited 2016 Jan 1]. Available from: http://www.elmundo.es/salud/2015/11/01/5633a478e2704e107f8b456c.html

6. El especialista volcado en la Salud Pública | Salud | EL MUNDO [Internet]. [cited 2016 Jan 1]. Available from: http://www.elmundo.es/salud/2015/12/31/5682b98046163fbc3b8b4635.html

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FELICIDAD, NEUROCIENCIA Y SOCIOLOGÍA: LAS CLAVES PARA ENTRENAR LA HABILIDAD MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA

Es hora de hacer un humilde análisis científico de uno de los temas más infravalorados e ignorados en salud: la felicidad.

Todos recibimos en Enero deseos de felicidad por parte de familiares y amigos, pero no todos tenemos una idea clara de lo que felicidad significa.

Feliz año a todos, sí, pero vamos a analizar qué es eso de la felicidad.

En el post que tenemos entre manos contemplaremos el estado actual del estudio de la felicidad en el ámbito científico, trataremos de llegar a una definición de la misma, nos deslizaremos por aquellos factores que son comúnmente causa de felicidad en la sociedad, os mostraremos lo último que la neurociencia tiene que decir sobre ella, cambiaremos nuestra perspectiva sobre la felicidad y os intentaremos convencer de que es una habilidad entrenable, desarrollable y potenciable.

Finalmente, aportaremos herramientas para dicho entrenamiento.

¡Vamos allá!

1. Hacia un entendimiento de la felicidad

People have ready-made answers to many questions about themselves; they know their name, their address, and their party affiliation. But they do not generally know how happy they are, and they must construct an answer to that question, whenever it is raised.

Daniel Kahneman (Psicólogo y premio Nobel)

Mal encaminados

Si introducimos en el consagrado motor de búsqueda Pubmed la palabra “Depression” obtenemos la apabullante cifra de 339.735 resultados (Enero 2016). Si nos sentimos más optimistas e introducimos el término “Happiness” nos quedamos en 6.269 trabajos.

Podríamos decir que la ciencia está aproximadamente 56 veces más interesada en el estudio de la depresión que en el de la felicidad. Las turbias y sombrías razones que llevan a esta “distorsión científico-investigadora” no son el objeto de esta entrada y no nos extenderemos demasiado en ellas pero el detalle llama profundamente a la reflexión.

Esta “anécdota” refleja un sistema sanitario tremendamente focalizado en la enfermedad, donde el estudio del problema parece más importante que el de la solución, algo ciertamente contraintuitivo.

Los resultados de este acercamiento no pueden ser peores: las estimaciones de la OMS apuntan a 350 millones de personas sufriendo depresión (1), una tendencia en alza que sin embargo contrasta con el auge de la “sociedad del bienestar” que ha visto el mundo en las últimas décadas.

Aproximadamente 800.000 personas se quitan la vida cada año (2), lo que supone el 2% de todas las muertes. Estas cifras son mayores que las causadas por las guerras o los asesinatos.

En el colectivo médico, estamos tan desvalidos ante la depresión y somos tan inexpertos en felicidad o más que la población general. Ejemplo de ello es que cuando las cosas se ponen feas y las demandas crecen por encima de lo esperado, como en nuestro duro periodo de formación MIR, de un 21 a un 43% de los médicos experimentan síntomas de depresión (3).

Pero nadie estudia la felicidad. Para qué.

Tenemos más dinero, más tiempo, mejores condiciones sociolaborales, menos guerras (algunos privilegiados), más bienes materiales y más oportunidades que nunca. Sin embargo, somos cada vez más infelices.

Si hablamos de psicofármacos, la cosa pinta igual de negra: España ha triplicado el consumo de antidepresivos en diez años. Una década, el triple de antidepresivos consumidos (4). Será que tenemos hoy el triple de problemas que hace diez años. O que el mundo es tres veces peor.

Pues no.

Hemos de ser muy arrogantes para creer que algo tan sumamente complejo como la felicidad humana se puede abordar únicamente mediante pastillas y “desequilibrios neuroquímicos”, olvidando todo lo demás.

El estudio, promoción y subvención de técnicas y abordajes igual o más efectivos que los psicofármacos para elevar las cuotas de felicidad y disminuir las de depresión ha quedado totalmente en un rincón a la espera de que alguien les preste la atención que merece.

Tristemente, la felicidad no es un buen negocio. El Zoloft sí.

Definiendo felicidad

La definición de felicidad, por su carácter abstracto, subjetivo y multidimensional, es muy escurridiza.

Henri Bergson, filósofo francés y Nobel de Literatura en 1927 considera la palabra felicidad como un instrumento para la designación de algo complejo y ambiguo, una de esas ideas que la humanidad intencionalmente ha dejado vaga, difusa, para que así cada individuo pueda interpretarla a su manera.

Sin embargo, hoy más que nunca necesitamos entender el concepto, así como los mecanismos subyacentes y causantes de la felicidad, lo que ésta significa en nuestras vidas y de qué formas podemos maximizar sus cuotas. Se trata de aquello que va a determinar la calidad de cada momento de nuestras vidas, parece que merece la pena prestarle nuestra atención.

Según Richard Layard, de la London School of Economics:

“Tenemos más comida, más ropa, más coches, casas más grandes, más calefacción central, más vacaciones, trabajamos menos horas en mejores trabajos y gozamos de mejor salud, pero no somos más felices”.

Si queremos que la gente sea más feliz, primero tenemos que saber qué hace a la gente feliz”(5).

Y esto empieza por saber qué es la felicidad.

Para André Compte-Sponville, la felicidad es cualquier periodo de tiempo en el cual la alegría es inmediatamente posible.

San Agustín la define como “el regocijo en la verdad”.

Immanuel Kant tenía una concepción más racional de la misma y cree que solo podemos acceder a ella a través del intelecto.

Para Marx la felicidad está directamente relacionada con el crecimiento personal mediante el trabajo.

No nos ponemos de acuerdo. La variedad de definiciones y concepciones de la felicidad es amplísima.

En este artículo nos valdremos de la siguiente definición, acuñada por Matthieu Riccard, alguien que sabe una cosa o dos acerca de la felicidad.

Matthieu es un bioquímico y genetista francés que pese a su exitosa carrera científica se sintió atraído por las enseñanzas budistas, las cuales predica hoy día siendo el consejero personal del actual Dalai Lama. Es uno de los mayores expertos mundiales en felicidad y habla desde la experiencia (6). Su sabiduría ha sido inspiración de gran parte del contenido de este artículo. Nos quedamos pues con su definición, con mínimas modificaciones, al ser la que más se adapta a nuestra filosofía:

“La felicidad es un profundo sentimiento de prosperidad, autocreado y duradero, causado por un estado mental excepcionalmente sano”

Matthieu Riccard en el Tíbet. Feliz, como siempre 🙂

¿A qué sabe la felicidad?

Una definición está muy bien y es requisito inicial para la comprensión de cualquier tema, pero necesitamos algo más para saber reconocer la felicidad cuando estemos delante de ella.

Veamos a qué sabe la felicidad.

La felicidad no se trata de mero placer, una emoción pasajera o un estado de ánimo fortuito, sino de un estado mental óptimo y alcanzable. Se trata de un estado de inmensa paz interna, en el que lo que piensas, sientes y haces se alinean a la perfección. Un estado en el que desaparecen los conflictos internos. En el que la mente no está trabajosa y continuamente ocupada en pensamientos pasados ni obsesionada por planes futuros. Simplemente está, aquí y ahora.

Es un estado de ligereza, en el que el presente se convierte en el protagonista principal.

Aquel que experimenta la felicidad auténtica no está dolido por el fracaso ni se siente adulado por el éxito. Sabe que tanto uno como otro son ilusiones temporales.

En ese estado, la distancia entre la realidad y nuestra percepción de la misma es mínima, y por lo tanto vemos las cosas sin el deletéreo velo que a veces supone nuestra mente y emociones.

Tal y como son. Sin sobreañadidos. Sin comentarios.

Es un estado fruto de una hiperdesarrollada estabilidad emocional originada en la comprensión del funcionamiento de la mente. Esa estabilidad emocional es beneficiosa tanto para su portador como para el resto del mundo.

Cuando te adueñas de ella posees máxima libertad, y el miedo al fracaso o las asfixiantes expectativas de éxito se atenúan. La obsesión desaparece y el deseo remanente es solo el de aquellas aspiraciones más profundas que aparecen durante nuestras vidas, junto con la satisfacción de nuestras necesidades básicas. Cuando portas la felicidad en el bolsillo ni los pensamientos ni las emociones tienen poder alguno sobre nosotros.

Para el realmente feliz los éxitos y alegría del otro son igualmente disfrutados y el deseo de ayudar forma parte de su naturaleza.

Es un estado de abandono de aquello que causa en nosotros distrés y confusión.

Es un estado libre de los intrusivos pensamientos pasados pero capaces de sacar conclusiones y lecciones útiles de él. Un estado libre del miedo al futuro y lo desconocido pero con capacidad de afrontarlo con determinación.

Una mente feliz es el equivalente a un cuerpo olímpico, perfilado y trabajado a la perfección, la máxima expresión de la funcionalidad en el ámbito mental.

La felicidad es en definitiva la conquista última de uno mismo: un estado de máxima libertad interior.

Y pese a todo, esto son solo indicadores de lo que la felicidad es, señales que apuntan hacia ella y que nos permiten hacernos una idea de a qué sabe la felicidad.

Pero nohay forma humana de conocer qué es la felicidad que no sea experimentarla en primera persona.

Falsos amigos: felicidad y placer

No deberíamos caer el en frecuente error de confundir el placer con la felicidad, pues la naturaleza de ambos es bien distinta.

El placer es generalmente limitado en el espacio y en el tiempo, proviene del exterior y es fácilmente disipable. Una comida que nos gusta provoca placer, pero si la comemos a todas horas cada vez es más complicado encontrar el placer en ella, nos aburre. Podemos encontrar placer en ver nuestra película favorita, pero trágatela 10 veces seguidas y no querrás oír nada más de ella jamás.

La felicidad genuina, contrariamente, proviene del interior y no de circunstancias externas y no está limitada a un momento espaciotemporal puntual. Pero sobre todo, jamás puedes cansarte de ser feliz. Nadie busca el sufrimiento voluntariamente porque está cansado de ser feliz.

No hay razón sin embargo para evitar las sensaciones placenteras, siempre que no se conviertan en una obsesión con la gratificación o a una aversión a todo aquello que impide tenerla. Sí hay razón para elegir cuando sentirlas y no volvernos esclavos de ellas.

Uno de los grandes problemas de la sociedad es que, en vez de trabajar para crear un estado de felicidad genuina y duradera nos obsesionamos por encontrar estos “malos substitutos”, decepcionándonos inmediatamente después de que sus superfluos y pasajeros efectos terminan. Como si de drogas se tratasen, nos hacen dependientes de ellos.

Para muchos la felicidad consistiría en hacer todo aquello que se desea en el momento que se desea sin que nadie tenga que decir nada acerca de ello. ¿Puede la satisfacción anárquica y la consecución inmediata de cada deseo traer la felicidad a nuestras vidas? Lo dudamos mucho.

La felicidad está más cerca de ser capaces de controlar la dictadura que nuestras emociones, gustos, aversiones y hábitos imponen sobre nosotros constantemente. Consiste en tomar las riendas y responsabilidad (habilidad de dar respuestas) de nuestra vida en vez de abandonarnos a las tendencias creadas por los malos hábitos, una mente confusa y una sociedad controladora.

Es, de nuevo, la conquista de uno mismo.

Si salimos a navegar al mar sin timón quedando a merced del viento y las mareas difícilmente podamos decir que estamos navegando con libertad. No vamos donde queremos y otros elementos tienen el control del barco, pero no nosotros.

Nuestras emociones, pensamientos y otros elementos ajenos a nosotros son el equivalente a las mareas y vientos.

En cambio, seríamos libres si tomáramos el timón, decidiéramos un destino y navegáramos hacia él. Esos individuos son los dueños de su destino. Conviértete en uno de ellos. Estamos muy confundidos con aquello que consideramos libertad y felicidad.

2. Sociología de la felicidad: las condiciones externas de la felicidad

«If there is a way to free ourselves from suffering we must use every moment to find it. Only a fool wants to go on suffering. Isn’t it sad to knowingly imbibe poison?»

Seventh Dalai Lama

La psicología y la psiquiatría durante prácticamente todo el siglo XX han estado preocupadas solo de describir y tratar la enfermedad mental, ignorando casi por completo la normalidad y la “supranormalidad”.

En los últimos años, afortunadamente, la ciencia empieza curiosear sobre el potencial humano y comienza a estudiar qué factores son necesarios para movernos desde un estado “normal” a un estado óptimo.

La psicología positiva de Martin Seligman ha contribuido en gran medida a ello (7). Este psicólogo se sale de los esquemas para bien y comienza a estudiar cosas tan poco relevantes para la ciencia como que condiciones internas y externas favorecen la felicidad, los efectos de la autonomía y autocontrol sobre nuestras vidas, cómo afecta el optimismo y la esperanza a la salud, qué es y cómo se desarrolla la sabiduría y cómo se consolida el talento o la creatividad.

Estudia incluso cosas tan “poco interesantes” como qué hace a un genio ser un genio. Seligman es uno de esos científicos que tienen la valentía de proponer cambios e ir a contracorriente. Un aplauso para él.

Otro fuera de serie, Ruut Veenhoven, de la Erasmus University en Rotterdam lleva estudiando 30 años desde una perspectiva rigurosamente científica el fenómeno que supone la felicidad en la sociedad, llegando a crear una bibliografía de la felicidad con no menos de 2475 publicaciones sobre el tema (8).

Podemos sacar tres conclusiones de su extenso trabajo:

  • Las condiciones externas y otros factores generales como la riqueza, educación, estatus social, hobbies, sexo, edad, etnia, etc., tienen una influencia circunstancial en la génesis de la felicidad pero únicamente aportan el 10-15% del cociente de satisfacción (la variable medida) (9). Lo que ordinariamente consideramos necesario para ser felices no parece ser tan necesario.
  • Tenemos cierta predisposición a ser felices o infelices. Aproximadamente un 25% de nuestro potencial para la felicidad parece estar relacionado con nuestros genes. Sin embargo, actúan como una predisposición, una potencialidad que será manifestada o no en función de las circunstancias internas y externas. Esto es algo parecido a lo que ocurre con la predisposición a diversas enfermedades crónicas, salvaguardando los porcentajes (enfermedad cardiovascular, cáncer, obesidad, etc.).
  • Podemos ejercer una influencia muy considerable en nuestra experiencia de felicidad e infelicidad a través de cómo vivimos, pensamos, percibimos los eventos de nuestras vidas y sobre todo, como reaccionamos a ellos. Es decir, el elemento más determinante de la felicidad que experimentamos en nuestras vidas está dentro de nosotros, en nuestra maquinaria mental. La felicidad depende de cómo decidamos interpretar la realidad.

Por otro lado, los estudios apuntan a conclusiones totalmente esperables con alguna que otra sorpresa (8): las personas son más felices en aquellos países que aseguran la cobertura de necesidades básicas a sus ciudadanos, mayor seguridadautonomíalibertad, cantidad de oportunidades y acceso a la información. Hay mayores niveles felicidad en países donde las libertades personales y la democracia están garantizadas.

Las cuotas de felicidad se elevan con la interacción social y la participación en voluntariados y empresas altruistas.

La práctica de deporte o la música también contribuyen. El formar parte de algún club de ocio o deportivo también genera felicidad.

Por supuesto, está íntimamente relacionada con el mantenimiento y la calidad de las relaciones personales. Las personas casadas o que viven en compañía son significativamente más felices que los solteros, viudos/as. Los niños de padres separados, por ejemplo, son dos veces más proclives a experimentar problemas sociales, psicológicos o académicos (10).

La felicidad es mayor entre aquellos que tienen un trabajo pagado. La tasa de mortalidad e incidencia de enfermedad, depresión, suicidio y alcoholismo son notablemente mayores entre los desempleados.

Las amas de casa, pese a lo que podemos creer, no están menos satisfechas que cualquier otro profesional. La jubilación, de manera interesante, no hace la vida menos satisfactoria, pero tampoco más.

La felicidad tiende a ser más pronunciada entre personas con altos niveles de energía y en buena condición física. Contrariamente a la creencia popular, no parece relacionada con el clima: las personas no son más felices en regiones soleadas que en las lluviosas, a excepción de latitudes muy septentrionales, donde en invierno la incidencia de depresión se acentúa.

Las actividades de ocio aumentan la satisfacción personal, sobre todo en aquellos desempleados (o jubilados), en parte porque aporta un control voluntario de lo que se hace. Una mayor sensación de control sobre nuestras vidas es fuente de felicidad. La sensación de control es ansiolítica y antidepresiva.

Las vacaciones tienen un efecto positivo en el bienestar, serenidad y salud. Solo un 3% de personas durante las vacaciones se quejaron de dolor de cabeza en este estudio, mientras que un 21% lo hicieron durante el periodo de trabajo. Lo mismo ocurre con la astenia y la irritabilidad (11).

Ver la televisión lleva solo a un mínimo incremento del bienestar. Y los que la ven mucho son en general menos felices. En los EEUU y en Europa la gente pasa una media de 3-5 h al día viendo la televisión. Eso corresponde a un año de vida cada siete años. Si vives 70 años has pasado 10 años de tu vida delante de la caja tonta. Para echarse a llorar. Pero oye, no hay tiempo para ir a entrenar o meditar, vamos a ver Gran hermano mejor.

En cuanto al dinero, una vez sobrepasado un umbral de riqueza el nivel de satisfacción permanece inmutable incluso cuando el salario continua incrementándose.

Según Richard Layard, un elemento que aleja innecesariamente la felicidad de nuestras vidas es el comparar continuamente nuestra situación con la de otros (5). Cuando tenemos una nueva fuente de satisfacción (como un nuevo coche), sobreviene la euforia y nos sentimos bien. No pasa mucho tiempo hasta que nos acostumbramos a él y esa excitación desaparece. Cuando un nuevo modelo de coche sale al mercado el que tenemos nos decepciona y pensamos que solo podemos sentirnos satisfechos si conseguimos uno nuevo, especialmente si otras personas lo tienen. Quedamos atrapados en una “cinta de correr hedónica” donde tenemos que seguir corriendo para alcanzar el mismo estado de satisfacción.

Y esto nos desespera.

En cuanto a sentimientos y formas de ser, la felicidad va de la mano con la empatía y la extroversión. Las personas abiertas al mundo son generalmente más felices que las más reservadas.

Las personalidades neuróticas tienen experiencias más negativas que las personas emocionalmente estables (12), algo totalmente esperable. Las personas felices piensan que tienen el control sobre ellas y sus vidas, mientras que las más infelices piensan que son esclavas del destino.

Vemos de nuevo el patrón recurrente núcleo de la filosofía de este sitio: cuanto más control del ambiente, mayor felicidad. Aprendamos entonces a tomar el control siempre que sea posible y favorable hacerlo.

La espiritualidad (religiosa o no) ayuda a determinar metas en la vida y promueve valores humanos, caridad, generosidad y una actitud más abierta al mundo, todos ellos factores que nos acercan a la felicidad.

Podríamos pensar que la salud es un factor totalmente imprescindible para ser felices, pero no es el caso. Cuando una enfermedad grave sobreviene, nuestro estado de ánimo se desploma como reacción natural al estrés, pero volvemos pronto a nuestro nivel de felicidad inicial previo a enfermar.

Estudios en pacientes con Cáncer han demostrado que los niveles de felicidad son escasamente inferiores que los del resto de la población.

En este estudio se compararon los niveles de felicidad de 22 ganadores de lotería y 29 parapléjicos accidentados con sus respectivos controles. Los ganadores de lotería pasaron por un periodo de euforia durante el cual sus niveles de “felicidad” se mantuvieron elevados. Los accidentados en el momento agudo pasaron por un periodo reactivo, como es de esperar, en el que sus niveles de felicidad disminuyeron.

Pero al cabo de un año, tanto unos como otros tenían unos niveles de felicidad muy parecidos al nivel de partida (13). Este es uno de los motivos por los que en EPB no creemos que los factores biológicos sean mejores determinantes de la calidad de nuestras vidas que los psicosociales.

Beneficios adicionales de ser feliz

Además de la plenitud que la felicidad nos aporta directamente, también encontramos beneficios secundarios e indirectos de la misma en nuestras vidas.

El doctor Danner estudió en una cohorte de monjas católicas la relación entre la sensación subjetiva de felicidad y la longevidad (14). El procedimiento, un tanto atípico, se basó en el análisis por investigadores ajenos de relatos autobiográficos previamente redactados por las monjas. Lo interesante del estudio es la homogeneidad de circunstancias a las que están sometidas las mujeres: misma rutina, misma dieta, ausencia de tóxicos, mismo estatus social y económico, misma atención médica, misma orientación religiosa, etc.

La vida de convento.

Los resultados demostraron que el 90% de las monjas que se encontraban en el primer cuartil en cuanto a felicidad seguían vivas a los 85 años. Solo el 34% de las monjas pertenecientes al cuartil menos feliz estaban vivas. Las monjas más felices son felices durante más tiempo que las menos felices.

De igual forma, un estudio de dos años estudió una cohorte de 2000 mejicanos rondando los 65 años y viviendo en EEUU (15). Aquellos que experimentaban una mayor cantidad de emociones negativas tenían una mortalidad dos veces más alta que aquellos con mayor disposición a experimentar emociones positivas.

Las emociones negativas crónicas son un potente factor de riesgo para morir. Pero nada oye, más Sertralina y Fluoxetina que el Mindfulness y esas cosas son brujería.

En la misma línea, un estudio prospectivo que analizó una cohorte finlandesa de 95.647 viudos y viudas mostró como el riesgo de morir se doblaba en la semana después a la muerte de su compañero/a (estudio).

El correlato psico-neuro-inmuno-endocrinológico de tal vulnerabilidad existe y estamos solo empezando a entenderlo. Es decir, si miramos en el cuerpo de estas personas durante este periodo de vulnerabilidad encontraremos menor cantidad de linfocitos, desbalances hormonales, alteraciones en neurotransmisores y circuitos neuronales.

El sufrimiento deja huella medible en el organismo. Pero este asunto lo dejamos para más adelante y así evitamos irnos por las ramas.

Es necesario decir que todos los factores analizados están correlacionados con la felicidad, pero ¿existe causalidad entre los unos y la otra? ¿Una persona es feliz por tener una vida socialmente rica o tiene una vida socialmente rica por ser feliz? Los estudios analizados no nos permiten dar respuesta a esa pregunta. Necesitamos más estudios longitudinales prospectivos.

Correlación no implica causalidad, jamás olvidéis esa máxima.

3. La felicidad como habilidad desarrollable: perspectivas desde la Neurociencia

“Happiness does not come automatically. It is not a gift that good fortune bestows upon us and a reversal of fortune takes back. It depends on us alone. One does not become happy overnight, but with patient labor, day after day. Happiness is constructed, and that requires effort and time. In order to become happy, we have to learn how to change ourselves”

Luca and Francesco Cavalli-Sforza

¿Podemos entrenar la felicidad?

Los estudios analizados tienen por objeto el describir las condiciones, generalmente externas, en las que la felicidad es más fácil que se desarrolle, pero no hablan de las condiciones internas que nos capacitan para la felicidad ni de ningún modo de entrenarnos para potenciarla. En el siguiente epígrafe miramos hacia dentro, hacia las causas internas de felicidad, que como veremos, son predominantes y modificables.

No hace tanto, unos veinte años, creíamos que el cerebro era algo así como un amasijo de agua, grasa, neuronas y alguna que otra celulilla que una vez formadas durante la infancia permanecían inmutables.

Hoy sabemos que nuestro cerebro y todo nuestro sistema nervioso responden continuamente al ambiente, moldeándose ante las exigencias que el segundo impone sobre el primero.

Sabemos así, gracias a esta publicación de Nature, que las ratitas introducidas en un ambiente enriquecido, con juguetes, ruedas donde correr y cosas guays, tienen un incremento en la masa hipocampal de un 15% en tan solo 45 días, incluso en las ratas más viejas (16). Lo mismo ocurre en nosotros los humanos (17)(18)(19)(20).

Igualmente, el cerebro de un violinista profesional es muy diferente al de un nadador olímpico, estando diferentes áreas cerebrales diferentemente desarrolladas en función del estímulo que pongamos sobre ellas. Si hacemos dominadas se desarrolla nuestra musculatura dorsal. Si trabajamos el cerebro también se desarrolla. Hemos creído durante mucho tiempo que el sistema nervioso era un tejido tan especializado que no funcionaba siguiendo los mismos patrones que los demás.

Pero otra vez nos equivocamos.

Partiendo de estos recientes hallazgos en plasticidad neuronal, algunos científicos se hicieron la siguiente pregunta: ¿es posible, mediante entrenamiento mental dirigido, hipertrofiar esas estructuras neurocognitivas que facilitan la experiencia subjetiva de felicidad en el ser humano?

De responder la pregunta se ha encargado en los últimos años figuras como Richard DavidsonPaul Ekman o Francisco Varela.

El estudio

Y la forma más directa de estudiar esta cuestión era accediendo a aquellos maestros de la mente que dedican décadas a cultivar sentimientos como altruismocompasión y paz interior.

La ciencia más ortodoxa y la tradición budista (o ciencia de la mente, como me gusta llamarla) se encontraban por primera vez de forma oficial. Los frutos de tal encuentro fueron recogidos en 2004, donde se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el primer paper que analizaba los efectos a largo plazo que la meditación tiene sobre el cerebro (21).

En él, doce meditadores con una experiencia en meditación de entre 10.000 y 40.000 horas fueron comparados con doce controles ajustados por edad que recibieron instrucciones sobre cómo meditar adecuadamente (dedicaremos muchas entradas al análisis de la meditación en profundidad).

El protocolo consistía en generar estados meditativos específicos y estados mentales neutros de forma interválica. Los estados meditativos analizados fueron cuatro:

  • Amabilidad, Amor y Compasión: donde los meditadores tratan de generar estos sentimientos, mantenerlos, focalizarse en ellos y hacer que permeen todo su ser.
  • Atención concentrativa: en ella los meditadores eligen un objeto, un foco (normalmente la respiración, aunque puede ser una vela, una imagen o un sonido) y tratan de focalizar su mente en él. Cuando la mente divaga y se separa del foco, vuelven a traerla hasta el mismo.
  • Presencia abierta: es un estado mental perfectamente alerta y libre de constructos mentales, donde no hay un foco determinado de atención y sin embargo la mente no está distraída. La mente reposa en la propia conciencia de ella misma. Cuando llegan pensamientos, emociones o imágenes se las deja ir, sin prestarles atención y sin seguirlas, hasta que se desvanecen.
  • Visualización: en este procedimiento los meditadores tratan de visualizar tan claramente como les sea posible una imagen determinada. La imagen debe ser lo más estable y nítida posible.

Las herramientas de medición fueron el Electroencefalograma (EEG) y la Resonancia Magnética Funcional (fMRI), lo que implica tener 256 electrodos pegados a la cabeza y no poder moverse ni un milímetro. No es la situación ideal para la concentración o el acto reflexivo. El EEG mide la actividad eléctrica del cerebro y la segunda técnica cuantifica el flujo cerebral en las distintas áreas cerebrales, dando idea de qué áreas se activan durante una determinada actividad y cuáles no.

Las ondas cerebrales

El cerebro humano, digamos, puede funcionar a diferentes velocidades.

Tiene diferentes marchas.

Estas marchas se traducen en la presencia de diferentes ondas cerebrales en función de su frecuencia y amplitud. Estas son las ondas Delta (0.5-3 Hz), Theta (3-8 Hz), Alfa (8-12 Hz), Beta (12-25 Hz) y Gamma (25-100 Hz).

Las ondas delta y theta son las más lentas y corresponden a estados de sueño profundo (No REM) y difícilmente las producimos en vigilia.

Las ondas alfa se producen en estados de introspección, concentración, “insight” y en algunos estados meditativos.

Las ondas beta son las predominantes en vigilia, cuando nuestra atención está en el mundo externo y somos más reactivos a las demandas ambientales.

Las ondas Gamma, las grandes desconocidas, se relacionan con picos concentrativos extraordinarios, estados de “flow” (hablaremos de éste fenómeno psicológico también), alto procesamiento de información, estados de compasión, altruismo o profundo amor.

Resultados

Volviendo al experimento, durante el primer tipo de meditación, donde el meditador se concentra en generar estados de amor, compasión y amabilidad, se encontró un apabullante incremento en la actividad gamma cerebral nunca antes constatados en la literatura neurocientífica (22).

Además, el movimiento de las ondas a través del cerebro estaba mejor coordinado y sincronizado que en el grupo control, que mostró solo un leve incremento en la actividad gamma durante la meditación.

En un estado de intenso amor, compasión y amabilidad el cerebro funciona de forma óptima. Ante estos hallazgos la divulgadora científica Sharon Begley (22) concluye:

“Esta investigación abre la puerta a la posibilidad de que el cerebro, como el resto del cuerpo, pueda ser entrenado intencionadamente. Tal y como el entrenamiento físico esculpe los músculos, el entrenamiento mental esculpe la materia gris en formas que solo estamos empezando a comprender”.

Corteza prefrontal y felicidad

Pese a que no existe un “centro de las emociones” en el cerebro, otro hallazgo significativo de este grupo de estudio fue que aquellos sujetos que experimentan sentimientos de alegría, altruismo, interés, entusiasmo, altos niveles de energía y una “vivacidad de espíritu” tienen mucha mayor actividad en la corteza prefrontal izquierda.

Por otro lado, aquellos que experimentan más frecuentemente emociones negativas, depresión, pesimismo o ansiedad tienen tendencia a mostrar más actividad en la corteza prefrontal derecha.

En cuanto al cortex prefrontal, es mejor ser de izquierdas que de derechas.

Los sujetos cuyo cortex prefrontal izquierdo es dañado en un accidente o por un tumor, por ejemplo, muestran gran vulnerabilidad a la depresión dado que la actividad derecha no está compensada por la izquierda.

Un estudio de casi 400 niños de dos años y medio demostró que, tras meterlos en una habitación con sus madres, otros niños desconocidos, juguetes y otros divertimentos, aquellos que se agarraban a sus madres como si no hubiera mañana nada más entrar presentaban mayor actividad en el cortex prefrontal derecho.

Sin embargo, aquellos que se sentían seguros e iban a jugar y relacionarse con los otros mostraban mayor actividad izquierda (23).

Daniel Goleman nos dice sobre la actividad del cortex prefrontal lo siguiente:

“Todos tenemos un ratio derecha-izquierda característico que funciona como un barómetro de las emociones que somos proclives a sentir cada día. Este ratio representa un “set-point” emocional, alrededor del cual nuestro estado de ánimo tiende a variar”

No obstante, todos podemos modificar este “set-point” con la práctica y desviarlo hacia la izquierda con dedicación y paciencia.

Esto se demostró en el laboratorio: los meditadores profesionales mostraron un elevadísimo pico gamma en el giro frontal medial izquierdo.

Otro estudio realizado por Richard Davidson y Jon Kabat-Zinn demostró que tres meses de meditación en empleados de una empresa de biotecnología en Madison pueden alterar el ratio prefrontal izquierda-derecha significativamente, desviándolo hacia la izquierda. El sistema inmune de estos meditadores novatos también se reforzó y la vacuna de la gripe que recibieron en Otoño, para el final del entrenamiento, era un 20% más efectiva que en el grupo control (24).

Pero la psiconeuroinmunología es magia negra y tal.

La compasión y el altruismo son de los sentimientos generadores de felicidad más potentes que existen. Esto da la razón a las investigaciones en psicología social que determinan que son los miembros más altruistas de una sociedad los que disfrutan de una mayor satisfacción en la vida.

En la vida se da la bonita paradoja de que es imposible ayudar al otro sin ayudarte a ti mismo en el camino.

4. Herramientas generadoras de felicidad

Finalmente llegamos a la sección práctica, donde aportamos varias herramientas que han demostrado a lo largo de los años mejorar sustancialmente la experiencia subjetiva de la persona que las usa. Se trata de trece recursos que funcionan, escogidos en base a evidencia científica, pero también a experiencia personal. Ahí van:

Da las gracias

Tenemos mil y un motivos por los que dar las gracias y pocas veces lo hacemos. No sabemos el correlato neurofisiológico de dar las gracias, qué conexiones sinápticas se activan o qué neurotransmisores se modulan ejerciendo la gratitud, pero hace que te sientas mejor. Levántate y da las gracias por todo aquello que das por hecho. Por las mayores nimiedades. Da las gracias por tener agua corriente, da las gracias por tener una cama donde dormir, por la salud de tu familia, por tus estudios, por el desayuno, hasta por poder respirar. Hazlo hasta que se convierta en un hábito. Cualquier cosa es una buena excusa para ello. Pon todo el sentimiento que puedas en ello, da las gracias de corazón, no lo conviertas en una simple intelectualización. Hazlo cada mañana sistemáticamente durante un mes y te sentirás mejor. Garantizado. Si no es así te devuelvo el tiempo que has utilizado leyendo hasta aquí.

Crea tu propósito​

Alinear tu vida con un propósito definido es una de las herramientas más poderosas que conozco. Que tu propósito te despierte por las mañanas. Un propósito claro y potente es la mejor gasolina. Para crear (no encontrar) tu propósito, tendrás que tener un nivel de autoconocimiento muy elevado. Es necesario saber cuáles son tus aptitudes, tus puntos fuertes y los débiles, qué haces con soltura, qué es lo que otras personas admiran de ti, qué es lo que provoca mayor emoción positiva en ti. Este nivel de autoconocimiento solo se alcanza mirando hacia dentro. Pregúntate: ¿si no tuviera que preocuparme por el dinero nunca más, qué me gustaría hacer cada día por el mero placer de hacerlo? Si tu respuesta es ver los Simpsons tirado en el sofá estás equivocado, te cansarás pronto. Además, tener un propósito alarga la vida (25). ¿Nadie se ha preguntado qué hace vivo Stephen Hawking con 73 años y ELA? ¿Sabíais que su propósito es crear una teoría definitiva que aúne todos los paradigmas actuales de la física? Con tal propósito como para no mantenerse vivo.

Permanece aquí y ahora

Una de las mayores causas de infelicidad son los pensamientos recurrentes hacia el pasado y hacia el futuro. Permanece en el momento presente, evita constructos mentales innecesarios, etiquetas innecesarias, juicios innecesarios. Usa el pensamiento y no dejes que te use. Salte del modo mental por defecto. Verás que es tremendamente difícil hacerlo. Pero es posible. El programa mental que todos tenemos por defecto está hecho para divagar hacia el pasado y futuro. Pero la vida se desarrolla en el presente. Si nos pasamos 7 años de nuestras vidas viendo la tele, imagina cuantas nos pasamos fuera del presente, en nuestras mentes. La paciencia es necesaria, no puedes cambiar años de condicionamiento mental de un plumazo. Al tratar de permanecer en el presente te sentirás como intentando aplanar un pergamino previamente enroscado que siempre vuelve a su estado original. El pergamino es la mente, y está condicionada por muchos años de pensamientos y conductas inconscientes. La meditación y en concreto el Mindfulness son herramientas potentísimas para ayudarte a cumplir este punto, y las desarrollaremos largo y tendido en un futuro. Por hacer unos cuantos elogios: la meditación se ha mostrado eficaz para reducción de estrés e incremento del bienestar, como concluye esta revisión sistemática de JAMA (26) y es muy probablemente un factor protector ante la atrofia de la materia gris cuando se practica a largo plazo, como discute aquí Frontiers in Psychology (27). Finalmente, uno de los escasos ensayos clínicos sobre meditación publicado en la British Journal of Psyquiatry, donde se demuestra la meditación Mindfulness como no inferior al tratamiento que normalmente reciben pacientes con depresión, estrés o ansiedad (28).

Contribuye y aporta valor

El altruismo y la compasión son una autopista hacia el bienestar, la longevidad y la felicidad, como concluye este trabajo (29). Busca la oportunidad de dar sin esperar nada a cambio y analiza cómo te sientes. Aunque no esperes nada a cambio recibirás mucho a cambio. Dar es la mejor forma de recibir. En vez de preguntarte ¿qué puedo obtener yo en esta situación?, pregúntate, ¿cómo puedo ser de valor en esta situación? Si lo conviertes en un hábito tu vida se transformará.

Acepta tu situación actual

Aceptar no es resignarse. Repito: aceptar no es resignarse. Aceptar es tener un entendimiento profundo de la situación actual. La aceptación es el punto de partida para el cambio. Si no estás contento con tu cuerpo, acéptalo totalmente. Acepta tu insatisfacción, mírala a la cara. Luego trabaja para manifestar un cambio. La resistencia es uno de los mecanismos mentales generadores de problemas e insatisfacciones. Acepta el momento presente como es. De todas formas, ya es, ¿Por qué intentas cambiarlo?

Socializa

 Volvemos a incidir en el hecho de que el ser humano está fabricado, diseñado, cincelado para vivir en sociedad. Ya vimos como la soledad era un potente factor de riesgo de mortalidad (30). Crea una red social amplia pero verdadera. Queremos conexión auténtica, no relaciones virtuales. Nuestro cerebro aún no sabe qué es eso, le gustan las relaciones de verdad.

Toma el sol

La vitamina D regula epigenéticamente del 3 al 5% de todos los genes de tu genoma y su deficiencia se asocia con multitud de enfermedades modernas, crónicas y graves (31). Además, todas las tradiciones humanas han asociado el sol con la felicidad, alegría y viveza de espíritu. Muchos estudios además muestran que la hipovitaminosis D está muy relacionada con la depresión (32), incluido esta revisión sistemática y meta-análisis (33).

Entrena

El ejercicio no necesita presentación. Podríamos escribir tres volúmenes sobre sus beneficios. Entre sus efectos en el sistema nervioso, el ejercicio como antidepresivo equipara, incluso supera a la efectividad de los fármacos (34), es anti-inflamatorio(35) (vínculo inflamación-depresión), funciona como predictor de la cantidad de materia gris (36) y es neuroprotector (37).

Nutrición antiinflamatoria

 Un estado proinflamatorio se ha relacionado consistentemente con depresión en la literatura (38). No es de extrañar: las citoquinas implicadas en la depresión y otros mediadores inflamatorios (IL-6, IL- 1β, y TNF-α) interaccionan fisiopatológicamente con el metabolismo de neurotransmisores, función neuroendocrina, actividad del cortex cingulado anterior, actividad de los ganglios basales y plasticidad sináptica. Todos ellos son factores implicados en la depresión.

Se tu propio placebo

 Nuestros sistemas conscientes e inconscientes están siempre escuchando. Aprovéchalo. Además, responden a lo que les decimos. Afirma positivamente con asertividad y en momento presente. Engaña a tu cerebro, hazle creer que tu ambiente es el que tú quieres que sea, y se creerá el engaño. No estás loco o eres menos científico por decir mentalmente cada mañana: Hoy me siento genial y voy a tener un día increíble, o cualquier afirmación que se os pase por la cabeza. Probad, experimentad. La psicología positiva funciona.

Analiza y monitoriza

Analiza aquellas áreas, emociones, pensamientos, actitudes, hábitos, personas que son causa de felicidad en tu vida y una vez analizados, impleméntalos. Más importante que eso es analizar cuáles son causa de insatisfacción y desecharlos. Ser feliz tiene que ver más con simplificar que con añadir. Simplifica, simplifica, simplifica. Limpia tu vida de hábitos inconscientes e innecesarios que no traen más que problemas. Se tu vigilante personal, siempre escuchando y evaluando.

Se paciente

 La conquista de uno mismo es el trabajo de toda una vida. No te ofusques si no ves cambios inmediatos. Crear hábitos es costoso y deshacerlos es más costoso aún.

Positivízate

 Los beneficios de ser optimista sin innumerables. Los inconvenientes, muy pocos. Ser optimista no va a resolverte todos tus problemas, pero convertirá el proceso de resolverlos en una experiencia mucho más agradable. Ser optimista tampoco es ser un iluso, es el convencimiento de que con trabajo, conocimiento y actitud adecuada los resultados de las acciones que emprendamos en nuestras vidas serán en su mayoría positivos. Es una actitud hacia la vida que construye, crea y repara. Hablaremos más sobre optimismo, pero en otro momento, que te veo cansado.

5. Take-home messages

  • La felicidad no es algo que la población general o los profesionales de la salud deban ignorar. Se debe estudiar tanto o más que la diabetes, el cáncer o la enfermedad cardiovascular.
  • La solución a la depresión y la insatisfacción crónica no está en los psicofármacos. Debemos promocionar, investigar y subvencionar otros recursos tanto o más efectivos (y menos dañinos) que están a nuestro alcance.
  • No debemos confundir felicidad con placer. El segundo es puntual, limitado, vinculado a circunstancias externas, pasajero y puede hacernos dependientes de él. La felicidad es duradera, autogenerada, nos hace libres y tiene un carácter liberador en nuestras vidas.
  • Las circunstancias externas contribuyen mínimamente a nuestra felicidad, aunque no por ello debemos ignorarlas. Las causas psicosociales contribuyen en mayor medida que las biológicas a nuestra felicidad.
  • Tu interpretación del mundo es el factor que más contribuye a tus niveles de satisfacción en tu vida. La felicidad es lo que tu decidas que es. No la vas a encontrar por mucho que busques, la tienes que crear.
  • La neurociencia ha aportado valiosa información acerca de cómo el entrenamiento mental continuado puede cambiar nuestro cerebro y predisponerlo a la alegría.
  • La felicidad es una habilidad desarrollable con la práctica. Tú y nadie más eres responsable de ese desarrollo. Deja de quejarte. Deja de señalar elementos externos y comienza a trabajar. Día sí y día también. Cualquier momento es bueno. Recogerás los resultados. Familiarízate con los recursos generadores de felicidad y ejércela. Tienes todo lo que necesitas.

Si te ha sido de alguna utilidad o crees que este artículo puede ayudar a alguien, por favor, ayuda a difundirlo. Si utilizas algún otro recurso generador de felicidad no comentado puedes dejarlo en los comentarios 🙂

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  2. WHO | Suicide data. World Health Organization; [cited 2016 Jan 7].
  3. Un tercio de los MIR se deprime en la residencia [Internet]. [cited 2016 Jan 7].
  4. España triplica en diez años el consumo de antidepresivos – Libertad Digital [Internet]. [cited 2016 Jan 5].
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VITAMINA D Y CÁNCER: LA IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DE ÉSTA HORMONA EN LA PREVENCIÓN DE LA GRAN ENFERMEDAD

Hoy nos centramos en una molécula que ha revolucionado el panorama científico e investigador en los últimos años como pocas han hecho: la vitamina D. El objetivo del artículo será hacer una buena presentación de esta mal llamada vitamina, así como un análisis de su reveladora relación con una de las mayores lacras de la sociedad en la que vivimos: el cáncer. Finalmente veremos qué conclusiones prácticas y aplicables a la vida diaria podemos sacar.

Nota 1: el objetivo de este sitio virtual es ofrecer información sobre salud y mejora personal a profesionales sanitarios, pero ante y sobre todo a la población general no formada en el ámbito de la medicina y ciencias básicas. Se trata de un esfuerzo divulgador de aquello que la población generalmente no conoce. Una traducción y procesamiento del a veces complicado lenguaje científico para hacerlo accesible y utilizable. Un intento por hacer simple lo complejo. Sin embargo, a menudo el equilibrio entre el rigor técnico-científico y la legibilidad de lo escrito para el público no científico es difícil de alcanzar. Es por esto que necesariamente en algunos apartados nos moveremos hacia un territorio más técnico. Estos apartados donde profundizamos algo más en el tema en cuestión estarán marcados con dos asteriscos (**) en su comienzo y cuatro asteriscos (****) en su final, de forma que el público sin formación en ciencias pueda saltarlos si así lo desea, ahorrando tiempo sin perder comprensión.

Nota 2: si quieres ir más allá, te puedo enviar el pdf completo del paper publicado en el Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology que publicamos recientemente, después de presentarlo como trabajo de fin de grado. Escríbeme a borjawy@hotmail.com.

​​

“VITAMINA” D: LA HORMONA MULTIPROPÓSITO

“Three things cannot be long hidden: the sun, the moon and the truth”

Buddha

Papel conocido e historia de la vitamina D

La vitamina D, pese a llamarse popularmente vitamina, es una hormona esteroidea del grupo de los secosteroides.

La diferencia entre vitamina y hormona es grande: las vitaminas son sustancias ingeridas a través de la dieta o de síntesis endógena que contribuyen a llevar a cabo procesos metabólicos esenciales para la vida.

Sin embargo, una hormona es un mensajero, un portador de información que, producido en un lugar del organismo (generalmente glándulas) es capaz de entregar un mensaje en un lugar completamente distinto con el objetivo de responder a una demanda que el ambiente ejerce sobre nosotros y emprender acciones, igualmente importantes para la vida.

El ejemplo más clásico es el de la respuesta de lucha o huída: ante un peligro inminente, nuestras glándulas adrenales producen las denominadas “hormonas de estrés” como son adrenalina, noradrenalina y cortisol que vasodilatan los vasos sanguíneos de nuestros músculos, aumentan nuestra frecuencia cardiaca y focalizan nuestra atención en luchar o huir.

Son hormonas catabólicas que movilizan la energía acumulada en nuestro organismo.

El objetivo es poner en marcha los sistemas orgánicos que nos faciliten mayor probabilidad de supervivencia. La primera prioridad de la ahorrativa naturaleza es la autoconservación, y en cuanto a este objetivo no escatima en gastos.

En el extremo opuesto, después de una buena comilona se activan los mecanismos endocrinos que permiten procesar y almacenar la energía consumida para construir y reparar estructuras. De esto se encargan otras hormonas anabólicas como la insulina o la IGF1.

Veremos que la vitamina D, producida en la piel ante la radiación solar ultravioleta B, viaja a través de la sangre para actuar en una inmensa variedad de células de nuestro organismo, efectuando acciones varias, algunas conocidas y otras tristemente desconocidas. Vamos a analizarlas.

Entre sus funciones más conocidas se encuentra la regulación del metabolismo fosfo-cálcico, de forma que se encarga de mantener los niveles de calcio y fósforo estables y en equilibrio en nuestro organismo. Esto lo consigue actuando sobre riñón (aumentando la reabsorción de Calcio en el túbulo colector renal, es decir, reciclando el ión en el riñón), intestino delgado (aumentando la absorción de Calcio que ingerimos con los alimentos) así como en los huesos, donde actúa aumentando la mineralización ósea, aportando fortaleza al hueso. Es por ello que la osteoporosis, el raquitismo y la osteomalacia se tratan desde hace tiempo con vitamina D.

Ya a principios del siglo XX la deficiencia de vitamina D se asoció con el raquitismo en los niños, aunque la sabiduría popular conoce desde el siglo XIX que esta enfermedad podía ser prevenida tomando el sol y aceite de pescado (1).

Fue el epidemiólogo británico Theobald Palm uno de los primeros en establecer la relación entre la baja exposición solar y la aparición de raquitismo. Después de viajar por el mundo advirtió que a pesar de la pobreza, en regiones soleadas tropicales había menor incidencia de raquitismo con respecto a los centros urbanos más ricos. Una de sus recomendaciones médicas era trasladar a los niños raquíticos de la ciudad al campo para que les diera más el sol (2).

En 1921, Hess y Unger llevaron a cabo otro estudio sobre el tema. Pusieron a niños raquíticos en la azotea de un hospital de Nueva York exponiéndolos a luz solar durante variables periodos de tiempo. El resultado: una gran mejoría en la densidad ósea corroborada posteriormente con las por entonces novedosas radiografías simples (3). A raíz de estos estudios los gobiernos americano e inglés implementaron políticas dirigidas a aumentar la exposición solar en niños para reducir la incidencia de raquitismo. El resultado es el que sigue:

Una de las medidas tomadas para asegurar que los niños se exponían al sol y el aire fresco. Londres, 1934. Fuente: estudio
Una de las medidas tomadas para asegurar que los niños se exponían al sol y el aire fresco. Londres, 1934. Fuente: estudio

Pero no nos volvamos locos, hay medidas menos drásticas y más eficientes que tomar para evitar la deficiencia de esta molécula.

La popularidad de la vitamina D siguió aumentando durante todo el siglo XX y Reino Unido, EEUU y otros países fortificaron alimentos con la hormona para prevenir su déficit. La vinculación de esta hormona con la salud ósea fue arraigando en la mente de la población y así continúa hasta hoy.

En definitiva, un problema médico de primer orden (el raquitismo) lleva a una observación afortunada (hay más raquitismo donde hay menos sol) que lleva a tomar medidas en salud pública como las que acabamos de describir.

Veremos más adelante que este patrón se repitió muy recientemente.

Origen y recorrido de la vitamina D en nuestro organismo

En la naturaleza encontramos dos formas de vitamina D, la vitamina D3 (o colecalciferol) y la vitamina D2 (o ergocalciferol), de origen vegetal (la encontramos en algunos hongos, por ejemplo). De ambas, es la D3 la más importante por ser más potente que la D2, que no ha demostrado ser tan eficiente elevando los niveles en plasma, como muestran estos estudios (4)(5).

Existen dos fuentes conocidas de hormona D3:

  • Algunos alimentos, como la yema de huevo, el pescado azul (el que más cantidad tiene), algunos quesos o la leche tienen cierta cantidad de vitamina D que es aprovechable por nuestro organismo. Sin embargo, los niveles alcanzados únicamente mediante el aporte dietético son totalmente insuficientes para mantener unas concentraciones de vitamina D decentes en plasma (6). Necesitamos algo más.
  • Generación endógena gracias a la exposición solar. Se trata de la forma principal de obtención de la vitamina D. Algunos piensan que la vitamina D viene directamente del sol y nos es entregada por el Dios Helios. No es exactamente así. En el siguiente apartado explicamos su síntesis con mayor profundidad.

**

La radiación ultravioleta B (UVB) proveniente del sol penetra en nuestra piel facilitando una reacción fotoquímica fotolítica en la que un derivado del colesterol encontrado en las capas de la epidermis, el 7-dehidrocolesterol o pro-vitamina D, se transforma en pre-vitamina D.

Esta pre-vitamina D, por un proceso químico llamado isomerización (básicamente un cambio de forma), que ocurre a temperatura corporal normal en las capas basales de la epidermis, pasa a ser vitamina D3 o Colecalciferol.

Si la tomásemos directamente de la dieta, bien a través de alimentos o de suplementos, nos ahorraríamos los pasos hasta ahora comentados, puesto que ingerimos D3 o D2.

De una forma u otra, ¡Ya tenemos la vitamina D3 formada!

Pero no tan rápido, resulta que la vitamina D3 no es activa, es una de las llamadas pro-hormonas y necesita ser procesada de varias formas más para convertirse en una molécula activa y capaz de ejercer sus funciones.

Mareos de la biología.

Ruta de la vitamina D. Ingerida a través de la dieta o sintetizada a través del sol, la D3 llega al hígado y después al riñón para convertirse en su forma activa: Calcitriol. El calcitriol ejercerá sus acciones mediante su receptor, el VDR que funciona como un factor de transcripción génica. Fuente: Google Images
Ruta de la vitamina D. Ingerida a través de la dieta o sintetizada a través del sol, la D3 llega al hígado y después al riñón para convertirse en su forma activa: Calcitriol. El calcitriol ejercerá sus acciones mediante su receptor, el VDR que funciona como un factor de transcripción génica. Fuente: Google Images

Dos pasos más son necesarios en la transformación de ésta hormona:

  • La hormona D3 viaja en la sangre unida a una proteína, la DBP (vitamin D Binding Protein) hasta llegar a su primer destino: el hígado. Allí, ciertas enzimas hepáticas llamadas 25 hidroxilasas codificadas por el gen CYPB27A1 transforman a la vitamina D3 mediante un proceso conocido como hidroxilación. La enzima 25-hidroxilasa le pega un grupo hidroxilo a la D3 en su carbono 25. Tenemos como resultado la 25 (OH) D3 (25-hidroxi-vitamina D3), también llamada Calcidiol.
  • Pero la hormonilla no tiene suficiente y necesita ser transformada una vez más para ser activa, por lo que se dirige ahora al riñón donde sufre otra transformación, esta vez por la enzima 1α hidroxilasa (codificada por el gen CYP27B1), que le inserta otro grupo hidroxilo en el carbono 1 de la molécula. Como resultado de esta reacción tenemos la forma activa de la vitamina D, la 1,25 (OH)D3 o Calcitriol. Para facilitar las cosas, a partir de ahora llamaremos a la forma activa simplemente Calcitriol.

Como todo sistema biológico, debe tener un freno natural. Este lo forma la enzima 24-hidroxilasa (su gen es el CYP24A1), que tras colocar un hidroxilo en el Carbono 24 permite el catabolismo del Calcitriol y su aclaramiento renal. Dicha enzima se activa intensamente cuando las concentraciones plasmáticas sobrepasan unos límites de seguridad, protegiéndonos de la intoxicación.

****

VITAMINA D Y CÁNCER: EXPLORANDO NUEVAS FRONTERAS

Frecuentemente en Medicina los grandes avances nacen de grandes preguntas que algún/a valiente se atreve a preguntar. Como hemos visto, Theobald Palm se preguntó si el raquitismo, un problema de primer orden por aquel entonces, estaba relacionado con la exposición solar, en base a sus observaciones. A esto yo lo llamo Medicina basada en experiencias.

Y a veces funciona.

Otra de estas grandes preguntas se la hizo en 1980 el Dr. Cedric Garlandcuestionándose si había una relación entre la exposición solar y la incidencia de cáncer de colon. Para ello se basó en sus observaciones de que en latitudes más septentrionales la incidencia de este tipo de cáncer aumentaba. La hipótesis que sostiene que el déficit de vitamina D es un factor de riesgo para la aparición de cáncer de colon había nacido (7).

Desde entonces hasta hoy una horda de científicos se han lanzado a la incansable búsqueda de las relaciones existentes entre esta hormona esteroidea y diferentes tipos de cáncer, con resultados más que sorprendentes.

Más sorprendente aún es que más allá del cáncer, que no es poco, el déficit de vitamina D se asocia a un amplísimo rango de enfermedades modernas tales como: Esclerosis múltipledemencia y otras enfermedades neurológicas (8)(9)(10), Enfermedades autoinmunes (11)(12)(13), HipertensiónEnfermedad cardiovascular(14), Diabetes (15) (16), Psoriasis (17), enfermedades infecciosas (18)(19), asma y osteoporosis.

Una extensa revisión sobre las acciones extra-esqueléticas de la vitamina D es esta, hecha por Nagpal y colegas (17) y gratuitamente accesible en el link, para quien tenga interés.

¿Cómo puede ser que el déficit de una simple molécula pueda incidir en tan tremendo despliegue de enfermedades? Quizás la respuesta esté en las funciones reguladoras de nuestro genoma que efectúa la hormona D, así como en su sentido evolutivo para nuestra especie.

Epigenética y Vitamina D: del sol a tus genes

Tras convertirse en su forma activa, el Calcitriol, éste se dirige a ejercer sus acciones allá donde el deber le llame.

Como hemos visto, las funciones más ortodoxas y bien conocidas son las del mantenimiento de la homeostasis fosfocálcica. Para ello se dirigirá a intestino, riñón y hueso fundamentalmente.

Sin embargo, el receptor de la vitamina D se encuentra a lo largo y ancho de nuestro cuerpo en más de 38 estirpes celulares distintas, cerebro incluido (20), ejerciendo acciones cruciales para el mantenimiento de nuestra salud.

Echemos la vista a la antigua Grecia durante un momento para comprender por qué la vitamina D es tan importante.

El término proteína viene del vocablo griego proteios que literalmente significa: primario, primordial, de primera necesidad. La vida sin proteínas es completamente imposible. Las proteínas nos aportan funcionalidad. Los anticuerpos te protegen de infecciones letales, la actina y miosina de tus músculos permite la contracción y relajación de los mismos, muchas hormonas esenciales son de naturaleza proteica, mientras que los neurotransmisores de los que se valen nuestro sistema nervioso para responder al entorno son derivados proteicos llamados neuropéptidos. Hay proteínas que regulan el correcto funcionamiento del ciclo celular, evitando que alguna se vuelva loca y prolifere sin parar. Otras vigilan las mutaciones espontáneas que se producen en tu ADN, reparándolas inmediatamente. Son algunos de los casi infinitos ejemplos de las funciones de las proteínas.

Los griegos lo sabían. No lo olvidemos nosotros.

¿Y cómo se fabrican estas proteínas tan importantes?

Pues simplificándolo mucho, podemos pensar en las proteínas como productos de un supermercado y en nuestros genes como los códigos de barras localizados en cada uno de los núcleos de nuestras células que se correlacionan con esos productos.

Nuestro genoma (conjunto de genes) tiene los códigos de barras necesarios para crear cada una de las proteínas de nuestro organismo. Además, tiene muchos más códigos de barras que no utilizamos pero quedémonos con que en nuestros genes está la información necesaria para la formación proteica.

El mecanismo por el cual el código de barras (el gen) se transforma en el producto (la proteína) excede los objetivos de esta entrada y puede encontrarse fácilmente en cualquier libro de biología, o en santa Wikipedia.

Lo que sí es interesante entender es que, hasta hace muy poco, durante la era del llamado determinismo genético, pensábamos que los códigos de barras (genes) que nuestros padres cariñosamente nos concedían mediante la herencia genética eran inmutables y se quedaban en nosotros inalterados durante toda la vida.

Bajo este paradigma solo podríamos construir aquellos productos que los limitados códigos heredados nos permitían. Si en tu Mercadona había productos de mala calidad poco podrías hacer por cambiarlos. Si heredábamos de nuestros padres genes que conferían una predisposición a la obesidad, enfermedad cardiovascular, diabetes o al cáncer, el veredicto estaba hecho, puesto que los códigos de barra siempre se relacionan con su producto.

Este era el pensamiento habitual hasta hace muy pocos años. Esclavos de los genes. Un panorama muy poco alentador, y la excusa perfecta para no tomar un papel activo en la búsqueda de la salud óptima.

El “es mi genética, no puedo hacerle nada” se convirtió casi en un mantra para muchos.

Afortunadamente, la ciencia de la epigenética hoy día nos demuestra la invalidez de lo previamente comentado.

Resulta que los códigos de barras no son definitivos. Son meros portadores de información y responden a las claves ambientales a los que los expongamos.

El ambiente (lo que comemos, respiramos, bebemos, pensamos, sentimos, etc.) es capaz de activar unos códigos de barras y suprimir otros.

Los códigos de barras están ahí, pero con una alimentación correcta, manejo emocional adecuado, ejercicio, meditación, socialización, y un infinito etc. aquellos códigos que te hacían más propenso a ser obeso o tener un infarto de miocardio se quedarán calladitos mientras no los despiertes.

Por lo tanto, aunque en mis genes haya cierta predisposición a la enfermedad coronaria o al cáncer, esa predisposición no tiene por qué manifestarse en el ambiente adecuado. No somos esclavos de nuestros genes.

En una frase: la expresión de nuestros genes, y por tanto de nuestras proteínas, es modificable en función del ambiente al que te expongas. Eres fruto de tu ambiente, no de tus genes.

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Entendido el concepto revolucionario que supone la epigenética pasemos a ver el modus operandi del Calcitriol al llegar a la célula diana donde ejercerá sus acciones:

  • El calcitriol difunde a través de la membrana plasmática de la célula gracias a su naturaleza lipofílica, como todas las hormonas esteroideas
  • Una vez en el citoplasma se encuentra con su amor verdadero, el VDR (su receptor) donde se liga a él (17)
  • Una vez ligados el Calcitriol y el VDR, este último se heterodimeriza con otro receptor nuclear, el RXR (Retinoid X receptor). Los tres se dirigen contentos y felices hacia el núcleo.
  • Ya en el núcleo el complejo VD-VDR-Calcitriol recluta algunos amigotes más llamados comoduladores, entre los que encontramos correpresores y coactivadores.
  • Todo el equipo junto (VD-VDR-Calcitriol-Comoduladores) se unen a unas secuencias genéticas encontradas normalmente en los promotores de aquellos genes que serán regulados por el sistema de la vitamina D, los VDRE(Vitamin D Response Elements) o elementos de respuesta a la vitamina D.
  • Al unirse todo el cotarro de moléculas a los VDRE se activa la maquinaria epigenética (DNA metil-transferasas, histonas deacetilasas, histonas acetiltransferasas, etc.) que en última instancia activarán o suprimirán la actividad de un determinado gen y la fabricación por tanto de una proteína. Y da la casualidad de que los genes que se encarga de activar naturalmente la vitamina D son de primera importancia para el mantenimiento de la salud.

Así es como el sol influye el sol en tu vida. Pasemos ahora a analizar la epidemiología de la hipovitaminosis D en el mundo.

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Déficit de vitamina D: una epidemia silente e insidiosa

*Nota: consideramos deficiencia de vitamina D a niveles < 20 ng/ml e insuficiencianiveles entre 20-30 ng/ml. Niveles adecuados se encontrarían entre 30-100 ng/ml, aunque podemos afinar un poco más sobre qué es lo óptimo en este rango tan amplio.

Todo lo comentado hasta ahora no serian sino buenas noticias si no fuera porque el estado de los niveles de vitamina D en la población es nefasto. Este informe nos cuenta como hasta un 70% de europeos podría presentar deficiencia o insuficiencia de vitamina D (21). En EEUU las tasas de deficiencia de vitamina D se han doblado en los últimos diez años, dice Holick en el New England (22).

En nuestro país se han hecho algunos estudios con resultados llamativos. Casi el 90% de los mayores de 64 años presentan insuficiencia o deficiencia (islas Canarias incluidas) (23). Según el American Journal of Clinical Nutrition más del 42% de las personas de raza negra tienen hipovitaminosis D (24).

Además de las personas de raza negra, que sintetizan menor cantidad de hormona D, hay otras poblaciones en riesgo que tenemos que tener en cuenta a la hora de calcular dosis de exposición solar y suplementación necesarias:

  • En obesos existe cierta resistencia a la vitamina D, por lo que están en riesgo de hipovitaminosis
  • Pasa lo mismo en diabéticos
  • Mujeres, sobre todo embarazadas, y niños menores de 5 años son población de riesgo
  • Personas institucionalizadas u hospitalizadas durante largos periodos de tiempo (aproximadamente >5 meses)
  • Personas que tomen ciertos anticonvulsivantes, que deterioran la salud ósea
  • Ancianos, puesto que con la edad disminuye la capacidad de síntesis cutánea de vitamina D
  • Pacientes con Cáncer o supervivientes de Cáncer tienen menores niveles de vitamina D. Neville nos cuenta en este estudio que los supervivientes de cáncer infantil tienen niveles plasmáticos más bajos de vitamina D en su etapa adulta que la población general (25)

Se trata de una epidemia silente. Un problema de salud pública que no produce ningún problema concreto o muy manifiesto como para tomar medidas inmediatas pero que a largo plazo puede hacer daño, como ahora veremos.

¿Y cómo hemos llegado hasta aquí?

Pues a través de un compendio de factores que podemos resumir en:

  1. Transformación de un estilo de vida rural, en contacto diario con la naturaleza y exteriores a un estilo de vida que gira en torno a un núcleo urbano, edificios, oficinas y una jungla de cemento donde ver el sol es un lujo.
  2. Malas recomendaciones dietéticas: las pésimas dietas bajas en grasas en las que tanto esfuerzo se ha puesto en difundir son un enemigo para la vitamina D, puesto que al ser una hormona lipofílica (soluble en grasa) necesitamos de alimentos grasos para su absorción y asimilación. Si bien no creemos que este sea el factor fundamental. Recordad que la hormona ingerida con los alimentos no supone grandes cantidades de la misma.
  3. Miedo al sol derivado, una vez más de malas recomendaciones. En el siguiente apartado analizamos un poco más este punto.
  4. Movimientos migratorios. Personas de piel oscura han migrado a latitudes más septentrionales donde el entorno es escaso en radiación UVB (sol), y su piel lo tiene difícil a la hora de sintetizar vitamina D. Es decir, se ha producido un mismatch evolutivo en estas personas, que evolucionaron en un entorno que han modificado recientemente.

Significado evolutivo de la relación entre sol y salud

Nuestro planeta alberga vida gracias al sol. Cada una de las formas de vida, desde las microscópicas y ancestrales hasta nosotros, han moldeado sus sistemas bioquímicos, metabólicos, endocrinos y neurológicos a la luz de nuestra gran estrella.

Tanto Hipócrates como Galeno, los padres de la medicina occidental, contaban con el Sol entre sus prescripciones. Si hoy estos gigantes levantaran la cabeza volverían a agacharla en seguida.

Niels Finsen le concedieron en 1903 el premio Nobel en Medicina por estudiar los efectos fisiológicos de la luz. Pero nosotros parece que le hemos cogido miedo al sol, un miedo totalmente infundado e injustificado.

Diría más: un miedo peligroso.

La historia del ser humano comienza en un continente, África. Allí los niveles de exposición solar eran muy elevados. Nuestra piel, originalmente oscura, nos protegía naturalmente de esta radiación ultravioleta. Una piel oscura es la mejor crema solar.

Pero la raza humana se sintió aventurera llegada el momento y decidió abandonar el continente Africano. En el proceso, nuestra piel se fue aclarando. Dado que las pieles más oscuras están más protegidas ante las radiaciones UV solares, necesitan más exposición solar para fabricar vitamina D. Digamos que les llega menos cantidad de sol porque tienen esta protección natural conferida por los melanocitos, las células que aportan el pigmento (melanina) que da color a la piel. Esta melanina actúa como una pantalla para la radiación y dificulta la síntesis de vitamina D por el proceso que hemos descrito en el apartado correspondiente.

Al movernos hacia otras latitudes del globo donde la exposición solar era mucho menor, nuestra piel se fue aclarando como mecanismo evolutivo destinado a poder sintetizar mayores cantidades de vitamina D.

Muy probablemente aquellos que fueron aclarando la piel al moverse a zonas menos soleadas adquirieron una ventaja evolutiva puesto que este esclarecimiento cutáneo les permitió mayor síntesis de hormona D, esencial para la regulación de todos nuestros procesos y mantenimiento de la salud.

Y es que la hormona D es una hormona ancestral. El fitoplacton, una forma de vida con más de 750 millones de años de antigüedad, produce vitamina D2 (26). Tener niveles deficientes no debe ser nada bueno. Más aún cuando prácticamente todas las células de nuestro organismo porta su receptor en el núcleo celular.

Sol y Cáncer de piel

Algunos estaréis pensando, ¿pero el sol no producía Cáncer de piel, que me lo ha dicho el dermatólogo? Pues sí y no.

La exposición solar está claramente relacionada con la aparición de los subtipos de cáncer de piel llamados carcinoma basocelular y espinocelular. La buena noticia es que la mortalidad por ambos tipos de cáncer es extremadamente baja, teniendo unas tasas de supervivencia mayores al 99,5%. Pocos cánceres pueden presumir de eso. Las muertes por estos dos tipos histológicos de cáncer son en EEUU unas 1200. Aunque ésto no quiere decir que sea deseable o bueno para nadie.

El verdadero asesino es el melanoma. Este es el malvado de la película. Su mortalidad y capacidad metastatizante (capacidad de trasladarse a otros tejidos y órganos desde su ubicación inicial) es bastante alta y asusta. En contraposición con los dos subtipos anteriores, se costea la vida de unas 9000 personas anualmente en EEUU.

El mensaje que se ha dado a la población es que el melanoma está directamente relacionado con la exposición al sol. Más sol, más melanoma.

Pero esto no es del todo cierto ni está tan claro como para afirmarlo rotundamente y sin reservas. Los datos no dicen lo mismo en absoluto. Hay datos sólidos y evidencia más que suficiente para relacionar la exposición solar con los dos tontorrones: el carcinoma basocelular y espinocelular. Sin embargo, la relación con el melanoma es mucho más confusa.

Vamos a ver un poco de epidemiología del melanoma. Pongamos algunos datos sobre la mesa:

  • Varios estudios encuentran relación entre la exposición solar baja y la aparición de melanoma (27)(28)(29)(30)(28)(31)
  • El melanoma es más frecuente en trabajadores de interior que de exterior (32)(33)
  • Muchos melanomas muestran mayor supervivencia conforme aumenta la exposición solar (34)(28)
  • En estos estudios la exposición solar continua es protectora, pero la exposición vacacional está asociada a melanoma (35)(33)(36)
  • La incidencia de melanoma es mayor en zonas de piel no expuestas al sol (37)(38)(39)
  • En Japón, el melanoma más frecuente ocurre en la planta de los pies (40)
Epidemiología del melanoma en el mundo. Zonas rojas representan mayor incidencia. ¿A mayor exposición solar más melanoma? ¿Qué pasa en la península escandinava, Canada o Alaska? ¿Podría estar relacionado con el estilo de vida moderno en países desarrollados y exposiciones vacacionales irresponsables?
Epidemiología del melanoma en el mundo. Zonas rojas representan mayor incidencia. ¿A mayor exposición solar más melanoma? ¿Qué pasa en la península escandinava, Canada o Alaska? ¿Podría estar relacionado con el estilo de vida moderno en países desarrollados y exposiciones vacacionales irresponsables?

Algo podemos sacar en claro de todos estos estudios:

  1. La relación entre melanoma y exposición solar no es tan clara como creíamos
  2. La aparición del cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma, es más probable cuando el patrón de exposición solar es irresponsable.

El sentido común es de las mejores factores protectores de la salud y hay que aplicarlo. Examinemos qué significa un patrón de consumo solar responsable.

Pongamos por ejemplo, el patrón de exposición de William Smith, de 23 años, residente en Liverpool, que no ve el sol durante todo el año pero se tira el mes de agosto en Aquapark Torremolinos (Málaga) exponiéndose a 8 horas continuadas de sol durante 7 días sin protección solar. Claro, vuelve a casa del color de un langostino tigre.

En cambio Pepe Moreno, campesino de profesión, labra su tierra en el sur de la península ibérica durante 1-2 horas diariamente, con un sombrero de paja y camisa de mangas cortas.

Es fácil averiguar quién es el irresponsable aquí. Si en el futuro la diosa fortuna decide hacerles afrontar un cáncer de piel, con mucha probabilidad Pepe podrá ir a su dermatólogo, quitárselo en media hora y volver a labrar su tierra el día siguiente. William en cambio, de contraer cáncer, puede tener serios problemas.

Existe un concepto tremendamente interesante en biología, se trata del concepto de hormesis. El fenómeno de hormesis nos viene a decir que dosis adecuadas de un estresor ponen en marcha los mecanismos biológicos que nos hacen más fuertes ante ese mismo estresorprotegiéndonos de él.

No solo no salimos mal parados, sino que salimos reforzados ante el “insulto”. Como diría Nassim Taleb, el estímulo adecuado nos hace antifrágiles.

La máxima de Nietszche: “lo que no te mata te hace más fuerte” actúa frecuentemente en la naturaleza.

Sistemas horméticos hay muchos. Por poner algún ejemplo: un entrenamiento físico de intensidad adecuada nos hace más fuertes. Cuando la intensidad no llega a un umbral, nos quedamos indiferentes del todo. Cuando la intensidad sobrepasa un umbral, las probabilidades de lesionarnos o chamuscar nuestro sistema nervioso son muchas.

Con el sol ocurre lo mismo. A intensidad y cadencia adecuada, la exposición solar “entrena” a nuestro organismo, que desarrolla mecanismos de protección, como es el bronceado u oscurecimiento de la piel, el buen manejo de los radicales libres producidos por la radiación, entre otros mecanismos fotoprotectores. Incluso se habla de que la vitamina D puede tener un papel protector frente a la radiación solar a través de mecanismos no genómicos.

Una piel “entrenada” recibe una exposición constante en el tiempo, y por ello el sol nunca le pilla desprevenida. La piel de Pepe Moreno, unos párrafos más atrás, es un buen ejemplo de ello. Está preparada para esa exposición, los daños son mínimos y los beneficios máximos. Ese es el patrón de exposición que queremos: exposición moderada y continuada que mantenga “entrenada” a nuestra piel.

Los sistemas biológicos del Sr. Smith, en cambio, se ven totalmente sobrepasados y su ADN recibe una buena paliza por parte de las radiaciones ultravioletas. Sus quemaduras son muestra de ello. Esos daños genómicos no son más que papeletas para el cáncer en un futuro a medio o largo plazo.

Lo afirmamos con respaldo científico. Huyamos de las exposiciones puntuales y masivas. 

VITAMINA D Y CÁNCER EN EL LABORATORIO

Es hora de hacer un pequeño análisis de algunos de los trabajos preclínicos (realizados in vitro en laboratorio y con animales de experimentación generalmente) que aportan conclusiones más que interesantes sobre el papel que la hormona D tiene en el Cáncer.

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Vías moleculares no específicas que intervienen en la regulación de la carcinogénesis

Inflamación

La inflamación crónica y el cáncer son buenos amigos. En un estado inflamatorio crónico se crea un caldo de cultivo que promueve la aparición, desarrollo y extensión del cáncer (41) (42). El estudio, comprensión y control de la inflamación crónica es una de las mejores acciones que podemos emprender para conservar un estado de salud óptimo. De manera interesante, este caldo de cultivo que supone un medio pro-inflamatorio es aplacado por varias de las acciones de la vitamina D (43). Los principales mecanismos son:

  • Mayor expresión de DUSP10 y MAPK fosfatasa 5, lo cual suprime la señalización de la proteína kinasa p38 implicada en la fabricación de citoquinas proinflamatorias (44)
  • Regulación a la baja del NF- κβ, un factor de transcripción crucial en la génesis y mantenimiento de la inflamación (45)
  • Supresión de la expresión de la enzima ciclooxigenasa 2 (COX2), encargada de la síntesis de prostaglandinas (46)
  • Incremento de la expresión de la enzima 15-hidroxiprostaglandina dehidrogenasa (involucrada en el catabolismo de prostaglandinas), así como disminución de la expresión de receptores de prostaglandinas, lo cual interrumpe la cascada de señalización de las mismas (46)

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Apoptosis

La apoptosis es el proceso de muerte celular por el cual nuestro organismo elimina células potencialmente dañinas o que no colaboran ni ejercen sus funciones correctamente. El sistema de la vitamina D y su receptor VDR regulan ciertas vías apoptóticas.

Los ratones kocked-out son ratones normales a excepción de que les suprimimos un único gen, en este caso el gen VDR (receptor para vitamina D). Estos pobres animalillos nos son de utilidad ya que nos dan información indirecta de las acciones que realiza la proteína codificada por el gen suprimido. Todo lo que no le funcione al ratón forma parte de las funciones del gen suprimido y la/s proteína/s que codifica.

Estudios en ratones knocked-out para el VDR han demostrado un retraso en la apoptosis en epitelio mamario del ratón/ratona (47). Esto sugiere un papel fisiológico del VDR en la regulación de la apoptosis y desarrollo glandular.

Se ha demostrado supresión del gen BCL2 (antiapoptosis) e incremento de la expresión del gen BAX (proapoptosis) en algunas de las células cancerosas estudiadas in vitro (48).

Acciones antiproliferativas

La vitamina D aumenta la expresión de los inhibidores de la kinasa dependiente de ciclina (CDK) p21 y p27, y por lo tanto reducen la actividad CDK. Esto conduce a la célula a una quiesciencia en fase G0/G1 mediante la defosforilación de la proteína del retinoblastoma (49) (50).

La vitamina D reduce la señal que envían a la célula factores de crecimiento como son IGF1, alterando el potencial mitógeno de la célula (su capacidad para dividirse). Esto lo consigue mediante la inducción de la expresión de IGFBP3 45, EGF o inhibidoresdel crecimiento celular e inmunomoduladores como es el TGF-β (51).

Esta hormona tiene el potencial de reprimir la expresión de algunos proto-oncogenes (genes relacionados en la génesis del cáncer) como es el MYC, o de modular las vías moleculares intracelulares dependientes de kinasas (ERK, MAPK, PI3K y p38) (50) (52).

La vitamina D activa y sus análogos pueden reducir la expresión de la enzima TERT(transcriptasa inversa de telomerasa), reduciendo la actividad de la telomerasa, enzima hiperactivada en la mayoría de células cancerosas (53). De esta forma, el Calcitriol se contrapone a la «inmortalidad» que la telomerasa confiere a casi el 90% de los tumores humanos. Algunos microRNAs han sido implicados también en esta regulación a la baja de TERT, como miR-498, el cual también es potenciado por el Calcitriol (54).

Acciones prodiferenciadoras celulares

Sabemos que en el cáncer ocurre una desdiferenciación celular, donde las células pierden las características que las hacen únicas y les permiten aportar algo al organismo. Algunos estudios muestran como el Calcitriol puede incluso revertir esta desdiferenciación celular y potenciar su diferenciación, consiguiendo mayor normalidad en las características de las células.

  • El calcitriol induce la aparición de marcadores de diferenciación en células de cancerosas de mama: moléculas de adhesión, caseína o gotas lipídicas (55)
  • Acentúa la expresión del antígeno prostático específico, proteína morfogenética ósea y E-Cadherina en las células prostáticas (56)
  • Induce a células leucémicas de la serie mieloide a diferenciarse a monocitos y macrófagos, células completamente sanas (57)
  • Induce la aparición de marcadores de diferenciación en células malignas del epitelio colónico (56)
  • Regula moléculas implicadas en cascadas pro-diferenciación como son la kinasa N-terminal JUNβ-catenina , NF- κβ. De la misma forma, el Calcitriol controla la actividad de factores de transcripción como C/EBP y el complejo activador de la proteína 1 (56) (58)

Angiogénesis

Para que las células cancerosas puedan prosperar es necesario que les llegue alimento. Ese alimento proviene de los vasos, que crecen paralelamente al aumento de tamaño de la neoplasia mediante el proceso conocido como angiogénesis. La forma activa de la hormona D, el calcitriol, ha demostrado ser capaz de regular los procesos de angiogénesis in vitro. Muestra de ello es que:

  • El sistema vitamina D/VDR puede reprimir la transcripción del factor 1 alfa inducible por hipoxia (HIF1A), el cual promueve la expresión del VEGF, el factor de crecimiento endotelial vascular, pionero en la promoción de la angiogénesis (59). De la misma forma, la interleuquina 8, también implicada en la angiogénesis es regulada por el ya descrito factor de transcripción NF- κβ,que como ya hemos dicho es modulado por las acciones genómicas del calcitriol (45).
  • Algunos estudios en ratones knocked-out para el VDR demuestran un aumento de moléculas claves en la angiogénesis como son: HIF1A, VEGF, PDGF, y angiopoyetina 1 (60). Cuando falta el receptor de la vitamina D los actores y actrices de la angiogénesis campan a sus anchas.
  • Células endoteliales tumorales muestran menor proliferación cuando son expuestas a calcitriol (60).
  • La prostaglandina E2 incrementa la síntesis de HIF1A en células cancerígenas. Ya hemos descrito como el Calcitriol disminuye la cascada de prostaglandinas, disminuyendo su potencial angiogénico (61).

Invasión y metástasis

El verdadero problema del cáncer y el que más personas mata es que, cuando ya ha crecido hasta un determinado punto busca extenderse a otras zonas del organismo invadiendo los vasos sanguíneos y anidando en otros órganos y tejidos. Se trata del proceso de invasión y metástasis.

Los estudios sobre vitamina D han concluido que también podría regular la expresión de moléculas cruciales en el proceso de metástasis tumoral.

  • El calcitriol incrementa la expresión del gen de la E-cadherina, molécula que cohesiona las células las unas con las otras, impidiendo que se escapen de marcha. La expresión a la baja de la E-Cadherina está claramente relacionada con la capacidad metastatizante en el cáncer (62)
  • Reduce la expresión de moléculas involucradas en las metástasis como: tenascina C (63), β4 integrina y α6 integrina (64)
  • La expresión del inhibidor de la metaloproteinasa 1 (TIMP1) aumenta gracias al calcitriol, mientras que la actividad de la MMP9 disminuye (65).

Vías moleculares específicas moduladas por la hormona D en algunos subtipos de cáncer

Además de las vías generales vistas que actúan de forma universal sobre el proceso de carcinogénesis, la hormona D interviene en la regulación de vías moleculares específicas para ciertos tipos de cáncer:

  • En el cáncer de mama postmenopáusico sensible a estrógenos puede tener un papel muy interesante ya que actúa inhibiendo la síntesis estrogénica mediante la supresión de la enzima aromatasa en el tejido mamario (66) (67). Además, regula a la baja el receptor estrogénico alfa (ERα) disminuyendo su señalización (68). Ya hemos visto que disminuye los niveles de PGE2, el cual estimula la transcripción del gen de la aromatasa, por lo tanto ejerce un efecto indirecto mediante esta vía una acción anti-estrogénica.
  • En el cáncer colorrectal, aquel más directamente relacionado con la hipovitaminosis D a priori, el Calcitriol puede evitar en parte la activación de la señalización de la vía WNT-β-catenina mediante la inhibición transcripcional de la β-catenina. El VDR tiene la capacidad de unirse a la β-catenina, lo cual inhibe su traslocación nuclear. Puede incrementar la expresión de E-cadherina también en epitelio colónico mediante la regulación de la vía molecular RHOA-ROCK-p38 MAPK-MSK. También incrementa los niveles extracelulares de inhibidores del WNT como son DICKKOPF1 y DICKKOPF4.
  • En el cáncer de próstata, en el que los andrógenos comprenden el principal driver para el crecimiento de las células cancerosas, la hormona D también puede echarnos una mano. El Calcitriol regula la expresión del receptor de andrógenos, induce la diferenciación de células prostáticas y modula genes involucrados en el catabolismo androgénico.

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VITAMINA D Y CÁNCER EN EL MUNDO REAL

Tratemos ahora de estudiar un poco más la epidemiología de la vitamina D y Cáncer. La epidemiología es la ciencia que estudia los determinantes de salud y enfermedad en la población. Es decir, se encarga de discernir qué factores producen enfermedad, cuales producen salud y sus interrelaciones. Todo ello con el objetivo de informar y dar recomendaciones adecuadas a las personas. Esto de la epidemiología no es tarea fácil y las probabilidades de equivocarnos siempre suelen ser altas. En primer lugar, aislar un sistema biológico infinitamente complejo como es el ser humano y someterlo a las condiciones estériles de un estudio hace que perdamos mucha información. Hay demasiadas variables a tener en cuenta y algunas no son fácilmente abordables o controlables. Más aún si hablamos de sociedades y grupos de personas, donde la complejidad aumenta exponencialmente con el número y la variedad interindividual de las mismas. Pero hay que intentarlo, es la única forma de avanzar.

Doce años tras la genial idea de Garland de que la incidencia de cáncer colorrectal podría ser mayor en áreas menos soleadas por influencia de la vitamina D, Schwartz y Hanchette realizaron un estudio vinculando el cáncer de próstata y la exposición a la luz solar, mostrando que la prevalencia de cáncer de próstata era mayor en áreas del norte y menor en áreas sureñas (69). Tanto los hallazgos de Garland como estos últimos fueron el comienzo de la investigación de Cáncer y vitamina D. Muchos otros estudios ecológicos (donde se estudian poblaciones en su conjunto en vez de individuos) han seguido a esos dos estudios llegando a la misma conclusión. Este artículo los resume (70).

Este meta-análisis muestra como después de ajustar por conocidos factores de riesgo de cáncer colorrectal, hay una reducción del 30 al 40% en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer en personas con niveles de vitamina D más elevados en comparación con aquellos con hipovitaminosis D (71).

Hablando de cáncer de mama, un reciente meta-análisis ha demostrado una asociación inversa entre niveles de 25(OH) D por debajo de 27 ng/ml y la aparición de cáncer de mama postmenopáusico. En el mismo estudio, cuando los niveles sobrepasaban los 35 ng/ml el aumento de riesgo desaparecía (72). En cuanto a la distribución del cáncer de mama entre los norteamericanos el patrón es muy similar al de próstata, aunque menos marcado.

Wolpin y colegas demostraron un 33% menos de riesgo de cáncer de páncreas en aquellos con niveles de 25(OH)D más altos. Otra vez más, cuando los niveles sobrepasaban los 40 ng/ml el exceso de riesgo desaparecía (73).

Varios predictores de los niveles de 25(OH)D en sangre, como son la ingesta dietética, la suplementación, la latitud o la exposición solar han sido asociados con menor incidencia de cáncer y mortalidad. La relación, de entre todos los tipos de cáncer es mayor con el cáncer colorectal (74).

Si hablamos de supervivencia en vez de de incidencia de cáncer, muchos estudios han demostrado que niveles mayores de 25(OH)D se correlacionan con tasas más altas de supervivencia. De hecho, muchos profesionales opinan que la vitamina D está más fuertemente relacionada con la mejora del pronóstico del cáncer una vez ha aparecido éste que con la disminución de riesgo de que aparezca.

Niveles plasmáticos más elevados se correlacionan con menor riesgo de muerte por cáncer colorrectal.
Niveles plasmáticos más elevados se correlacionan con menor riesgo de muerte por cáncer colorrectal.

En este estudio de pacientes con cáncer de próstata, los hombres que se situaban en el menor cuartil en cuanto a niveles de 25(OH)D tuvieron un 60% más de riesgo de morir por su cáncer que aquellos en el cuartil más alto (75).

Más de lo mismo estudia Fedirko y colegas en este estudio de pacientes con cáncer colorrectal, en el que aquellos varones con mayores niveles de 25(OH)D prediagnóstico tenían un 30-40% menos de riesgo de morir tanto por su cáncer específicamente como por cualquier otra causa (76).

Otro meta-análisis de estudios longitudinales ha encontrado una asociación inversa moderada entre los niveles de 25(OH)D y la incidencia total de cáncer. Más interesante aún, también encontraron una fuerte asociación inversa entre los niveles de hormona D y la mortalidad por cáncer (77). Parece ser que la hormona juega un papel importante manteniendo las células cancerosas a raya y evitando la progresión del cáncer.

¡La hormona D es como un martillo pilón para las células cancerosas!
¡La hormona D es como un martillo pilón para las células cancerosas!

En uno de los subestudios del importante estudio Women’s Health Initiative, dosis modestas de vitamina D3 (400 UI) y calcio (1g/día) no mostraron beneficios significantes reduciendo la incidencia de cáncer de mama o colorrectal (78). Algunos otros RCT (Randomised Controlled Trials o Ensayos Clínicos Aleatorizados) muestran también resultados inconsistentes.

Pero no tan rápido. Se ha demostrado que 400 UI de esta hormona no eleva prácticamente sus niveles en suero (79). Otro ensayo clínico en individuos con cáncer de próstata de bajo riesgo utilizó dosis de 4000 UI diarias durante un año (sin encontrar efectos adversos). En las biopsias que se realizaron un año más tarde un 55% de los sujetos mostraron un descenso en el Score Gleason para cáncer de próstata (una puntuación que muestra cuán avanzado está el cáncer), mientras que un 34% mostró un incremento del Score. Los autores del estudio concluían que pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo podrían beneficiarse de la suplementación con vitamina D (80).

No solo de cáncer va la cosa: un reciente meta-análisis ha demostrado un incremento del riesgo de enfermedad coronaria, infarto de miocardio y muerte precoz conforme los niveles de 25(OH)D decrecen en plasma (81).

En un meta-análisis publicado en la revista médica más prestigiosa del mundo en la actualidad, el BMJ, se concluye: los niveles más bajos de vitamina D en la población estudiada están asociados con un incremento de la mortalidad por cualquier causa, mortalidad cardiovascular y mortalidad por cáncer. Los efectos fueron consistentes independientemente de nacionalidad, sexo, estaciones en las que se sacó sangre y grupos de edad (82).

El Instituto de Medicina estadounidense (cuya acta constitutiva fue firmada por el presidente Abraham Lincoln) le realizó un encargo a la institución maestra en revisiones y meta-análisis en temas de salud, la Cochrane. Se trataba de la realización de una completa revisión sistemática compilando toda la información disponible hasta el momento sobre el papel que la vitamina D juega en la prevención de mortalidad por cualquier causa y por cáncer en adultos. En ella se apreció una tendencia significativa por parte de la vitamina D3 a reducir la mortalidad, sobre todo en personas mayores. Concluye que tanto la mortalidad por cualquier causa como la mortalidad por cáncer están probablemente relacionadas de una manera inversa con los niveles de 25(OH)D en sangre (83). En cuanto a nivel de evidencia y rigor científico esta revisión se lleva la palma de todas las citadas en este artículo.

Varias líneas de evidencia científica paralelas relacionan la hipovitaminosis D con un incremento del riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades crónicas. Tanto los estudios preclínicos, como los observacionales y algunos estudios de intervención muestran una acción anticáncer en la hormona D. Otros estudios epidemiológicos son sin embargo más discordantes en sus beneficios, arrojando inconsistentemente resultados positivos, negativos o neutros. Igual ocurre con los estudios sobre suplementación: los resultados tienen luces y sombras por igual.

Un millón de casos de cáncer colorrectal en todo el mundo y 150.000 sólo en EEUU son diagnosticados anualmente. Aunque se diera el ya constatado y poco plausible caso de que la hormona D solo fuera beneficiosa para el cáncer colorrectal, estaría más que justificado prevenir su deficiencia por todos los medios posibles.

Pero los niveles de hormona D en sangre no lo son todo. La vía de la vitamina D está comprendida tanto por la hormona, como por su receptor, por moléculas comoduladoras y por otros factores de transcripción. Todo este cortejo molecular debe estar intacto para que la hormona D ejerza sus acciones correctamente. Ninguna pieza del puzzle debe faltar.

Desafortunadamente es frecuente que las células malignas tengan reducidas la expresión de los genes CYP27B1 (codifica para 1 alfa-hidroxilasa, la enzima que posibilita la forma activa de D3), incrementada la de CYP24A1 (codifica la enzima que cataboliza la vitamina D y permite que la eliminemos) o hayan perdido la expresión del VDR (Nature, 2007)(su receptor, sin el cual sus acciones no se pueden realizar). En estos supuestos la exposición solar o la administración de Calcitriol a las dosis que se han estudiado serían en vano, puesto que la vía está alterada en algún punto. Se da el fenómeno de que cuanto más avanzado esté el cáncer, mayor resistencia a las acciones de la hormona D existe y más difícil es que pueda ser beneficiosa. El cáncer se las arregla para, conforme va progresando su crecimiento, hacerse más inmune a las acciones del Calcitriol. Conforme el cáncer a aprende a hacerse más inmune a las barreras biológicas que el sistema del Calcitriol le impone, sus posibilidades de proliferación son mayores, obtiene una ventaja evolutiva. Según lo dicho, la toma de hormona D cuando el cáncer está aún en pañales sería más beneficiosa que cuando ha avanzado su crecimiento.

Haciendo un análisis crítico de la evidencia disponible, los problemas que la mayoría de ensayos clínicos que han arrojado resultados inconsistentes o “desilusionantes” son comunes. Podríamos señalar principalmente cinco:

  • Algunos ensayos se hicieron en pacientes con enfermedad neoplásica bastante avanzada. Nos referimos a lo explicado con respecto a la resistencia a la vitamina D y estadios avanzados de las neoplasias: mayor resistencia a la acción de la vitamina D.
  • La mayoría de ensayos clínicos se hacen en han hecho en pacientes muy mayores y con patologías, lo cual no nos aporta información sobre qué ocurre en personas más jóvenes y sanos.
  • La mayoría utilizan dosis de vitamina D demasiado bajas, inefectivas para elevar sus niveles en plasma. Una ración de sol de unos 20-30 minutos es equivalente a unas 10.000 UI de vitamina D. No queramos arreglar el mundo con 400 UI.
  • Muchos otros tienen serios errores sistemáticos o sesgos más o menos identificables. La revisión de la Cochrane previamente mostrada tiene en cuenta este hecho y clasifica los estudios que revisa según la probabilidad de presentar sesgos que tienen.
  • El tiempo de seguimiento fue generalmente demasiado corto para mostrar resultados significativos. No podemos revertir décadas de hipovitaminosis D dando suplementos unas cuantas semanas. Igualmente no podemos revertir los desajustes metabólicos y moleculares causados por la deficiencia en un periodo tan corto de tiempo.

Potenciales beneficios

El ya citado Cedric Garland, desde el departamento de epidemiología y medicina preventiva de la Universidad de San Diego, California, señala que hasta 350.000 casos de cáncer de mama y hasta 250.000 casos de cáncer de colon y recto serían prevenidos con niveles adecuados de vitamina D (84). En términos socioeconómicos hablamos de un ahorro de 25 millones de dólares en tratamientos oncológicos y 50 millones de dólares ahorrados por prevención de otras enfermedades relacionadas con hipovitaminosis D. En términos no económicos, el ahorro de sufrimiento y otros intangibles sería inimaginable. Si esto se confirma cierto en los años venideros sería para la medicina preventiva algo así como lo que supuso el descubrir que el tabaco era malo para la salud.

Mike Kelly, el director del NICE inglés (National Institute for Health and Care Excellence) nos deja muy claro la importancia de la vitamina D y sus beneficios:

“Hay una falta de conciencia entre los profesionales sanitarios y el público acerca de que una dieta equilibrada por sí sola no asegura suficientes cantidades de vitamina D. Los profesionales de la salud deberían aprovechar cualquier oportunidad para recomendar un suplemento diario a aquella población en riesgo de hipovitaminosis” (85).

Este estudio analiza los potenciales beneficios de tomar 1000 UI de vitamina D diarios en la población adulta americana para concluir que se ahorrarían entre 16 y 25 billones de dólares (86). Eso es mucho dinero. Imaginad para todo lo que podría ser utilizado. Un suplemento de vitamina D cuesta 50 céntimos al mes.

Y estamos hablando solo de cáncer, pero los beneficios fruto de la reducción de la incidencia de asma, cardiopatías, osteoporosis, diabetes tipo I y tipo II, enfermedades neurológicas, infecciones respiratorias, caídas, artrosis o hipertensión pondrían nuestros ojos a hacer chiribitas en un santiamén.

Potenciales riesgos

Examinemos ahora la otra cara de la moneda. No seríamos honestos si no dijéramos ni una palabra de los potenciales riesgos de la hipervitaminosis D. La buena noticia es que la toxicidad por vitamina D es bastante infrecuente, como demuestran los estudios realizados sobre toxicidad.

La vitamina D, por su carácter lipofílico, es susceptible de acumularse en nuestro organismo si su ingesta sobrepasa con mucho los mecanismos fisiológicos que nuestro organismo tiene para su eliminación. Los efectos de esta acumulación suprafisiológica se centran en la aparición de hipercalcemia o concentraciones de Calcio en sangre mayores a 10.5 mg/dl. Ningún ión en sangre debería estar por encima o por debajo de sus valores normales estadísticos para la población, y el calcio no es ninguna excepción. El cuadro de hipercalcemia es muy variopinto y sus síntomas van desde afectación osteomuscular (cansancio, fatiga, mialgias), gastrointestinal (náuseas, vómitos, diarreas), hipoparatiroidismo, afectación del sistema nervioso (mala concentración, pérdida de memoria), litiasis renales y biliares o arritmias cardíacas.

Las dosis recomendadas actualmente por el IOM (Instituto de Medicina) previamente mencionado son 200 UI (Unidades Internacionales) para adultos por debajo de 50 años, 400 UI para adultos desde los 50 a 70 años y 600 UI para aquellos por encima de los 70. Estas recomendaciones están diseñadas para la prevención de la principal enfermedad por hipovitaminosis D: raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Quizás también sea efectiva en el mantenimiento de la salud ósea y prevención de osteoporosis. No obstante, es demostradamente inefectiva para obtener los beneficios para la salud de los que hemos hablado más allá de sus efectos sobre el hueso. Como muestra una reciente revisión de varios estudios, las concentraciones de vitamina D destinadas al mantenimiento de la buena salud no podían ser alcanzadas con las cantidades diarias recomendadas actualmente (RDA’s). Los autores del estudio sugieren que subir la RDA de vitamina D a 1000 UI ayudaría a prevenir muchos problemas de salud crónicos, sobre todo en los mayores (87).

¿Pero si tomamos esas cantidades no tenemos mayor riesgo de desarrollar la temida hipercalcemia? Pues no, en la inmensa mayoría de la población. Los estudios apuntan a que la definición de las RDAs actuales ha sido tremendamente conservadora y que dosis muchísimo más elevadas no producen ninguna toxicidad. Como hemos dicho, una persona de piel clara con piernas y brazos expuestos al sol durante una media hora puede sintetizar fácilmente 10.000 UI de vitamina D. Más allá de estos límites de síntesis nuestros mecanismos fisiológicos no permiten elevaciones tóxicas en plasma. Una palabra de cautela es necesaria para las excepciones. Siempre en medicina hay excepciones: personas con hipersensibilidad a la vitamina D, mutaciones en enzimas destinadas a su metabolismo, calcio elevado de base por patología, toma de fármacos productores de hipercalcemia, insuficiencia renal crónica, tendencia a la formación de cálculos o hiperparatiroidismo. Aún siendo una minoría de la población, no podemos ignorar a estas personas en la que la toma de vitamina D debe hacerse con mucha cautela y monitorización profesional. Las recomendaciones siempre deben ser individualizadas, aunque se den unas líneas generales de actuación.

Un comité del Institute of Medicine Americano (el mismo que estableció las RDAs de referencia) y una guía de la Sociedad de Endocrinología americana han recomendado dosis para adultos que varían entre los 2.000 y 10.000 UI/día en función de la persona y sus necesidades (88) (89) (90). Si instituciones de este calibre se animan a utilizar dosis mucho más altas que las establecidas deben contar con su seguridad.

Hay algunos estudios de seguridad interesantes que evalúan la toxicidad de la hormona D a dosis muchísimo mayores de las recomendadas actualmente. Hathcock y compañía están de acuerdo en que la estimación hecha sobre cuál es la dosis límite a partir de la cual podrían aparecer efectos adversos es tremendamente restrictiva (establecida en 2000 UI en 1997) y contradice la evidencia que aportan estudios actuales. Por ello se decidieron a realizar un análisis de riesgos basándose en ensayos clínicos publicados sobre vitamina D3 en los que se utilizaban dosis mucho mayores (mayor o igual a 10.000 UI) sin observar efectos secundarios. Concluyen que la ausencia de toxicidad en dichos ensayos clínicos para dosis de al menos 10.000 UI demuestra que el nivel superior de seguridad puede colocarse en dicha cifra (91).

Reinhold Vieth, otro investigador, ya nos contaba en 1999 que la dosis recomendadas (200 UI) tienen efectos positivos en nuestra salud ósea, pero se queda corta en cuanto a los demás beneficios que la molécula puede aportarnos. Concluye en este estudio que, dada la potencial toxicidad de la vitamina D la actitud hasta ahora ha sido no sobrepasar dosis de 1000 UI diarias. Sin embargo, continúa, la evidencia muestra que el límite superior de seguridad actualmente aceptado de 2000 UI se queda corto, demostrándose seguras dosis hasta 5 veces esa cifra (92).

Las recomendaciones se centran en la población adulta pero en la infancia y adolescencia la hipovitaminosis D es muy prevalente. Este estudio hecho en escolares adolescentes trata de establecer la seguridad a corto y largo plazo de la suplementación con D3 a dosis superiores a las actualmente establecidas. Para evaluar seguridad a corto plazo, 25 sujetos recibieron D3 o placebo aleatoriamente a dosis de 14.000 UI a la semana. En cuanto a la estimación seguridad a largo plazo, 340 adolescentes recibieron aleatoriamente placebo, D3 a 1400 UI/semana o a 14.000 UI/semana durante un año. Ninguno de los grupos desarrolló toxicidad por vitamina D. Es más, sus niveles no subieron en gran medida en ambos supuestos. No es tan fácil elevar los niveles plasmáticos de vitamina D. Los autores concluyen que la vitamina D3 a dosis equivalentes a 2000 UI/día durante un año e segura en población adolescente (93).

En los escasos estudios que muestran toxicidad ésta se alcanza con dosis de al menos 40.000 UI diarias, lo que es una auténtica barbaridad.

​APLICACIONES PRÁCTICAS

Suplementación

¿Hemos de tomarnos lo hasta ahora dicho como un aliciente para ir a la primera farmacia/tienda de suplementos que veamos y comprar siete botes de vitamina D3? Negativo. Lo hasta ahora expuesto son datos, estudios que señalan que la vitamina D (el sol) es muy importante para nuestra salud y tiene una gran relación con muchas de las dolencias crónicas de nuestro tiempo.

Partiendo de este supuesto, sí creo que en ciertos supuestos un suplemento de vitamina D (o mejor aún, ¡tomar el sol!) puede ayudar a mejorar la salud en gran medida.

A la vista de la evidencia disponible creo totalmente injustificado e irresponsable permitir la hipovitaminosis D en cualquier persona. Más aún cuando su suplementación es segura y barata. Si tienes oportunidad, hazte una analítica que incluya los valores de 25(OH)D3 (es la forma de vitamina D3 que se mide en sangre) en la época en la que sus valores suelen estar más bajos (comienzo de primavera).

Si eres de los muchos que presentan hipovitaminosis D franca o insuficiencia de vitamina D (<30 ng/ml) plantéate tomar un suplemento hasta corregirla. 2000 UI diarias en meses de invierno-otoño suelen ser suficientes para corregir el déficit. En verano las necesidades disminuyen mucho por la mayor exposición solar, por lo que puedes reducir la dosis a la mitad o mejor aún, salir a la calle. Los niveles plasmáticos tardan meses en subir y estabilizarse por lo que si vuelves a hacerte la analítica al mes probablemente no encuentres diferencias. Si padeces enfermedad renal crónica, hipercalcemia, hiperparatiroidismo o estás medicado con fármacos que elevan el calcio en sangre como las tiacidas o algunos otros utilizados en psoriasis consulta a un profesional actualizado antes de nada.

¿Y qué nivel es el óptimo a alcanzar?

Hay diversidad de opiniones y pocos estudios al respecto. Sabemos que niveles <30 ng/ml son perjudiciales, pero no sabemos hasta dónde tenemos que subirlos. Los pocos estudios al respecto consideran que elevando los niveles en sangre hasta 50-55 ng/ml maximizaríamos los beneficios minimizando los riesgos de intoxicación. Parece una cifra responsable, y la tendremos en cuenta, pero quedan muchos estudios por hacerse antes de afirmar que es la cifra óptima. El límite establecido de 30 ng/ml es aquel que previene el raquitismo y osteomalacia, no el que proporciona los mayores beneficios. Son las recomendaciones de la miseria: medicina para evitar la enfermedad, no para potenciar la salud. En los próximos años conoceremos mejor las cifras objetivo de vitamina D.

En cuanto a los beneficios sobre el cáncer, se han hecho varios ensayos clínicos en los que se demuestra que la vitamina D potencia la efectividad de fármacos quimioterápicos. Pero hay mucho camino por delante: no se conocen cuáles son las dosis más efectivas, la pauta de administración o el momento óptimo de instauración. Además, algunos estudios muestran resultados neutros. Muy probablemente dentro de unos años la vitamina D sea parte habitual de la terapia contra esta terrible enfermedad. El esfuerzo investigador debe continuar para conocer si será así realmente. Lo que sí es cierto es que si el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D es importante para la población sana, para aquellos con un diagnóstico de cáncer o supervivientes de cáncer es incluso más importante, a la luz de la evidencia disponible.

Sería genial poder acudir a tu médico de familia o especialista habitual y recibir información actualizada sobre la vitamina D, más allá de sus conocidas acciones sobre el hueso. Tristemente es difícil que esto ocurra. La gran mayoría de profesionales desconoce el tema, y no siempre por desinterés o desidia. El sistema sanitario español no favorece en absoluto la investigación. Los profesionales tienen que hacer malabares para mantenerse actualizados. La sobrecarga asistencial tampoco ayuda. El resultado es un país con un retraso científico de unos 10-20 años con respecto a otros países occidentales con los que nos deberíamos poder comparar.

En la facultad de medicina tenemos un problema parecido, pasarán años hasta que lo último que se conoce hoy día sobre enfermedad cardiovascular o vitamina D, por poner algún ejemplo, se plasme en las aulas. Las clases se siguen haciendo mayormente en base a tratados escritos hace 10, 20 o 30 años. El resultado: estudiantes y futuros profesionales preparados para una medicina del pasado. Y todo ello repercute al final de la cadena en los pacientes.

Tomar el sol: una cuestión de sentido común

No olvidemos que la fuente prioritaria de vitamina D proviene de la síntesis cutánea derivada de la exposición solar. Cuando hablamos de los beneficios de la vitamina D estamos hablando de los beneficios del sol. Todo lo que pueda conseguir una capsula de vitamina D sintetizada artificialmente en un laboratorio lo puede conseguir el sol. Y algunos estudios muestran incluso mejor biodisponibilidad de la vitamina D fotosintetizada que la tomada en suplementos, probablemente por la formación de compuestos vitamina D-sulfato que la hacen hidrosoluble. Esto significa que nuestro cuerpo puede utilizarla más eficientemente cuando es sintetizada a través del sol. Seguimos tratando (arrogantemente) de superar a la naturaleza, pero aún no lo hemos conseguido.

Se da la paradoja de que, pese a lo que la mayoría de la población piensa, evitar la exposición solar puede incrementar la incidencia de cáncer, tanto de piel como de otros tipos, como señala Garland (94). El sol es carcinogénico tomado de forma irresponsable a dosis masivas durante exposiciones “vacacionales”. Evita las quemaduras, no son aceptables en ninguna magnitud. Abrasarte al sol en pleno Julio durante tres horas seguidas sin protección es una actitud pseudosuicida. Recuerda que cada vez que te quemas estás chamuscando tu ADN. Si es deseable sin embargo un bronceado natural, no ya por estética, sino porque supone la mejor barrera ante las aquellas radiaciones UV potencialmente dañinas. Una barrera perfeccionada a lo largo de millones de años.

Toma el sol a menudo, “entrena” a tu piel para el sol. 20-30 minutos son suficientes para sintetizar una cantidad de vitamina D más que aceptable (hasta 10000 UI) (92). Recuerda la helioterapia prescrita por Galeno e Hipócrates. El sol ha estado a nuestro lado durante toda la evolución y debe seguir a nuestro lado, con las precauciones pertinentes.

¿Vitamina D para mejorar la salud?

Hemos hablado de evitar los niveles de hipovitaminosis D a toda costa en pacientes deficientes. A la vista de la evidencia estudiada, ¿podríamos tomarla como medida preventiva del amplio rango de enfermedades con las que se relaciona su déficit, aun con niveles por encima de 30 ng/dl? ¿sería útil tomarla estando totalmente sanos? Eso precisamente es lo que tratan de contestar algunos ensayos clínicos que se están llevando a cabo actualmente.

El estudio VITAL (VITamin D and OmegA-3 TriaL), un gran ensayo clínico que se está llevando a cabo en 26.000 mujeres y hombres, investiga si una dosis diaria de 2000 UI de vitamina D3, 1 gramo de aceite de pescado al día o ambos tomados a la vez pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer, enfermedad cardiovascular o enfermedad cerebral vascular en personas sanas (95). Lo revolucionario de este ensayo clínico es que, por primera vez se estudian como variables resultado principales enfermedades tan importantes como las citadas, se realiza en una gran cantidad de personas y mejor aún, se estudia en personas sanas. Esperamos fervientemente sus resultados, que llegarán en 2017.

A día de hoy sin embargo no está justificada la prescripción de vitamina D3 en personas sanas con niveles plasmáticos adecuados, aunque se haya demostrado muy segura y se hayan encontrado potenciales beneficios de su uso. ¿Por qué? Por precaución. Preferimos errar por defecto que por exceso. No es la primera vez que un suplemento es utilizado a la ligera aun cuando no se conocen todos los detalles de su uso, para más tarde demostrarse ineficaz o en alguna ocasión, peligroso (altas dosis de beta-carotenos, selenio, vitamina E)

Un punto de cautela es totalmente necesario: la salud no se consigue con una capsula de vitamina. La salud se consigue con hábitos saludables demostrados efectivos a lo largo de la historia de la humanidad. No hay píldoras mágicas que nos exoneren de nuestra pereza, desidia y malos hábitos. Existe un término psicológico, llamado locus de control que hace referencia a la percepción de una persona acerca de dónde se localiza el/los agentes causales de las circunstancias de su vida. Este locus de control debe ser interno y no externo. Precisamente lo que buscan muchos es un locus de control externo, una pastilla mágica, que haga por él o ella lo que ellos mismos no están dispuestos a hacer. La vitamina D es un factor positivo en nuestra salud, muy a tener en cuenta y a explotar, pero más allá de eso la salud sigue estando en nuestras decisiones y hábitos. No malinterpretemos la evidencia científica de este modo.

20 MENSAJES PARA LLEVAR A CASA

  1. La vitamina D es una hormona esteroidea con funciones cruciales sobre el metabolismo fosfo-cálcico.
  2. Podemos ingerirla con algunos alimentos, pero su principal fuente es la síntesis cutánea gracias a la exposición solar.
  3. La vitamina D3 no es activa (es una pro-hormona) y necesita transformarse en varios pasos a Calcitriol, la forma activa.
  4. La observación de que algunos tipos de cáncer eran más incidentes y prevalentes en zonas menos soleadas dio lugar a la hipótesis que liga el Cáncer y la vitamina D.
  5. La vitamina D, junto con su receptor (VDR) actúan como un factor de transcripción genético. Esto significa que regula la expresión del 3 al 5% de los genes de tu genoma. Dichos genes son cruciales para el mantenimiento de un correcto funcionamiento celular y por lo tanto de un estado de salud óptimo.
  6. No eres esclavo de tus genes: tus decisiones y tu ambiente tienen la capacidad de expresar ciertos genes y reprimir otros. La salud comienza tomando conciencia de que está en nuestras manos el tenerla.
  7. Existe una pandemia de hipovitaminosis D a lo largo y ancho del mundo. Los cambios que ha vivido la humanidad en los últimos 50 años han contribuido a ello.
  8. Existen grupos de población más susceptibles a la hipovitaminosis D. Debemos tenerlos en consideración a la hora de suplementar y evaluar las dosis necesarias.
  9. El ser humano ha contado con la presencia del sol desde sus orígenes. Evolutivamente no estamos adaptados a la ausencia de sol. Nuestras células piden a gritos el sol y si no respondemos a sus plegarias nuestra salud se debilita considerablemente.
  10. El cáncer de piel se relaciona con patrones de exposición solar irresponsables que debemos evitar a toda costa: exposiciones masivas y muy intermitentes.
  11. Busca exposiciones moderadas (20-40 minutos ) y continuadas. Entrena a tu piel para que desarrolle los mecanismos fisiológicos fotoprotectores que te protegerán ante los efectos nocivos de las radiaciones ultravioletas.
  12. En estudios preclínicos en laboratorio se han encontrado multitud de efectos anticancerosos por parte de la vitamina D. La vitamina D es antiinflamatoria, promueve la apoptosis de las células cancerosas, ayuda a las células malignas a retomar su estado original y diferenciarse, inhibe la creación de vasos que dan de comer al tumor y facilitan la cohesión e impiden la dispersión de las células neoplásicas por nuestro organismo.
  13. Los efectos beneficiosos de la vitamina D se han comprobado sobre todo en Cáncer de colon, mama post-menopáusico y próstata. Hay evidencias de que actúa igualmente en leucemias mieloides, linfomas, Cáncer de páncreas y muchos otros, si bien estas evidencias son más enclenques.
  14. Existe muchísima evidencia clínica sólida a favor de la vitamina D. Sin embargo otros estudios muestran resultados inconsistentes. Algunos motivos de esta inconsistencia se debaten en el artículo.
  15. Más allá del Cáncer, el déficit de vitamina D se ha relacionado con una plétora de enfermedades modernas: enfermedad cardiovascular, hipertensión, esclerosis múltiples, infecciones, demencia, asma, osteoporosis, diabetes, artritis reumatoide, psoriasis y un largo etcétera.
  16. El ahorro en términos de salud pública que supondría la erradicación de la epidemia de hipovitaminosis D sería descomunal.
  17. La suplementación con Vitamina D3 tiene su papel en determinados casos, es segura y barata. En grupos de riesgo de déficit y aquellos con déficit manifiesto la suplementación con 2000 UI diarias puede ser de muchísima ayuda. En pacientes con cáncer es más difícil dar recomendaciones específicas, pero todo apunta a que se beneficiarían de dosis similares a las comentadas.
  18. La vitamina D es segura a dosis menores de 10.000 UI/día en personas sanas. Así lo han demostrado varios estudios sobre toxicidad.
  19. Aquellos con insuficiencia renal crónica, hipercalcemia, hiperparatiroidismo, alguna otra enfermedad que eleve el calcio en sangre o medicados deberían consultar con un profesional actualizado antes de plantearse la suplementación.
  20. La salud no se consigue tomando un suplemento: la salud se consigue desarrollando hábitos adecuados y sostenidos. Entrenándote para la salud. No hay píldoras mágicas.

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